Campaña oceanográfica en Galicia: el IEO analiza el cambio climático con 1.100 muestras a 4.000 metros de profundidad

La misión RADPROF2026 recoge datos desde el cabo Finisterre para seguir la acidificación y el calentamiento del Atlántico durante más de dos décadas.

El buque oceanográfico Ángeles Alvariño ha atracado en el puerto de A Coruña con las bodegas llenas de datos. La campaña RADPROF2026, liderada por el Centro Oceanográfico de A Coruña del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), ha concluido tras trece días de navegación y la recogida de más de 1.100 muestras frente a la costa gallega. El objetivo: seguir la pista al cambio climático desde la superficie hasta profundidades superiores a los 4.000 metros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El IEO-CSIC ha finalizado la campaña RADPROF2026 con 24 estaciones oceanográficas y más de 1.100 muestras en el Atlántico, frente al cabo Finisterre.
  • ¿Quién está detrás? El personal del Centro Oceanográfico de A Coruña, a bordo del buque Ángeles Alvariño, perteneciente al Instituto Español de Oceanografía.
  • ¿Qué impacto tiene? Los datos nutren una serie histórica iniciada en 2003 que es clave para medir la acidificación, el calentamiento y la evolución de los nutrientes en el océano, con implicaciones directas para la pesca gallega y los modelos climáticos nacionales.

Un corredor de 4.000 metros que arranca en Finisterre

La expedición se ha desarrollado en la denominada Radial Profunda del Norte (RADPROF), un pasillo oceanográfico que parte del cabo Finisterre y se adentra en el Atlántico. En las 24 estaciones repartidas a lo largo de esa línea, los científicos recogieron muestras para analizar oxígeno, pH, salinidad, nutrientes, clorofila, materia orgánica y plancton. Además, realizaron catorce lances específicos con redes para capturar zooplancton.

«Trabajar en esta radial es como hacer una biopsia a todo el océano», explica una de las investigadoras. Galicia es la puerta de entrada a un sistema de afloramiento costero único en Europa, donde los vientos del norte empujan el agua superficial mar adentro y obligan al agua profunda, cargada de nutrientes, a subir hacia la superficie. Ese mecanismo es el motor de la extraordinaria riqueza pesquera de la comunidad y también un laboratorio natural para entender cómo el calentamiento global altera los ciclos biológicos del mar.

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Los datos recabados permiten distinguir entre la variabilidad natural y las tendencias que se consolidan década a década. Entre esas tendencias preocupa especialmente la acidificación progresiva, la reducción de oxígeno en capas intermedias y los cambios en la composición del plancton, base de toda la cadena alimentaria marina.

El Atlántico frente a Finisterre es uno de los pocos lugares del mundo donde se puede seguir la huella del cambio climático desde la superficie hasta los fondos abisales.

Más de veinte años midiendo el pulso del mar

La campaña de este verano no es un hecho aislado. La serie RADPROF se inició en 2003 y forma parte del proyecto RADIALES-NOROESTE, un sistema de observación que el IEO mantiene en toda la costa gallega y cantábrica. Algunas de las estaciones que se muestrean cada año acumulan ya más de treinta ejercicios consecutivos, lo que las convierte en una referencia para la comunidad científica internacional.

Mantener series largas es, precisamente, una de las grandes carencias de la investigación marina global. Muchos proyectos duran lo que dura la financiación —tres o cuatro años— y luego se interrumpen, por lo que los cambios lentos pasan inadvertidos. «Las observaciones puntuales no sirven para calibrar los modelos climáticos», recuerda el equipo del IEO. Sin registros continuos no hay manera de anticipar cómo responderán las pesquerías gallegas ni cómo evolucionará la capacidad del océano para absorber CO₂.

Los datos de RADPROF viajan después a los sistemas de gestión pesquera y a los informes del Ministerio de Transición Ecológica, donde se integran con los del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. La información que se extrajo este mes servirá para actualizar los indicadores de acidificación del Cantábrico noroccidental y para contrastar los modelos que predicen una caída de la productividad primaria en el Atlántico Norte.

El Laboratorio Gallego

Galicia vuelve a ejercer aquí de laboratorio, no ya en el tablero político sino en el científico. Su posición geográfica la convierte en una atalaya privilegiada para vigilar el cambio climático en el hemisferio norte. El centro de A Coruña del IEO-CSIC es uno de los pocos institutos europeos capaz de monitorizar de forma simultánea procesos costeros —las rías, la plataforma continental— y fenómenos oceánicos a 4.000 metros de profundidad.

Esa dualidad explica por qué las series gallegas aparecen citadas regularmente en los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y por qué la comunidad acoge periódicamente campañas internacionales de calibración. De hecho, el Gobierno central ha renovado en 2025 el contrato de mantenimiento de la flota oceanográfica del IEO con una inversión de 12,3 millones de euros, lo que garantiza la continuidad de campañas como RADPROF hasta al menos 2028.

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La proyección ahora pasa por reforzar la colaboración con el vecino Instituto Português do Mar e da Atmosfera. Varias de las estaciones de la radial profunda se sitúan a medio camino entre Finisterre y el banco de Galicia, una zona que solapa con los intereses de la Zona Económica Exclusiva portuguesa. La próxima reunión de la Comunidade de Trabalho Galicia-Norte de Portugal —prevista para octubre de 2026— podría incluir ya un protocolo para compartir datos oceanográficos y estandarizar las mediciones de acidificación a ambos lados de la frontera marítima.

Ficha del Caso

  • El caso: La campaña oceanográfica RADPROF2026, desarrollada por el IEO-CSIC frente a la costa de Galicia, ha recogido más de 1.100 muestras para prolongar una serie de observación del cambio climático que arrancó en 2003.
  • Datos importantes: 24 estaciones, profundidades superiores a 4.000 metros, parámetros como oxígeno, pH, salinidad, nutrientes y plancton. La información nutre la red RADIALES-NOROESTE y los informes nacionales de adaptación climática.
  • Resumen: La expedición refuerza el papel de Galicia como laboratorio natural para vigilar la evolución del océano Atlántico y ofrece datos imprescindibles para las políticas pesquera y climática de España.