El PSOE ha presentado este viernes cuatro reclamaciones contra el presupuesto de Ourense por graves defectos legales que podrían anular su ejecución, sumándose al bloqueo que ya habían iniciado el BNG y el PP. La oposición en pleno rechaza así unas cuentas que, según la portavoz socialista Natalia González, carecen del informe preceptivo de la Intervención General y arrastran irregularidades en la tramitación del capítulo de personal. La ciudad suma meses de parálisis financiera mientras el alcalde Gonzalo Pérez Jácome, de Democracia Ourensana, ve cómo todos los grupos le exigen seguridad jurídica.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El PSOE ha impugnado el presupuesto municipal de Ourense para 2026 con cuatro reclamaciones formales, por carecer de informe de Intervención y por deficiencias en el capítulo de personal.
- ¿Quién está detrás? El grupo municipal socialista, liderado por Natalia González, que se une al BNG y al PP, que ya habían alegado contra las cuentas.
- ¿Qué impacto tiene? El presupuesto queda bloqueado y la oposición exige corregir los defectos antes de la aprobación definitiva; la parálisis amenaza la acción del gobierno de Jácome.
Las grietas legales que paralizan Ourense
La portavoz socialista ha sido clara: “Ourense necesita un orzamento, pero un que poida executarse, dea seguridade xurídica e responda ás necesidades reais”. Las reclamaciones presentadas por el PSOE se apoyan en la ausencia del informe preceptivo de la Intervención General y en una tramitación del capítulo de personal que, a juicio de los técnicos, no cumple los requisitos normativos. Además, el presupuesto se sustenta en un plan económico-financiero que aún no podía ser formalmente tramitado, lo que agrava la fragilidad del texto.
Con estos argumentos, los socialistas justifican su decisión de frenar la aprobación. “O peor que lle pode pasar a Ourense non é retrasar uns días a aprobación definitiva; o peor sería aprobar un documento con importantes deficiencias procedementais, que xere inseguridade xurídica e que acabe sendo un freo para a acción de goberno”, ha subrayado Natalia González. No se trata de un bloqueo político sin más: es una advertencia técnica que, de no atenderse, podría dejar el presupuesto en suspenso vía judicial.
Mientras tanto, la cuarta reclamación socialista insiste en propuestas ya planteadas sobre vivienda, comercio local y servicios sociales, apelando a la voluntad de Gonzalo Pérez Jácome para incorporarlas. Para el PSOE, el pleno municipal todavía puede ser una oportunidad: “As reclamacións son unha oportunidade para facer as cousas ben”, remarcan, intentando que el alcalde no vea el presupuesto como una carrera por ganar una votación.
Un concejo sin presupuesto y una oposición unida
La presentación de las reclamaciones del PSOE completa un bloqueo que ya habían iniciado PP y BNG días atrás, ambos alegando deficiencias similares. Es la primera vez en este mandato que los tres principales partidos de la oposición coinciden en tumbar una iniciativa del gobierno local. Democracia Ourensana, el partido de Jácome, gobierna en minoría y ahora ve cómo la falta de un socio estable le deja sin la herramienta básica de gestión: el presupuesto.
La situación deja al Concello de Ourense en un limbo financiero peligroso. Los servicios municipales no se detienen de inmediato, pero la prórroga del presupuesto anterior, ya de por sí ajustado, limita cualquier nuevo proyecto. Las asociaciones vecinales y los comerciantes observan con creciente inquietud un escenario que, de prolongarse, podría lastrar la actividad económica de la ciudad.
El presupuesto de Ourense se ha convertido en un campo de minas jurídico donde la oposición ha decidido que es preferible el retraso a la inseguridad.
El Laboratorio Gallego
Ourense es un caso extremo pero revelador de la fragmentación municipal gallega. Mientras la Xunta de Galicia gobierna con la mayoría absoluta del PPdeG desde 2009, los consistorios reflejan una realidad mucho más atomizada. Aquí conviven BNG, PSdeG, el PP (que en Ourense capital actúa como oposición a una fuerza localista) y formaciones como Democracia Ourensana, que obtuvo 7 concejales en las últimas municipales. Esta pluralidad, que en otras ciudades como Santiago de Compostela o A Coruña ha desembocado en coaliciones inestables pero funcionales, en Ourense ha generado un bloqueo casi permanente. La incapacidad de Jácome para tejer alianzas estables refleja una tendencia más amplia: en Galicia, el poder municipal se ha vuelto un mosaico donde las lógicas locales no siempre encajan con las dinámicas autonómicas.
La lectura nacional de este bloqueo es clara. Desde las elecciones municipales de 2023, la atomización del voto local es un fenómeno común a toda España, y Ourense ilustra cómo los partidos de ámbito estatal – incluido el PSOE – pueden verse arrastrados a bloquear presupuestos por razones técnicas, no solo ideológicas. Esta paradoja —una comunidad autónoma estable políticamente pero con ayuntamientos fragmentados— es un aviso para el PP nacional, que a menudo pone el modelo gallego como ejemplo de gestión. El laboratorio municipal, sin embargo, muestra grietas que el PPdeG aún no ha sabido resolver desde la Xunta.
A corto plazo, el pleno del Concello de Ourense deberá abordar las reclamaciones en las próximas semanas. Si los defectos no se corrigen, el presupuesto podría acabar impugnado ante el TSXG (Tribunal Superior de Xustiza de Galicia). La alternativa de una moción de censura planea, pero las profundas diferencias entre PP y BNG hacen improbable una alianza de gobierno. La ciudad se asoma a un verano de incertidumbre financiera mientras en Santiago, la Xunta de Alfonso Rueda sigue aprobando sus cuentas con holgura. La doble velocidad de la política gallega se acentúa.

Ficha del Caso
- El caso: El PSOE se suma al BNG y al PP para impugnar el presupuesto municipal de Ourense de 2026 por carecer del informe de Intervención y por irregularidades en el capítulo de personal, dejando al alcalde Jácome sin apoyo para aprobar las cuentas.
- Datos importantes: Presentadas 4 reclamaciones. Falta informe preceptivo de Intervención General. Plan económico-financiero no formalizado. Oposición unánime: PP, BNG y PSOE. Presupuesto anual de Ourense ronda los 130 millones de euros (dato estimado, no oficial).
- Resumen: La ciudad afronta un retraso en la aprobación definitiva mientras el gobierno de Democracia Ourensana busca evitar la parálisis. La oposición insiste en corregir los defectos legales antes de avanzar, y el bloqueo amenaza con arrastrarse hasta el otoño si no hay cesiones.

