El tofu se te pega a la sartén, suelta agua y acaba con esa textura blandurria que tanto frustra. Me ha pasado decenas de veces, hasta que entendí que el problema no era el tofu: era todo lo que hacía antes de tirarlo a la sartén. Este bol de arroz con tofu crujiente, con verduras frescas y una salsa que se monta en dos minutos, es la cena que recupera la fe en la cocina vegana rápida.
Lo bueno es que cabe entero en 20 minutos si te organizas. Lo mejor es que el truco para que el tofu quede dorado por fuera y tierno por dentro está al alcance de cualquiera. Vamos al grano.
El secreto del éxito
- Prensar el tofu sin atajos: al menos 15 minutos con peso encima envuelto en un paño limpio. Sin ese paso suelta agua en la sartén y nunca se dora.
- Maicena, no harina: rebozar los dados en una cucharada de maicena antes de freír crea una capa fina que cruje sin enmascarar el sabor. Es el mismo principio que usan en muchos woks asiáticos.
- Sartén caliente y aceite suficiente: nada de añadir el tofu a una sartén templada con cuatro gotas. Necesita aceite cubriendo el fondo y temperatura alta para sellarse al contacto.
Ingredientes para 2 boles
- 250 g de tofu firme (no el sedoso, se rompe)
- 150 g de arroz basmati o jazmín
- 1 cucharada de maicena
- 3 cucharadas de aceite de girasol o de oliva suave
- 1 zanahoria mediana
- 1/2 pepino
- 1 aguacate maduro
- Un puñado de col lombarda en juliana (opcional, aporta el crujido fresco)
- Sésamo tostado y cebolleta picada para rematar
Para la salsa: 3 cucharadas de salsa de soja, 1 de sirope de arce o de agave, 1 cucharadita de aceite de sésamo, media cucharadita de jengibre rallado y un chorrito de zumo de lima. Se mezcla todo en un bol pequeño y listo.
Paso a paso
Empieza por el tofu, porque el prensado es el cuello de botella. Saca el bloque del envase, escúrrelo y envuélvelo en un paño de cocina limpio. Ponlo sobre un plato, coloca encima otro plato y un par de libros. Quince minutos mínimo, mejor veinte si tienes margen.
Mientras tanto, lava el arroz hasta que el agua salga clara y cuécelo en el doble de su volumen de agua con una pizca de sal. Tapa, fuego mínimo, 12 minutos exactos y reposo de 5 sin destapar. Ese reposo es lo que separa un arroz suelto de un arroz pegajoso.
Corta el tofu en dados de unos 2 cm. En un bol, mézclalos con la maicena hasta que queden cubiertos por una fina capa blanca. Calienta el aceite en una sartén antiadherente a fuego medio-alto y, cuando esté bien caliente, añade los dados sin amontonarlos. Aquí viene el momento crítico: no los toques durante 3 minutos. Si los mueves antes, rompes la costra que se está formando. Cuando veas que el lado inferior está dorado, gíralos uno a uno con unas pinzas y repite por el resto de caras.
Sabrás que el tofu está en su punto cuando al apretarlo suavemente con la pinza notes una resistencia firme y crujiente, sin que se aplaste. Sácalo a un plato con papel absorbente.
Mientras se dora, ralla la zanahoria, corta el pepino en medias lunas finas y el aguacate en láminas. La col lombarda en juliana muy fina, casi pelo. Monta los boles: arroz en la base, tofu encima en un lado, las verduras alrededor formando sectores, y riega con la salsa generosamente. Sésamo y cebolleta picada como remate.
Variaciones y maridaje
Si tienes airfryer, los dados de tofu enharinados con maicena y un poquito de aceite en spray quedan espectaculares a 200 ºC durante 12 minutos, agitando la cesta a mitad. Menos aceite, mismo resultado crujiente.
Para una versión sin gluten, sustituye la salsa de soja por tamari certificado: el sabor es prácticamente idéntico. Si quieres potenciar la cosa, una cucharada de mantequilla de cacahuete en la salsa la convierte en una versión estilo satay que engancha.
El bol aguanta bien en la nevera hasta 24 horas si guardas el tofu por separado del arroz y las verduras. Eso sí, el aguacate añádelo justo antes de comer o se oxidará. Para recalentar el tofu y que recupere algo del crujido, mejor sartén un par de minutos que microondas.
De bebida, una cerveza tipo lager bien fría o un té verde frío con menta. Si te apetece algo más original, consulta la entrada de Wikipedia sobre el tofu para entender por qué casa tan bien con sabores cítricos y fermentados: su neutralidad lo convierte en lienzo perfecto para casi cualquier salsa que se te ocurra.

