Hacienda desbloquea la financiación autonómica: Cataluña recibirá 4.686 millones extra

El Ministerio de Hacienda impulsa la bilateral con las comunidades para que el nuevo modelo esté listo antes de final de año. La mayoría de los territorios, incluida alguna comunidad socialista, rechaza un sistema que califican de insolidario y exigen reuniones multilaterales.

El Ministerio de Hacienda ha dado el primer paso formal para desbloquear la reforma de la financiación autonómica, un movimiento que según los primeros cálculos inyectará 4.686 millones de euros adicionales a Cataluña. El departamento que dirige Arcadi España remitió este lunes una carta a todas las comunidades autónomas con una sola instrucción: fijar fecha para las reuniones bilaterales que deben activar el proceso antes de que termine 2026.

La misiva marca el inicio del trámite y viene a confirmar lo que el Govern de Salvador Illa llevaba meses esperando. La reforma, que introduce por primera vez el respeto a la ordinalidad —es decir, que una comunidad autónoma no puede quedar peor en recursos tras aplicar la nivelación— y la población ajustada como variable central, supone un refuerzo financiero sin precedentes para la Generalitat desde el último acuerdo de financiación de 2009.

El secretario de Estado de Hacienda, Jesús Gascón, será el encargado de pilotar las primeras reuniones bilaterales. El objetivo, según confirman fuentes del Ministerio, es agilizar al máximo el debate para que el nuevo modelo llegue al Consejo de Ministros y de ahí pase al trámite parlamentario, con la meta de que entre en vigor antes del 31 de diciembre.

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Hacienda activa el calendario de la reforma: 4.686 millones para Cataluña

La cifra de 4.686 millones, adelantada en los documentos técnicos que acompañan la carta, es la primera concreción económica que pone sobre la mesa el Gobierno central. El monto equivale aproximadamente a un 7% del presupuesto autonómico de la Generalitat para este ejercicio y supondrá un incremento notable de la capacidad de gasto en sanidad y educación, las dos partidas que más presión sufren en las cuentas catalanas.

La reforma recupera el principio de ordinalidad que ya figuraba en la propuesta que ERC defendió durante la negociación de investidura. En la práctica, esto significa que Cataluña —y cualquier otra comunidad— no verá mermada su posición relativa en renta per cápita una vez redistribuidos los fondos entre territorios. Una fórmula que los republicanos exigían como línea roja para garantizar la estabilidad del Govern.

Fuentes parlamentarias consultadas por Moncloa.com reconocen que la carta de Hacienda llega en un momento delicado para el pacto de legislatura: los presupuestos siguen bloqueados y el Grupo Republicano necesita un gesto tangible que demostrar a su electorado. El desbloqueo de la financiación, precisan, funciona como una válvula de escape que podría desatascar también las cuentas catalanas.

La reforma de la financiación es la última pieza del pacto de investidura que ERC necesita para sostener su apoyo a Illa sin pagar un coste electoral excesivo.

Un rechazo casi unánime que tensa al PSOE

El problema para Moncloa no está en Cataluña, sino en el resto del mapa autonómico. La práctica totalidad de las comunidades gobernadas por el PP —con o sin Vox— ha calificado la propuesta de insolidaria y ha advertido de que no participará en encuentros bilaterales que, a su juicio, sirvan para dar cobertura a un apaño con la Generalitat.

Pero el verdadero quebradero de cabeza para el PSOE se localiza en Asturias, cuyo gobierno socialista se ha alineado con los barones populares y ha reclamado que la discusión se lleve a cabo en un formato multilateral y no bilateral. La voz asturiana es la primera fisura en el bloque progresista, y en el partido temen que otras federaciones —Castilla-La Mancha, Extremadura— sigan su estela si el debate se convierte en un jaque a la solidaridad territorial.

La mayoría de las comunidades autónomas ha rechazado el planteamiento, según los datos recabados por Hacienda en los contactos previos. El argumento es sencillo: el nuevo modelo, al respetar la ordinalidad y ponderar la población ajustada, deja menos margen para la redistribución de la que disfrutan territorios menos poblados. Una realidad que en boca de los presidentes autonómicos se traduce en la acusación de que Cataluña se lleva una tajada que el resto no ve.

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La intrahistoria: la llave de la legislatura para Illa y ERC

Analizamos este movimiento como el cumplimiento de una de las condiciones más costosas del pacto entre el PSC y ERC. Illa necesitaba demostrar que el diálogo con Madrid tiene réditos concretos y que la vía de la negociación —frente a la unilateralidad que defiende Junts— produce resultados. La carta de Hacienda le permite llegar al próximo pleno del Parlament con una baza de peso: 4.686 millones que antes solo eran un número en un borrador.

El precedent más cercano en la política catalana es la cesión del 100% del IRPF a través de la Agencia Tributaria de Catalunya, que también se pactó como condición para la investidura pero que aún no ha aterrizado en una ley concreta. La financiación, en cambio, avanza con un calendario firme y con el compromiso explícito del Ejecutivo de que estará lista este mismo año. Ese calendario es el que marca la diferencia.

Para ERC, la reforma supone un oxígeno en un contexto de creciente desafección de su electorado joven, que ve en el partido una prolongación del orden establecido. Si el nuevo modelo logra entrar en vigor antes de que acabe el año, la dirección republicana podrá presentarlo como el fruto de su estrategia negociadora y, al mismo tiempo, como el escudo que devuelve a Cataluña una soberanía fiscal efectiva. El riesgo, y no es menor, es que el rechazo del resto de comunidades acabe demorando el trámite en el Congreso y convierta la reforma en una batalla judicial y política que empañe el mensaje.

Las próximas semanas serán decisivas. El Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) deberá reunirse antes del verano, y las negociaciones bilaterales empezarán a deshojar las discrepancias. En Moncloa son optimistas: creen que la mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno puede sacar adelante el proyecto. Pero saben que cada comunidad díscola debilita el relato de una España cohesionada.

Lo que observamos es que el desbloqueo de la financiación es un triunfo para Illa, un respiro para ERC y un desafío para el PSOE en el resto de España. Los tres partidos se juegan mucho en las próximas semanas: la Generalitat un presupuesto, los republicanos su supervivencia electoral y los socialistas la unidad territorial de su federación. La carta ha llegado. Ahora falta ver cuántos destinatarios la reciben con un abrazo.