EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Comunidad de Madrid ha cerrado 78 aulas públicas en el curso 2025-2026, mientras el número de nuevos centros públicos construidos ha caído de 43 en 2018 a solo 14 en 2025. El sur de Madrid concentra ya 470 centros privados.
- ¿Quién está detrás? La política educativa del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP), heredera de la línea privatizadora iniciada por Esperanza Aguirre.
- ¿Qué impacto tiene? Las familias del sur de Madrid, tradicional voto socialista, se ven forzadas a recurrir a la privada por falta de plazas públicas, lo que está debilitando la identidad de clase y favoreciendo un giro electoral a la derecha.
Con 78 aulas menos y una caída en picado de la construcción de nuevos centros, la educación pública madrileña retrocede bajo el mandato de Isabel Díaz Ayuso. El sur de la región, cuna histórica del movimiento obrero, es el territorio más castigado por los recortes y la privatización, según denuncian sindicatos y plataformas como la marea verde. El resultado: una transformación social que ya se nota en las urnas.
Los datos de la propia Comunidad de Madrid muestran un declive constante de la inversión en la enseñanza pública. Frente a los 43 centros que se construían en 2018, el Gobierno de Ayuso solo ha levantado 14 en 2025. Esta caída coincide con un incremento de los centros privados, que en la zona sur —Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, Parla, Pinto o Valdemoro— suman ya 470, a los que se añaden otros 78 concertados. La desproporción es palpable: en el norte de Madrid hay 175 centros privados y en el oeste 278.
El curso 2025-2026 arrancó con 78 aulas menos en la escuela pública, según el informe de Comisiones Obreras (CCOO): 42 en Infantil y Primaria y 36 en Secundaria, con una pérdida de más de 215 docentes. El sindicato apunta a Fuenlabrada y Alcorcón como las ciudades más golpeadas, con 21 y 11 aulas cerradas respectivamente, en un contexto en el que viven casi 40.000 personas en edad de escolarización en cada localidad, según el INE. Las cuentas no salen.
La estrategia de Ayuso no solo cierra aulas, sino que transforma el mapa electoral. “Hay una falta generalizada de plazas públicas. La Administración no construye colegios al ritmo que crecen las viviendas privadas”, explica Andrés Maroto, secretario de Enseñanza de CNT Madrid. “Las familias obreras no eligen la privada por convicción; lo hacen porque es lo que tienen más cerca o porque los centros públicos están masificados”. La consecuencia es un desprestigio calculado de lo público.
Esa maniobra no es inocente, subraya la comunidad educativa. “Cuando un alumno comienza en la privada en las primeras etapas, luego es muy difícil que pase a la pública”, afirma Rafael Feito Alonso, profesor de Sociología de la UCM. Aída San Millán, de CCOO de Madrid, añade: “Al permitir que la privada abra todas las líneas que quiera mientras se cierran o no se crean líneas públicas, se genera una falsa sensación de eficacia de lo privado frente a una pública intencionadamente saturada”.
La libertad de elección se ha convertido en libertad para que lo privado conquiste el espacio de la pública.
El sur madrileño siempre fue algo más que un territorio. Durante el franquismo, la industria se asentó en sus municipios y con ella llegó la lucha sindical y el orgullo de clase. Aquel cinturón rojo es hoy un campo de batalla electoral donde el azul del PP empieza a extenderse. En las últimas autonómicas, ciudades como Móstoles, Alcorcón, Getafe o Leganés se tiñeron en favor de Ayuso.
“El modelo urbanístico de los últimos años, el Madrid de las urbanizaciones privadas con piscina y sin contacto vecinal, busca individualizar a la clase trabajadora”, denuncia San Millán. “Si obligas a una familia obrera a recurrir a la privada, estás rompiendo el vínculo con lo público y fomentando una mentalidad de clase media aspiracional”. El sociólogo Feito añade que ese cambio de mentalidad tiene traducción en las urnas: la identidad del sur se diluye en favor del discurso del “si quieres puedes”.
En ese caldo de cultivo, la derecha se fortalece. La combinación de menos plazas públicas, saturación en los centros y una red privada subvencionada está trasladando a los hijos de la clase trabajadora a un entorno educativo que, sistemáticamente, promueve valores más alineados con la ideología conservadora. Y lo hace sin necesidad de debates electorales: basta con cerrar aulas y no abrir nuevas.
El Eje del Poder Socialista
Desde Ferraz, la lectura es clara. La política educativa de Ayuso no es un simple ajuste presupuestario, sino una estrategia deliberada de desmantelamiento de lo público que golpea las bases electorales socialistas. “Es la privatización como arma electoral: menos servicios públicos, más voto conservador”, admiten fuentes de la dirección federal. La portavocía de la Ejecutiva de Pedro Sánchez ha vinculado a menudo el blindaje del Estado del bienestar con la lucha contra la desigualdad, y el caso del sur de Madrid se ha convertido en un ejemplo de libro.
El PSOE de Madrid (PSOE-M), bajo la dirección de Juan Lobato, ha hecho de la educación su principal bandera de oposición. Desde la Asamblea regional, los socialistas han exigido repetidamente la paralización de los cierres y un plan de choque para construir centros públicos en las zonas de mayor crecimiento. Sin embargo, el Ejecutivo autonómico mantiene su hoja de ruta. La plataforma de datos abiertos de la Comunidad de Madrid revela que, mientras la pública se contrae, los conciertos educativos se mantienen estables y los centros privados no dejan de crecer.
La pérdida de plazas públicas en el sur tiene un impacto que trasciende lo educativo. Múltiples gobiernos autonómicos socialistas —como el de Castilla-La Mancha o el de Asturias— han apostado por reforzar la enseñanza pública, y el contraste con Madrid se emplea para evidenciar dos modelos: el del PP, que desmantela servicios, y el del PSOE, que los blinda. A medio plazo, el riesgo es que la hegemonía conservadora en Madrid exporte esta receta a otros territorios si el próximo ciclo electoral no frena la dinámica.
Mientras tanto, las mareas verdes vuelven a las calles y los sindicatos preparan movilizaciones. La próxima sesión de control en la Asamblea de Madrid será un termómetro: el PSOE-M forzará una votación sobre la apertura de nuevas aulas públicas, y la respuesta del Gobierno de Ayuso medirá hasta qué punto está dispuesta a sostener un modelo que, según todos los datos, castiga a quienes siempre confiaron en lo público.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La educación pública es la única vía para garantizar la igualdad de oportunidades y la cohesión social. El modelo Ayuso la vacía.
- Protagonista: Andrés Maroto (secretario de Enseñanza e Intervención Social de CNT Madrid).
- Próximo hito: Próxima sesión de control en la Asamblea de Madrid, donde el PSOE-M exigirá explicaciones por el cierre de aulas y el freno a la construcción de nuevos centros.
