El presupuesto de carbono para 1,5°C se agotará en solo tres años: quedan 130 gigatoneladas de CO2

El informe 'Indicators of Global Climate Change 2025' cifra en 130 GtCO2 el margen restante para el objetivo de 1,5°C. Con las emisiones globales de 2024 alcanzando un máximo de 56,8 gigatoneladas, el límite se superará alrededor de 2030 si no se aceleran los recortes.

El presupuesto de carbono para no rebasar el límite de 1,5ºC se ha reducido a 130 gigatoneladas de CO2, según la actualización científica de los Indicadores del Cambio Climático Global 2025. Al ritmo actual de emisiones globales, se agotará en apenas tres años.

El informe, publicado en la revista Earth System Science Data y elaborado por más de 70 investigadores de 17 países, actualiza los principales indicadores climáticos siguiendo la metodología del IPCC. En él han participado más de 70 científicos de 56 instituciones, y confirma que el calentamiento de origen humano alcanzó los 1,37ºC en 2025, mientras que la temperatura media observada fue de 1,39ºC. Es, en palabras de sus autores, una ‘revisión médica del planeta’ que reúne emisiones, temperaturas, balance energético, océanos y nivel del mar.

El contador de carbono, a punto de agotarse

El dato más urgente lo da el presupuesto de carbono restante: 130 gigatoneladas de CO2 (GtCO2) a principios de 2026. Para mantener una probabilidad razonable de no superar el umbral de 1,5ºC, la humanidad solo puede emitir esa cantidad adicional. Con unas emisiones totales de gases de efecto invernadero que alcanzaron las 56,8 GtCO2 equivalente en 2024, ese margen se consumiría en poco más de tres años. La tasa de calentamiento inducido por el ser humano sigue en máximos, aumentando 0,27ºC por década.

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Las emisiones globales siguen en máximos, aunque el crecimiento del CO2 muestra signos de frenarse respecto a décadas anteriores. Sin embargo, el informe advierte de que, al ritmo actual, el mundo podría rebasar los 1,5ºC en torno a 2030. “Es como mirar la batería del móvil al 3% y seguir viendo vídeos”, resume un portavoz del equipo.

Océanos más cálidos, nivel del mar al alza y olas de calor marinas

Buena parte del exceso de calor no se queda en el aire, sino que va al océano. Por eso, la nueva edición del informe incorpora un indicador de olas de calor marinas. En 2025 se registraron 65 días de este tipo a nivel global, y el número de días con olas de calor marina se ha más que triplicado entre 1991 y 2025. Esto supone una presión adicional sobre corales, pesquerías y ecosistemas costeros, y puede alterar el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera.

El planeta acumula calor a un ritmo sin precedentes y el margen de emisiones para no superar los 1,5°C equivale a apenas tres años al ritmo actual de emisiones.

El desequilibrio energético de la Tierra —la diferencia entre la energía que entra y la que sale— se ha duplicado en las últimas décadas, según explica el profesor Piers Forster, autor principal del estudio. Este indicador mide la rapidez con la que el sistema climático acumula calor, y sin influencia humana “debería estar cerca de cero”. El nivel del mar, además, ha subido unos 23 centímetros desde 1901, con una tasa media anual de 1,85 milímetros que se acelera en los últimos años.

Otro factor que acelera el calentamiento es la reducción de las emisiones de dióxido de azufre, vinculada a mejoras en la calidad del aire. Esos aerosoles actuaban como una especie de velo que reflejaba parte de la radiación solar; al retirarlos, se destapa más el calentamiento real. El desequilibrio energético duplicado es la prueba más clara de que el sistema sigue acumulando calor.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO2 restante para 1,5°C: 130 gigatoneladas de CO2 desde principios de 2026.
  • Emisiones globales en 2024: 56,8 GtCO2e, un máximo histórico.
  • Calentamiento actual: 1,37°C sobre niveles preindustriales (origen humano).
  • Plazo para agotar el presupuesto: Poco más de tres años al ritmo actual de emisiones.
emisiones CO2

La transición energética no puede esperar: cada año cuenta

Este nuevo informe es la cuarta actualización anual de los indicadores climáticos, y los datos son consistentes con los del IPCC. La mayoría de los científicos coincide en que cada décima adicional de calentamiento multiplica los riesgos: olas de calor más severas, estrés hídrico, pérdida de cosechas y daños en infraestructuras costeras. No se trata de un apagón climático repentino, sino de una acumulación de impactos que elevan la factura económica y social.

Ante este panorama, los recortes de emisiones deben acelerarse de forma drástica si se quiere evitar que la transición energética se convierta en una gestión de daños costosa y desigual. Las políticas como el Fit for 55 europeo, la Taxonomía Verde y la exigencia de reportes ESG para las empresas adquieren un sentido de urgencia: no son meros trámites, sino herramientas para gestionar el escaso presupuesto de carbono que queda. Cada año de retraso en la electrificación, las renovables y la eficiencia consume un margen que ya no se puede recuperar.

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Para los inversores y las grandes corporaciones, el dato de las 130 GtCO2 es un recordatorio de que el riesgo climático es ya un riesgo financiero. Los fondos ESG que no internalicen este límite en sus carteras estarán asumiendo una exposición que, en menos de una década, podría materializarse en pérdidas masivas. La ciencia es clara: el presupuesto de carbono no es negociable y la transición debe ser inmediata.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Reducir drásticamente las emisiones en esta década permitiría mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C y evitar los peores escenarios climáticos.
  • Modelo que cambia: El sistema energético basado en combustibles fósiles debe transformarse en renovables, electrificación y eficiencia para no agotar el escaso presupuesto de carbono.
  • Para las próximas generaciones: Cada año de retraso en los recortes de emisiones hipoteca el clima que heredarán los jóvenes, con más fenómenos extremos, subida del mar y pérdida de biodiversidad.