El CES de la Xunta alerta del deterioro de la sanidad gallega y Rueda responde que ‘ha mejorado muchísimo’
El Consello Económico e Social (CES), órgano consultivo de la Xunta de Galicia, ha aprobado por unanimidad un informe que advierte del deterioro de la sanidad pública gallega. El presidente autonómico, Alfonso Rueda, ha desestimado las críticas asegurando que el Servizo Galego de Saúde (Sergas) “ha mejorado muchísimo” y que no comparte “al 100%” las conclusiones del documento.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El CES, en su memoria anual de 2025, reclama medidas urgentes ante el deterioro del Sergas. El dictamen se aprobó por unanimidad.
- ¿Quién está detrás? El CES está presidido por Manuel Pérez, exalcalde de Vigo por el PP, y el informe contó con el apoyo de sindicatos, patronal y organizaciones de consumidores.
- ¿Qué impacto tiene? Rueda resta importancia a las recomendaciones, lo que agrava la tensión entre la Xunta y sus propios organismos asesores, en un contexto de movilizaciones ciudadanas por la sanidad.
Un informe unánime que evidencia el malestar en la sanidad pública
La memoria del CES correspondiente al año 2025 es el reflejo más institucional del descontento que desde hace meses se manifiesta en las calles gallegas. El texto, aprobado sin ningún voto en contra, reclama al Gobierno gallego que adopte “medidas ante el evidente deterioro de la sanidad pública”, según se recoge en el documento.
El dictamen analiza con crudeza las listas de espera, la falta de personal, y el deterioro de la atención primaria, un diagnóstico que hasta ahora solo había sido verbalizado por sindicatos y plataformas ciudadanas. Que el órgano consultivo de la propia Xunta lo haga suyo por unanimidad supone un salto cualitativo. El presidente del CES, Manuel Pérez, fue alcalde de Vigo por el Partido Popular, lo que añade una capa de incomodidad al Ejecutivo autonómico.
De hecho, el informe no es un hecho aislado. En los últimos dos años, otros organismos consultivos y estadísticos han topado con la resistencia de la Xunta. En noviembre de 2024, el Instituto Galego de Estatística (IGE) reveló la caída del número de gallegohablantes, y el Gobierno de Rueda respondió criticando la metodología y encargando una encuesta privada para contradecirlo. Meses después, el Consello da Cultura Galega emitió un informe demoledor contra el proyecto de una macrocelulosa en A Ulloa, que fue desacreditado por el PPdeG antes de que el plan industrial fracasara definitivamente.
Rueda minimiza las críticas y apela a la mejora del servicio
Preguntado por las conclusiones del CES, Alfonso Rueda reconoció que respeta la opinión del órgano, “multidisciplinar”, pero añadió de inmediato: “No las comparto al 100%. Siempre digo que hay que mejorar, pero ya hemos mejorado muchísimo”. La respuesta, pronunciada en un tono entre desafiante y didáctico, busca frenar el deterioro de la imagen de su gestión mientras las movilizaciones de trabajadores y usuarios del Sergas no cesan.
Las manifestaciones multitudinarias de los últimos meses han mostrado un profundo malestar ciudadano con el estado de la sanidad. Las protestas denuncian un proceso de privatización que, a su juicio, está corroyendo elementos fundamentales del sistema público, un argumento que el informe del CES no recoge explícitamente pero que sobrevuela cada una de sus recomendaciones.
La sanidad pública gallega lleva años bajo la lupa, pero que sea el propio órgano consultivo de la Xunta quien alce la voz es un síntoma de que la grieta es profunda.
Rueda, en cambio, prefiere centrar el debate en las mejoras acumuladas: “Hemos mejorado muchísimo”, reiteró. La frase, breve y escueta, contrasta con la contundencia del informe y con la experiencia de miles de gallegos que esperan meses para una consulta o una intervención quirúrgica.
El Laboratorio Gallego
El choque entre el CES y el presidente de la Xunta trasciende la política autonómica. Galicia se ha convertido en las últimas legislaturas en un campo de pruebas de cómo el PP gestiona la relación con los órganos consultivos y de control. Lo que ocurre en Santiago tiene un eco inmediato en la estrategia nacional del Partido Popular. Alberto Núñez Feijóo conocía bien, durante sus cuatro mayorías absolutas, el arte de ignorar recomendaciones incómodas. Ahora, desde Madrid, ha mostrado un talante similar con instituciones como el CIS o el Tribunal de Cuentas.
El episodio del CES refuerza la tesis de que el PPdeG actúa como laboratorio de actitudes políticas que después escalan. La descalificación de un informe unánime de su propio órgano asesor, presidido por un antiguo dirigente local del partido, encaja en una narrativa de autosuficiencia que, a nivel nacional, podría traducirse en un mayor escepticismo hacia los contrapesos institucionales. Eso sí, con una diferencia: en Galicia la mayoría absoluta lo ampara todo; en Madrid la aritmética parlamentaria es otra.
Las próximas semanas dirán si el informe del CES se queda en un simple aldabonazo o si la presión social y sindical obliga a la Xunta a matizar su discurso. Por ahora, Rueda ha dejado claro que no piensa mover ficha.
Ficha del Caso
- El caso: El Consello Económico e Social de Galicia aprueba por unanimidad un informe que alerta del deterioro del Sergas. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, resta importancia a las conclusiones.
- Datos importantes: La memoria anual de 2025 fue respaldada por todos los miembros del CES (sindicatos, patronal, consumidores). El presidente del CES es Manuel Pérez, exalcalde de Vigo por el PP. Encuestas sitúan la sanidad como la principal preocupación ciudadana en Galicia.
- Resumen: La tensión entre la Xunta y sus propios órganos consultivos se agudiza, revelando un estilo de gobierno que podría replicarse en la política nacional del PP con un coste de credibilidad creciente.

