La revisión del EU ETS que prepara la Comisión Europea debilita el mercado de carbono, alertan críticos

La propuesta de la Comisión suaviza la senda de reducción de emisiones para las empresas y rebaja el coste del cumplimiento. Organizaciones ecologistas alertan de que se diluye la herramienta más eficaz de descarbonización industrial.

La Comisión Europea ha presentado una propuesta de revisión del régimen de comercio de derechos de emisión (EU ETS) que suaviza la senda de reducción de emisiones para las empresas, según ha adelantado The Guardian. La medida, largamente esperada, ha sido calificada por organizaciones ecologistas y analistas como un debilitamiento de la herramienta más eficaz para recortar los gases de efecto invernadero en el Viejo Continente.

El EU ETS es el mercado de carbono más grande del mundo y cubre alrededor del 45% de las emisiones de la UE, principalmente de la generación eléctrica, la industria pesada y la aviación. Desde su creación en 2005 ha logrado una reducción cercana al 35% de las emisiones de los sectores regulados, una cifra que lo coloca como la joya de la política climática europea. Aquí está la letra pequeña que preocupa.

¿Qué es el EU ETS y por qué es la herramienta más eficaz contra las emisiones?

El régimen de comercio de derechos de emisión obliga a las instalaciones cubiertas a adquirir un derecho por cada tonelada de CO₂ que emiten. La cantidad de derechos en circulación se reduce año tras año, encareciendo la contaminación y empujando a las empresas a invertir en tecnologías limpias. En los últimos años, el precio del carbono ha superado los 80 euros por tonelada, un nivel que ha empezado a hacer rentables muchas inversiones en descarbonización.

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Es precisamente ese precio el que está en juego. Según la información filtrada, la Comisión Europea plantea un calendario de reducción menos exigente para las compañías, lo que se traduce en una menor escasez de derechos y, por tanto, en una presión a la baja sobre el precio. La propuesta ha sido recibida con alarma por quienes consideran el EU ETS la única vía realista para cumplir con los objetivos de Fit for 55.

La enmienda que desata la polémica

La revisión, que la Comisión ha calificado como «ajuste técnico necesario», afecta a la llamada senda de reducción lineal que determina cuántos derechos se retiran cada año del mercado. En lugar de acelerar el ritmo de recorte, el nuevo texto lo ralentiza, dando a las empresas más margen y un cumplimiento más barato. Para los críticos, el movimiento responde a la presión de sectores industriales que llevan meses quejándose del elevado coste del carbono.

Vamos a los datos. Un estudio de Carbon Market Watch, citado por el diario británico, calcula que la propuesta podría dejar hasta 200 millones de toneladas adicionales de CO₂ en el sistema durante la próxima década. Eso equivale aproximadamente a las emisiones anuales de Países Bajos. La Comisión Europea, por su parte, defiende que la revisión es imprescindible para evitar fugas de carbono y proteger la competitividad de la industria europea frente a competidores extracomunitarios.

mercado de carbono

El mercado de carbono es la joya de la corona de la política climática europea, y cualquier revisión que rebaje su exigencia supone un retroceso difícil de justificar.

El precio del CO₂, en el aire

La señal de precios es el mecanismo que convence a un productor de acero o a una central de gas de que ha llegado el momento de electrificar o de apostar por el hidrógeno verde. Si los derechos son más abundantes y baratos, esa señal se debilita. Según los analistas consultados, un precio sostenido por debajo de 60 euros podría retrasar inversiones clave en tecnologías como la captura de carbono o la producción de acero verde.

El impacto va más allá de la industria pesada. El EU ETS es también la referencia que utilizan muchos bonos verdes y fondos ESG para calcular el precio interno del carbono en sus carteras. Una señal más débil contagia a toda la cadena de inversión responsable, haciendo menos atractivos los proyectos de descarbonización frente a las alternativas fósiles.

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Conviene contextualizar este movimiento. La Comisión Europea ya vivió una situación similar durante la anterior crisis de precios energéticos, cuando varios Estados miembros solicitaron intervenir el mercado de carbono para contener la inflación. Entonces, Bruselas aguantó la presión. Ahora, sin embargo, el contexto geopolítico es más complejo, con la amenaza de aranceles al carbono (CBAM) y la necesidad de mantener el apoyo industrial en un año electoral.

El debate no es nuevo. La efectividad del EU ETS siempre ha residido en su capacidad para combinar ambición climática con estabilidad económica. Pero la pregunta que muchos se hacen es si este reajuste es un mal menor o un retroceso que socava la credibilidad europea de cara a la próxima COP. El dato que no puede ignorarse es que, con la actual trayectoria, la UE no cumplirá su objetivo de reducción del 55% para 2030 sin reforzar —no suavizar— todos los instrumentos disponibles.

Visto con perspectiva intergeneracional, cada tonelada de CO₂ que no se recorta hoy incrementa la factura que pagarán las próximas generaciones en forma de eventos extremos, pérdidas agrícolas y desplazamientos forzosos. El EU ETS no es un mecanismo abstracto de las finanzas verdes: es el principal dique de contención contra las emisiones industriales europeas.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Un EU ETS robusto ha evitado más de 1.500 millones de toneladas de CO₂ desde 2005; cualquier debilitamiento frena esa inercia y deja sin precio una parte sustancial de las emisiones industriales.
  • Modelo que cambia: La senda de reducción actual forzaba la electrificación y la adopción del hidrógeno verde en sectores difíciles. Una rebaja en la exigencia retrasa la transformación del acero, el cemento y la química europeos.
  • Para las próximas generaciones: Cada euro que se ahorra hoy en costes de cumplimiento se traduce en toneladas de CO₂ adicionales que permanecerán en la atmósfera durante décadas; el mercado de carbono bien diseñado es la herencia más tangible que podemos dejarles.