EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La senadora republicana Marsha Blackburn ha reintroducido la ‘Ban Birth Tourism Act’ para prohibir el turismo de parto, después de que el Tribunal Supremo reafirmara la ciudadanía por nacimiento en Trump v. Barbara.
- ¿Quién está detrás? Blackburn (Tennessee) y otros seis senadores republicanos, incluidos Ted Budd, John Cornyn y Rick Scott.
- ¿Qué impacto tiene? La ley modificaría la Ley de Inmigración y Nacionalidad para declarar inadmisibles y deportables a los extranjeros que viajen a EE.UU. exclusivamente para dar a luz. Para España, el efecto es residual, pero subraya el giro restrictivo de Washington.
Marsha Blackburn ha vuelto a la carga. La senadora republicana por Tennessee reintrodujo ayer en el Capitolio la Ban Birth Tourism Act, un proyecto que busca cerrar de raíz la práctica conocida como turismo de parto: extranjeros que viajan a Estados Unidos con una visa temporal —a menudo de turista— con el único propósito de dar a luz en suelo americano y garantizar así la ciudadanía estadounidense para sus hijos. La medida llega apenas unos días después del fallo del Tribunal Supremo en Trump v. Barbara, que reafirmó la protección constitucional de la ciudadanía por nacimiento bajo la Decimocuarta Enmienda.
La sentencia del alto tribunal fue una derrota para los sectores más duros del Partido Republicano, que pretendían excluir de la ciudadanía automática a los hijos de inmigrantes indocumentados y turistas. Sin embargo, el fallo también subrayó que corresponde al Congreso modificar las leyes de inmigración si quiere limitar el acceso a esa ciudadanía. Y eso es exactamente lo que Blackburn pretende ahora: atajar el turismo de parto no por la vía constitucional —cerrada tras la decisión judicial—, sino mediante una reforma de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (Immigration and Nationality Act, INA).
“Tras la decisión del Tribunal Supremo en Trump v. Barbara, el Congreso debe dar un paso al frente para proteger la integridad de la ciudadanía americana”, afirmó la senadora en declaraciones exclusivas a Breitbart News. El proyecto cuenta con seis copatrocinadores de peso: Ted Budd (Carolina del Norte), John Cornyn (Texas), Cynthia Lummis (Wyoming), Tim Sheehy (Montana), Jim Banks (Indiana) y Rick Scott (Florida). Todos ellos representan a estados donde el turismo de parto es particularmente visible, desde las clínicas chinas en California hasta las redes turcas en Nueva York.
La sentencia del Supremo protegió el derecho constitucional a la ciudadanía por nacimiento, pero abrió la puerta a que el Congreso endurezca las visas para ahogar el turismo de parto.
Así funciona el proyecto de ley
La propuesta legislativa se articula en dos ejes. Por un lado, modifica la INA para establecer que el hecho de estar embarazada no puede ser un motivo válido para obtener una visa temporal para entrar en Estados Unidos. Por otro, convierte el turismo de parto en una conducta que constituye un delito de deportación: cualquier extranjera que haya entrado con una visa de turista y dé a luz en territorio estadounidense no solo sería deportable, sino que también quedaría marcada como inadmisible para futuras solicitudes migratorias.
“Este proyecto deja absolutamente claro que cualquier extranjero que intente venir a nuestro país para practicar el turismo de parto es tanto inadmisible como deportable bajo la Ley de Inmigración y Nacionalidad”, subrayó Blackburn. Aunque la medida no altera la ciudadanía por nacimiento —que seguiría concediéndose automáticamente a cualquier niño nacido en suelo estadounidense—, sí elimina el incentivo para que futuras madres viajen expresamente con ese propósito.
Un negocio de 33,000 nacimientos al año
Según estimaciones citadas por la oficina de Blackburn, cada año alrededor de 33,000 niños nacen en EE.UU. de padres que llegaron al país con una visa temporal, mayoritariamente de turista. Décadas después, esos hijos —ya ciudadanos estadounidenses— pueden patrocinar a sus padres para la residencia permanente, cerrando así un círculo que, a ojos de los republicanos, abusa del sistema migratorio.
La industria del turismo de parto está especialmente arraigada entre nacionales turcos en Nueva York, chinos en California, rusos en Florida, ciudadanos de Oriente Medio en Illinois y mexicanos en Texas. Aunque no existen cifras oficiales desagregadas sobre la presencia de españolas en esta práctica, fuentes diplomáticas consultadas por este diario consideran anecdótico el número de casos en la comunidad española. Para España, el impacto directo es casi nulo.
La Lógica de Washington
Desde la perspectiva de Washington, la reintroducción de esta ley no es una ocurrencia aislada sino un paso coherente dentro de la doctrina migratoria del trumpismo. El presidente Donald Trump ha hecho de la inmigración el pilar de su agenda, y el fallo del Supremo en Trump v. Barbara —que reafirmó la ciudadanía por nacimiento— fue recibido con frustración en el Ala Oeste. Ahora, sin poder tocar la Constitución, la administración y sus aliados en el Congreso apuestan por secar el flujo de extranjeros que buscan el pasaporte estadounidense para sus hijos sin haber emigrado legalmente. Es la misma lógica que llevó a Ronald Reagan a firmar la Immigration Reform and Control Act en 1986, que ofreció una amnistía a cambio de controles fronterizos más estrictos, y que Trump I aplicó con la prohibición de viajes de 2017 y la tolerancia cero en 2018.
Para el electorado republicano, se trata de una cuestión de justicia básica: ¿por qué un extranjero puede conseguir la ciudadanía para su hijo simplemente aterrizando de parto? La propuesta de Blackburn conecta con esa base y, al mismo tiempo, responde al fallo judicial sin desafiarlo abiertamente. En términos prácticos, si el proyecto se convierte en ley, los consulados estadounidenses en todo el mundo deberán escrutar con mayor celo las solicitudes de visado de mujeres embarazadas, incluido el consulado en Madrid. Para los ciudadanos españoles, la probabilidad de verse envueltos en una denegación de visa por sospecha de turismo de parto es ínfima, pero el mensaje es claro: Washington está dispuesto a estrechar aún más el grifo migratorio.
Ficha del Caso
- El caso: La senadora republicana Marsha Blackburn reintroduce la Ban Birth Tourism Act tras la sentencia del Tribunal Supremo que mantiene la ciudadanía por nacimiento. El proyecto cuenta con el respaldo de otros seis senadores republicanos.
- Datos clave: La ley enmendaría la INA para prohibir el visado temporal por embarazo y declarar deportable a quien dé a luz durante una estancia turística. Se estima que 33,000 nacimientos anuales en EE.UU. corresponden a turismo de parto.
- Para España: Impacto residual para la comunidad española en Estados Unidos y los viajeros a ese país. El foco real está en el endurecimiento de la política migratoria estadounidense, que podría endurecer las revisiones consulares.

