EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A toda Barcelona y su área metropolitana, especialmente quienes tengan previsto salir el viernes.
- ¿Cuándo ocurre? El descenso térmico arranca este martes y se intensifica el miércoles y el viernes, día en que las máximas apenas superarán los 24 grados.
- ¿Qué cambia hoy? Tras un mayo con jornadas de 34 grados, los termómetros bajarán hasta 10 grados y se esperan lluvias localmente fuertes para el viernes, un alivio temporal ante la sequía acumulada.
Barcelona tendrá esta semana un respiro del calor: Meteocat prevé un descenso térmico de hasta 10 grados y lluvias el viernes. La tregua llega después de un mayo abrasador, con registros que rozaron los 34 grados y noches tropicales que apenas dejaron dormir.
A partir de este martes, las temperaturas empezarán a ceder. Los valores diurnos se quedarán entre 25 y 28 grados, lejos de los bochornos de la semana pasada. Las mínimas, sin embargo, seguirán siendo altas: entre 18 y 20 grados, manteniendo la sensación de bochorno nocturno.
Miércoles y viernes, los días más frescos
El Meteocat señala dos jornadas como las más benignas. El miércoles, la entrada de un embolsamiento de aire frío dejará máximas de 24-25 grados en la capital catalana. Pero será el viernes cuando el alivio térmico sea más notable: se espera que los termómetros apenas superen los 24 grados, con mínimas alrededor de los 18 grados. Esas marcas contrastan con las noches tropicales recientes, en las que no se bajaba de los 20 grados.
Este cambio no significa el fin del verano, sino una pausa que devuelve los registros a valores más normales para principios de junio. El descenso será especialmente perceptible en las horas centrales del día, cuando el calor aprieta menos, y en las zonas de interior del Área Metropolitana.
Lluvias que dan un respiro pero no solucionan la sequía
Las precipitaciones también serán protagonistas. El viernes, coincidiendo con el pico del descenso térmico, se prevé un aumento de la inestabilidad y aguaceros localmente fuertes, que podrían ser generosos en algunos puntos de la ciudad. Sin embargo, el déficit hídrico acumulado es preocupante: en mayo ha llovido menos de la mitad de lo habitual, tras dos meses de primavera muy secos. Las previsiones no apuntan a episodios generalizados que reviertan la situación.
Así, aunque el viernes se mojen algunas calles, el alivio será más simbólico que real. Los embalses y los suelos siguen necesitando mucha más agua, y los modelos meteorológicos no la garantizan.
El descenso térmico es real, pero la sequía primaveral sigue siendo la gran amenaza del verano que se avecina.
¿Qué esperar del resto de junio?
El alivio durará poco. Tanto el modelo europeo como el americano coinciden en que, a partir de la próxima semana, las temperaturas volverán a situarse muy por encima de la media, con valores plenamente veraniegos. Las precipitaciones se mantendrán por debajo de lo normal, al menos hasta la segunda quincena, y solo entonces podrían alcanzar registros más habituales.
En definitiva, junio se perfila como un mes seco y cálido, demasiado parecido a un julio adelantado. Esta semana sirve como recordatorio de que el calor extremo aún da pequeñas treguas, pero los pronósticos de largo plazo invitan a prepararse para un verano duro, con olas de calor más frecuentes e intensas.
El respiro térmico nos regala unos días para recuperar el sueño y el aire acondicionado permanecerá apagado. Aprovechémoslo mientras dure.
