EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Andy Zhu, promotor inmobiliario de Nueva York y fundador de East Times Group, ha sido acusado de sobornar con 120.000 dólares al exjefe de gabinete del alcalde Eric Adams para conseguir un contrato municipal de 6,8 millones.
- ¿Quién está detrás? Documentos exclusivos lo identifican como oficial del Frente Unido, la red de inteligencia e influencia del Partido Comunista Chino en el exterior.
- ¿Qué impacto tiene para España? El caso ilustra cómo Pekín teje redes de influencia en Occidente; empresas y administraciones españolas deben extremar la vigilancia ante esquemas similares.
Cuando las autoridades de Nueva York detuvieron en junio a Andy Zhu por un caso de cohecho, pensaron que se trataba de un constructor que había comprado favores. Una investigación de The Daily Caller News Foundation revela ahora que el magnate inmobiliario era, en realidad, un oficial de inteligencia del Partido Comunista Chino.
La trama conecta el Ayuntamiento de Nueva York con los tentáculos del Frente Unido (UFWD, por sus siglas en inglés), el departamento del Partido Comunista que coordina operaciones de influencia en el extranjero y, según la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China (USCC), busca «acceder a tecnología extranjera avanzada». No es un caso aislado: es una ventana a una estrategia de largo alcance.
El magnate y sus vínculos con la inteligencia china
Las traducciones de documentos oficiales chinos y de medios estatales muestran que Zhu, que también utiliza los nombres chinos Yan Po Zhu y Zhu Sandong, ocupaba varios cargos en brazos del UFWD. En concreto, era «miembro del comité en el extranjero» de la Federación Panchina de Chinos de Ultramar Retornados (ACFROC), una de las organizaciones pantalla que Pekín utiliza para construir redes de contactos y detectar colaboradores potenciales en el exterior.
No es un delito de cuello blanco: es una pieza del engranaje de espionaje que Pekín despliega en Occidente.
Según la viróloga disidente Li-Meng Yan, «el trabajo del Frente Unido no es una actividad política temporal, sino una directriz estratégica de larga duración del Comité Central del PCCh. Su foco incluye establecer redes de relación a largo plazo con gobiernos extranjeros, parlamentos, universidades, empresas y medios de comunicación». Zhu, lejos de ser un empresario cualquiera, era un engranaje de esa maquinaria.
Un esquema de sobornos para un contrato de 6,8 millones
La acusación judicial detalla que entre octubre de 2022 y septiembre de 2023, Zhu entregó 120.000 dólares a Frank Carone, exjefe de gabinete del entonces alcalde Eric Adams, y a su hermano, para que presionaran al Departamento de Servicios Sociales de la ciudad. El objetivo: que el hotel Microtel Inn de Long Island City, propiedad de Zhu, obtuviera un contrato de refugio de emergencia de 6.825.000 dólares y se convirtiera en alojamiento para solicitantes de asilo.
Todos los acusados se declararon inocentes. La fianza de Zhu, ciudadano chino, se fijó en 8 millones de dólares porque la fiscalía argumentó que «sus extensos vínculos extranjeros con un país que no extradita a Estados Unidos» suponían un riesgo de fuga. El dinero no fue lo único que llegó a Nueva York: también lo hicieron las conexiones del espionaje.
Las recepciones de bienvenida a líderes del ACFROC en Nueva York eran constantes. En mayo de 2019, Zhu apareció en el escenario junto a Wan Lijun, presidente de la federación y actual miembro del Comité Central del PCCh, bajo una pancarta que saludaba a la delegación. Aquel mismo año, durante las celebraciones del 70º aniversario de la República Popular, Zhu estuvo en Pekín: cena en el Gran Palacio del Pueblo, picnic en la Casa de Huéspedes de Diaoyutai y desfile militar en Tiananmen. Unos meses después, ya estaba moviendo dinero bajo mesa en Estados Unidos.
La lógica de la inteligencia estadounidense
Para Washington, el caso Andy Zhu confirma un patrón que los servicios de inteligencia llevan años describiendo: el Partido Comunista utiliza tejido económico lícito —inmobiliarias, hostelería, comercio— como cobertura para operaciones de influencia. No es una teoría conspirativa; es una realidad documentada desde que el FBI y la CIA alertaron, a principios de la década de 2010, de que Pekín había multiplicado la actividad de sus agentes no oficiales en territorio americano.
«Lo que vemos es la ejecución del manual del Frente Unido en una ciudad gobernada por demócratas, lejos del rifirrafe electoral federal», explica un antiguo analista del Departamento de Justicia consultado por esta redacción. Zhu no es un espía clásico: es un operador que compró acceso a un contrato municipal y, a cambio, aportó a los medios estatales chinos una historia de triunfo de un empresario «retornado» que triunfa en América. La combinación de dinero y propaganda es exactamente el tipo de misión que el UFWD denomina «misiones del partido y del Estado».
Cabe recordar que en mayo de 2026, un tribunal de Manhattan condenó a Lu Jianwang, expresidente de la asociación china America Changle Association, por operar una comisaría de policía encubierta del gobierno chino en Nueva York. Esa misma asociación recibió 100.000 dólares de Zhu en 2018. El patrón es nítido: el Partido Comunista teje redes, las financia con capital privado y luego las activa para fines políticos o de inteligencia.
Para España, la lección es doble. Por un lado, las empresas españolas con intereses en Estados Unidos deben extremar la diligencia en sus contrapartes, porque un socio comercial aparentemente legítimo puede tener detrás al UFWD. Por otro, los servicios de inteligencia españoles ya han detectado intentos de penetración similares en el sector inmobiliario y turístico europeo. Madrid y Bruselas siguen de cerca este tipo de tramas, que en ocasiones pasan desapercibidas hasta que un juez abre un sobre lacrado.
La proyección inmediata es judicial: el juicio contra Zhu y los demás acusados comenzará en otoño. Pero la verdadera batalla es estratégica. Washington ha decidido no tratar estos episodios como meros casos de corrupción, sino como amenazas a la seguridad nacional. Eso implica más recursos para el FBI y una coordinación más estrecha con aliados europeos. Nadie dijo que la contención de Pekín fuera solo comercial.
Ficha del Caso
- El caso: El promotor inmobiliario Andy Zhu, fundador de East Times Group, sobornó al exjefe de gabinete del alcalde de Nueva York para obtener un contrato público de 6,8 millones de dólares. Documentos chinos lo identifican como oficial del Frente Unido, el aparato de inteligencia del Partido Comunista.
- Datos clave: Soborno de 120.000 dólares, contrato por 6.825.000, fianza de 8 millones, vínculos con el UFWD, la ACFROC y el Comité Central del PCCh.
- Para España: El modus operandi —empresas pantalla, sobornos a administraciones locales y blanqueo propagandístico— debe alertar a los controles financieros y de inteligencia españoles ante posibles réplicas en territorio nacional.
