El escrito de defensa de Cristina Álvarez, asistente de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, justifica su trabajo para Gómez de diversas maneras, entre ellas, hace alusión a que, por ejemplo, las dos asistentes de Ana Botella cuando Aznar era presidente, «se ocuparon entre otras tareas, de los preparativos de la boda de su hija, de acompañarla a hacer el Camino de Santiago, de gestionarle correspondencia y agenda pública y privada, incluso de auxiliarle durante su campaña electoral a las elecciones municipales». Álvarez está acusada de cuatro delitos, tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. Los mismos delitos que el juez le atribuye a Begoña Gómez.
En realidad, la representación legal de Cristina Álvarez, argumenta en su escrito de defensa una serie de precedentes de otras asistentes de esposas de presidentes del Gobierno. Se remonta a Amparo Yllana, esposa de Suárez, donde dice que su asistente se ocupó «de la correspondencia y agenda (…) incluido sus actividades privadas, como presidir mesas de cuestación para obtener fondos para la Cruz Roja o sus reuniones con la Dirección Nacional del Apostolado Gitano».
Sobre Carmen Romero, ex esposa de Felipe González, dice que las dos asistentes se ocuparon «de cuadrar su agenda privada como profesora de instituto, miembro de la Comisión ejecutiva de la Federación de Enseñanza de la UGT y como diputada del PSOE por Cádiz». Luego nombra a las dos asistentes de Ana Botella, que se ocuparon «de los preparativos de la boda de su hija (…)».
Sobre las dos asistentes de Sonsoles Espinosa, esposa del presidente Zapatero, dice que «se ocuparon, entre otras tareas, de los preparativos de la boda de su hija, de acompañarla y auxiliarla durante su estancia en París para cantar en una serie de conciertos, incluso en visitas a museos, espectáculos, compras, etc…».
Los tres asistentes de Elvira Fernández, esposa de Mariano Rajoy, fueron «de compras, incluso cargando con las bolsas de ropa que había comprado (…)» y para ilustrar esta afirmación incluye una foto de Elvira Fernández junto al que entonces era asistente suyo y ahora diputado nacional, Jaime de los Santos, llevando bolsas en una mano. «Incluso el padre de Mariano Rajoy contó con dos asistentes pagados con dinero público para ocuparse de sus cuidados», concluye el escrito.
La agenda de Begoña Gómez
En el apartado de funciones de Cristina Álvarez dice su abogado que «entre sus cuestiones de confianza, se encuentran la gestión de la agenda, la preparación de la presencia en reuniones, visitas y/o eventos, la gestión y administración de las comunicaciones, la asistencia telefónica y documental, el acompañamiento en desplazamientos y la interlocución y coordinación con los equipos de protocolo, seguridad, asuntos exteriores y resto de departamentos implicados en la organización de actos y viajes del Presidente del Gobierno o derivados de su propia agenda».
Luego, sobre las actividades en las que participaba Cristina Álvarez, su letrado argumenta lo mismo en varias ocasiones: «la participación en esos actos formaba parte de sus funciones de ‘acompañamiento a desplazamientos’ para, entre otras cosas, ‘coordinación con los equipos de seguridad'».
Respecto al apartado de eximentes, el abogado de la asesora hace recaer cualquier responsabilidad de su cliente en que «doña Cristina actuó siguiendo instrucciones de doña Begoña Gómez y en el convencimiento de no estar realizando nada que sea ilegal o estuviera prohibido», es decir, que la culpa es de quien daba las órdenes y niega la existencia de una llamada telefónica al rector de la UCM, Joaquín Goyache, para convocarlo una reunión.
Cristina Álvarez rechaza la acusación de malversación porque «todas las actividades que la acusación popular considera delito de malversación, forman parte de las funciones que tenía asignadas (…)» y concluye pidiendo la absolución total y el pago de las costas procesales a las acusaciones populares.
Para el acto de juicio Álvarez propone 11 testigos: varios funcionarios del Palacio de La Moncloa, el jefe de escoltas de Begoña Gómez y una policía, entre otros. También solicita que se practiquen cuatro periciales y pide ser interrogada en último lugar.
