El PP de Castilla-La Mancha ha intensificado su presión sobre Emiliano García-Page al exigir el cese inmediato de Sergio Gutiérrez, secretario de Organización del PSOE en la región y diputado nacional, por su voto favorable a la ley de amnistía. La portavoz popular, Alejandra Hernández, ha utilizado unas declaraciones del propio Page para tratar de colocar al presidente autonómico en una contradicción política que, según el PSOE, solo busca erosionar la cohesión interna del partido en un momento clave de la legislatura.
La ofensiva del PP: utilizar a Page contra Page
El origen del envite está en una entrevista que Emiliano García-Page concedió a la cadena COPE, donde afirmó que si un diputado no está cómodo con lo que vota en el Congreso, «debería dimitir» y que él mismo lo haría. La declaración, pronunciada con la franqueza que caracteriza al barón socialista, ha sido reinterpretada por el PP regional como un argumento contra su propio número dos.
Alejandra Hernández ha sostenido que solo caben dos lecturas: o bien Sergio Gutiérrez se siente plenamente identificado con todas las decisiones que impulsa Pedro Sánchez —incluida la amnistía, publicada en el BOE, y las cesiones al independentismo—, o bien está incumpliendo el criterio ético que su propio líder defiende. La portavoz popular ha llegado a afirmar que «si Page tiene la autoridad moral que pregona, debería cesar de inmediato a su secretario de Organización». La exigencia no es nueva: desde que el Congreso aprobó la ley, el PP ha utilizado cada votación para señalar a los diputados socialistas de regiones con presidentes críticos, pero en Castilla-La Mancha ese intento de fractura se ha topado con una dirección autonómica que mantiene el pulso sin romper las costuras del partido.
La respuesta socialista: «Los diputados no se compran ni se venden»
La réplica ha corrido a cargo del diputado regional del PSOE Álvaro Toconar, quien, desde las Cortes de Castilla-La Mancha, ha respondido con contundencia que «los diputados socialistas ni se compran ni se venden». «El Partido Popular, fruto de su frustración por no ser capaces de generar mayorías, estarían dispuestos a que cada diputado tuviera precio», ha subrayado Toconar, en una intervención que el PSOE explota para subrayar la fortaleza de la disciplina de voto.
Para Toconar, la estrategia popular revela una desesperación que le lleva a insinuar que los ocho escaños castellanomanchegos podrían precipitar un adelanto electoral si rompieran la unidad de grupo. «Esto es lo último que necesita España: que los diputados tengan precio», ha insistido, antes de contraponer la actitud de Page —«el socialista de España que está defectuando a día de hoy los valores del Partido Socialista en todos sitios, le cueste lo que le cueste»— con la sumisión de Paco Núñez a las directrices nacionales del PP.
Toconar ha aprovechado para abrir otro frente: el agua. Ha reprochado a Núñez que, mientras «un señorito andaluz» defiende trasvases, el líder popular guarde silencio y se ponga de perfil. «Eso demuestra que no tiene proyecto para Castilla-La Mancha y que sus únicas opciones para ser presidente son que las cosas vayan mal en este país», ha rematado. La comparación, aunque dura, refleja el guion que el PSOE quiere instalar: frente a un PP sin proyecto regional, el socialismo manchego permanece firme en la defensa territorial.

La coherencia del PSOE castellanomanchego se construye con políticas que blindan el Estado del bienestar y no con ceses reclamados por la oposición cada vez que se aprueba una ley en el Congreso.
El Eje del Poder Socialista
Analizamos esta nueva polémica como un movimiento típico del PP para rentabilizar una fractura que, en realidad, es más de discurso que de fondo. Page ejerce un rol crítico en en el PSOE, pero su liderazgo en Castilla-La Mancha se sostiene sobre una gestión social reconocida y sobre una mayoría electoral que, en última instancia, no se opone a las políticas de Ferraz. De hecho, las principales leyes que han motivado tensiones internas —desde la ley de amnistía hasta los Presupuestos Generales del Estado— han contado con el respaldo de los ocho diputados castellanomanchegos, sin fisuras relevantes.
Lo que subyace es un debate recurrente en los partidos de gobierno: la gestión de voces disidentes con peso territorial. En anteriores etapas del PSOE, barones como José Bono o Juan Carlos Rodríguez Ibarra confrontaron a la Ejecutiva Federal sin que ello pusiera en riesgo la estabilidad parlamentaria. Hoy, con una mayoría más ajustada, cada voto cuenta, pero la dirección de Ferraz ha optado por un blindaje estratégico que pasa por asumir las críticas de Page como parte del paisaje político mientras se refuerzan las inversiones en la región. El anuncio de nuevos fondos para infraestructuras hídricas y la renovación del compromiso con el programa de dependencia en Castilla-La Mancha son ejemplos concretos de ese apaciguamiento vía políticas. De forma similar, barones como Adrián Barbón en Asturias o María Chivite en Navarra mantienen perfiles propios sin que la disciplina de voto se resienta en los momentos decisivos.
En lo que respecta a Sergio Gutiérrez, su posición como secretario de Organización regional es clave para engrasar la maquinaria electoral de cara a las próximas citas. Forzar su cese sería un movimiento de enorme coste interno que el PP conoce y, probablemente, por eso lo pide. La lectura que hacemos en esta redacción es que el PSOE no va a caer en la trampa: mantendrá a Gutiérrez y apelará a la lealtad institucional de los diputados como un valor, no como una debilidad. En última instancia, el verdadero riesgo no está en Castilla-La Mancha sino en otros territorios donde la disciplina de voto podría resentirse si el malestar con la coalición de Sumar se agudiza. Pero por ahora, Ferraz respira.
En el ámbito territorial, la estrategia del PP choca con la realidad de que Page gobierna con mayoría absoluta y sus políticas sociales gozan de respaldo. Las encuestas privadas de la Junta muestran que los ciudadanos valoran más la gestión sanitaria y educativa que los debates nominales sobre la amnistía. Eso, sin embargo, no elimina la necesidad de que el partido explique con mayor pedagogía por qué el voto en Madrid refleja un proyecto compartido y no una imposición.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La disciplina de voto del PSOE es fruto de la lealtad a un proyecto de país, no de presiones externas.
- Protagonista: Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha).
- Próximo hito: Próximo Pleno del Congreso donde se convalidará un nuevo paquete de medidas sociales, con el voto esperado de los ocho diputados castellanomanchegos.
