Vecinos de Lavapiés estallan contra el abandono institucional del barrio

Lavapiés volvió a alzar la voz este jueves. El Espacio Loseta acogió una asamblea vecinal abierta organizada por Más Madrid y marcada por el enfado y la sensación compartida de abandono.

La portavoz del partido en el Ayuntamiento y su previsible candidata en 2027, Rita Maestre, acudió a un encuentro en el que, más que escuchar propuestas, se respiró una mezcla de hartazgo y urgencia. «¿Por qué en este barrio pasan cosas que no pasarían en otras calles de Madrid?», preguntó la propia concejala y antigua vecina del multicultural barrio. Las intervenciones del público fueron directas, sin rodeos.

Varios vecinos denunciaron la suciedad persistente en las calles, especialmente llamativa por tratarse del centro de la capital. «Esto no pasa en otros barrios», se repitió en distintas formas. A ello se sumaron preocupaciones más profundas: el regreso visible de la heroína, la proliferación de consumo en espacios públicos y la presencia de jeringuillas en zonas cercanas a parques infantiles.

Publicidad

El malestar también se dirigió hacia situaciones concretas. En la calle Provisiones, según relataron varios asistentes, funciona un supuesto ‘hotel’ ilegal donde conviven hacinadas más de 40 personas. Muchos de ellos, explicaron, trabajan como repartidores para la polémica empresa Glovo. La gentrificación fue otro de los ejes del debate.

Lavapiés, históricamente diverso y popular, vive una transformación acelerada que expulsa a residentes de toda la vida y agrieta el tejido asociativo. En ese contexto, la celebración del festival Tapapiés —que mezcla gastronomía y música— generó controversia. Algunos vecinos denunciaron que las actuaciones policiales durante el evento se saldaron con identificaciones y tensiones que calificaron de «xenofobia institucional», al afectar mayoritariamente a población racializada.

El paisaje cotidiano del barrio, describieron, refuerza esa sensación de deriva: maletas con ruedas arrastradas por turistas a todas horas, latas de cerveza acumuladas en portales y plazas, tiendas 24 horas vendiendo alcohol sin descanso. Elementos que, más allá de lo anecdótico, dibujan un modelo de ciudad orientado al visitante más que al residente.

En ese sentido, desde Más Madrid se señaló directamente al equipo de gobierno municipal. Según su diagnóstico, el Partido Popular ha situado al turista en el centro de las políticas urbanas, desplazando al vecino. Una expulsión que, sostienen, no es casual: responde tanto a intereses económicos —con el auge inmobiliario— como a un cambio sociológico que debilita el tejido social tradicional del barrio, históricamente inclinado hacia posiciones progresistas.

Durante la asamblea también se habló de la «magalufización» del centro de Madrid, que sufre un proceso de transformación hacia un modelo basado en el ocio intensivo y el turismo de corto plazo. En ese marco, los pisos turísticos ocuparon buena parte de las críticas. Los vecinos denunciaron la existencia de miles de alojamientos ilegales sin que el Ayuntamiento haya desplegado inspecciones ni sanciones.

WhatsApp Image 2026 04 17 at 13.21.17 Moncloa
Asamblea abierta en el Espacio Loseta. Foto: Pedro Pérez Bozal.

El Plan Reside, aprobado por el gobierno municipal, fue otro de los puntos más cuestionados. Según los asistentes, esta normativa facilita la conversión de edificios enteros en alojamientos turísticos, aumentando la presión sobre los inquilinos y acelerando su salida del barrio.

Publicidad

La asamblea formaba parte de una campaña de puerta a puerta impulsada por la formación progresista en Lavapiés, en emulación de la realizada por Zohran Mamdani en Nueva York.

Madrid para ricos

Ese diagnóstico local conecta con una visión más amplia de la ciudad que Más Madrid ha querido sistematizar en su informe ‘Madrid para ricos’, presentado recientemente. El documento traza una radiografía de la capital que va más allá de Lavapiés, pero que ayuda a contextualizar muchas de las tensiones que se viven en el barrio.

Los datos que recoge son contundentes. Madrid, pese a situarse como una de las ciudades más ricas de España —con niveles medios de riqueza un 80% superiores a la media nacional—, presenta al mismo tiempo los mayores índices de desigualdad entre las grandes urbes del país. Una brecha que, lejos de reducirse, ha aumentado de forma sostenida desde 2021.

El informe señala que el 40% de los hogares madrileños tiene dificultades para llegar a fin de mes. Al mismo tiempo, la ciudad concentra más de 23.000 grandes fortunas. Esta coexistencia de riqueza extrema y precariedad cotidiana se refleja especialmente en la infancia: uno de cada tres menores vive en riesgo de pobreza.

Según el análisis, el modelo de ciudad impulsado en los últimos años se apoya en tres grandes pilares: la especulación inmobiliaria, la apuesta por el turismo de lujo y una política fiscal favorable a las rentas más altas. En el ámbito de la vivienda, los precios han experimentado un crecimiento notable: un 110% en la última década.

Actualmente, una de cada tres viviendas se compra sin hipoteca, lo que apunta al peso creciente de inversores frente a compradores particulares. De hecho, más de la mitad de las viviendas usadas adquiridas se destinan a inversión. La concentración también es significativa: un 1% de propietarios, aquellos con más de 15 viviendas, controla cerca de una cuarta parte del mercado del alquiler.

Este fenómeno contribuye a tensionar los precios y dificulta el acceso a la vivienda para amplias capas de la población. En paralelo, Madrid ha reforzado su perfil como destino de turismo de alto nivel. En los últimos años, el número de hoteles de lujo ha crecido de forma acelerada, y la tendencia continúa al alza.

Este modelo genera importantes beneficios económicos, pero también plantea interrogantes sobre su impacto social. El contraste entre los ingresos del sector y las condiciones laborales de parte de sus trabajadores es uno de los ejemplos señalados en el informe.

El tercer eje es el fiscal. Desde 2020, el Ayuntamiento ha aplicado rebajas impositivas que han reducido los ingresos municipales en más de 1.000 millones de euros. Según el documento, estas medidas benefician de forma desproporcionada a las rentas altas, ampliando la brecha entre distintos grupos sociales y territorios.

La desigualdad se manifiesta también en el mapa de la ciudad. Los distritos del norte presentan niveles de renta muy superiores a los del sur y el este. En algunos casos, la diferencia llega a duplicarse. Esta fractura territorial se traduce en oportunidades desiguales en ámbitos como el empleo, la educación o el acceso a servicios.

El mercado laboral reproduce estas diferencias. Los distritos del sur y el este concentran mayores tasas de paro, especialmente entre los jóvenes, así como niveles más altos de temporalidad y salarios más bajos. Sectores como la hostelería o el comercio, con condiciones más precarias, tienen mayor peso en estas zonas.

El informe también pone el foco en el coste de la vida. En barrios con menor renta, muchas familias apenas logran cubrir gastos básicos. El margen de ahorro es mínimo o inexistente, especialmente cuando se combina el pago del alquiler con los costes asociados a la crianza.