EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los más de 62.000 conductores diarios que usan la M-607 entre Tres Cantos y Colmenar Viejo, y a los 246.000 vecinos del corredor noroeste.
- ¿Cuándo ocurre? Desde esta semana ya circulan los primeros vehículos por los 4 kilómetros estrenados; el resto del tramo se irá abriendo por fases en los próximos meses.
- ¿Qué cambia hoy? Más capacidad en hora punta y menos atascos en los accesos a la capital, aunque conviven con obras activas y limitaciones puntuales de velocidad.
El tercer carril de la M-607 abre sus primeros 4 kilómetros entre Tres Cantos y Colmenar Viejo, una de las obras de carretera más esperadas del norte de la región. La Comunidad de Madrid ha invertido 37,7 millones de euros en una vía por la que pasan más de 62.000 vehículos al día, una de las cifras de tráfico más altas del corredor noroeste.
La apertura parcial llega después de meses de desvíos, conos y reducciones de velocidad que han exasperado a quienes hacen ese trayecto a diario. La obra completa contempla la ampliación a tres carriles por sentido en un tramo crítico que conecta el área metropolitana norte con la M-30 a través de la M-607. Por ahora, el tercer carril funciona en sentido Madrid en el tramo abierto, con limitaciones de velocidad mientras avanzan los trabajos contiguos.
Qué gana el conductor del corredor noroeste a partir de esta semana
El primer beneficio es de manual: más capacidad en hora punta y menos cuellos de botella en la entrada a la capital. Los datos de la Dirección General de Carreteras de la Comunidad sitúan la intensidad media diaria del tramo por encima de los 62.000 vehículos, una cifra propia de autovías metropolitanas más cercanas a la M-30 que de un eje radial del norte.
La inversión, de 37,7 millones de euros, se reparte entre la ampliación de plataforma, el refuerzo del firme, nuevos sistemas de drenaje y barreras acústicas en los puntos próximos a urbanizaciones de Tres Cantos y Colmenar. El alcance poblacional es notable: la propia Consejería de Transportes calcula que la mejora afectará a 246.000 vecinos del entorno, sumando los municipios de Colmenar Viejo, Tres Cantos, Soto del Real, Manzanares El Real y los núcleos de población vinculados al eje. Es decir, casi una cuarta parte de la Sierra de Guadarrama que depende de esta vía para ir a trabajar.
Hay un detalle que conviene no pasar por alto. Los 4 kilómetros abiertos son el aperitivo de un tramo más largo que la Comunidad pretende completar por fases. Mientras tanto, conviven el carril nuevo y el tajo de obra, con lo que la velocidad seguirá limitada y las maniobras de incorporación, vigiladas. Conducir con margen.
Por qué esta ampliación llega tarde y qué dice el patrón inversor
La M-607 lleva años en la lista de prioridades del Gobierno regional, pero el desdoblamiento a tres carriles se anunció formalmente en la legislatura pasada y ha sufrido varios reajustes de calendario. Los primeros estudios informativos del tercer carril datan de 2018, según consta en el portal de transparencia de la Comunidad de Madrid. Entre el anuncio inicial y la apertura efectiva han pasado, por tanto, cerca de ocho años. No es un caso aislado: el patrón se repite en otras carreteras autonómicas del arco metropolitano.
En esta redacción analizamos la decisión con dos lecturas. La primera, positiva: la obra responde a una demanda real, con cifras de tráfico que la justifican y un alcance poblacional indiscutible. La segunda, crítica: la Comunidad ha priorizado la M-607 cuando el problema estructural del corredor noroeste es multimodal, y el tercer carril, por sí solo, no resuelve el embudo.
Sin un refuerzo paralelo del Cercanías C-4 y de la frecuencia de autobuses interurbanos, ampliar la M-607 alivia el síntoma pero deja intacto el diagnóstico.
El precedente más cercano lo tenemos en la propia región: la ampliación de la A-1 en el tramo de El Molar y la mejora de capacidad de la M-501. Ambas operaciones aliviaron la circulación durante un par de años antes de que el tráfico volviera a crecer hasta saturar la nueva capacidad. Es el llamado tráfico inducido y está documentado en literatura técnica desde hace décadas: cuando aumentas la oferta de carril sin tocar la demanda, en pocos años se llena.
Eso sí, hay que reconocer lo que aporta la obra. Mejora la seguridad en un tramo con histórico de accidentes por alcance, reduce los tiempos en hora valle y permite reorganizar los accesos a polígonos industriales. El siguiente hito es la apertura del tramo restante prevista para los próximos meses, según el calendario de la Consejería. Habrá que ver si se cumple sin nuevas prórrogas y, sobre todo, si la Comunidad acompaña la inversión en asfalto con un refuerzo paralelo del transporte público hacia Colmenar y Tres Cantos. De lo contrario, el tercer carril se quedará corto antes de lo previsto.

