Arqueólogos hallan restos de seis personas en una fosa común de la Guerra Civil en Villamesías (Cáceres)

La excavación en el cementerio cacereño encuentra indicios “muy relevantes” de una fosa común de 1936, con los cuerpos boca abajo y superpuestos. La investigación se frena bajo los nichos actuales y necesitará una segunda fase con autorización administrativa.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Arqueólogos han encontrado en el cementerio de Villamesías (Cáceres) restos de al menos seis personas, con una probabilidad del 80 % de que sean víctimas de la represión de agosto de 1936.
  • ¿Quién está detrás? La excavación la impulsa la Diputación de Cáceres con fondos de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática. La empresa Fotex ejecuta los trabajos, dirigidos por las arqueólogas Ana María Rabazo y Laura Gutiérrez.
  • ¿Qué impacto tiene? El hallazgo confirma la existencia de la fosa común que los vecinos señalaban desde hace décadas, aunque la investigación se frena porque los restos se prolongan bajo los nichos actuales. Hará falta una segunda fase y autorización administrativa.

Los arqueólogos lo tenían claro desde el primer sondeo: ahí debajo había algo más que un enterramiento convencional. Las siete catas realizadas en el camposanto de Villamesías han devuelto a la luz restos humanos que, por su disposición, no encajan con ningún funeral. Las codirectoras de la intervención, Ana María Rabazo y Laura Gutiérrez, describen cuerpos boca abajo, superpuestos entre sí, vestidos con ropa de los años treinta. La conclusión es tan rotunda como medida: existe un 80 % de posibilidades de que esas seis personas sean víctimas de la represión del 2 de agosto de 1936.

El hallazgo no brota de la casualidad. En Villamesías llevan décadas hablando de una fosa común, la que se tragó a quienes cayeron durante la Batalla de Villamesías y en los días posteriores. La Diputación de Cáceres escuchó aquel rumor persistente y lo convirtió en el primer proyecto financiado con 100.000 euros por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática; la mitad se destina a esta localidad y la otra mitad a una futura intervención en Almoharín.

El hallazgo: restos incompatibles con un enterramiento ordinario

Los siete sondeos arqueológicos abrieron el suelo del cementerio con una precisión quirúrgica. Solo uno de ellos dio con los restos, pero bastó. Las arqueólogas explican que los cuerpos no siguen la orientación canónica de un enterramiento religioso: algunos están boca abajo, otros apilados, y la vestimenta conservada –ropas de la época– apunta a que fueron sepultados sin ceremonia. Esos indicios, según las expertas, son “muy relevantes” para identificar la fosa común buscada. De hecho, los vecinos más ancianos del pueblo siempre señalaron ese rincón como el punto exacto, el mismo donde una placa recuerda a quienes murieron “por la libertad y la democracia”.

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La probabilidad del 80 % no es una cifra arrojadiza: se apoya en la coincidencia del lugar, la disposición de los cadáveres y la ausencia de elementos que delaten un sepelio normalizado. “Es muy difícil que aparezcan seis personas así si no se trata de una ejecución sumaria”, razonan las arqueólogas en su informe preliminar, aunque prefieren esperar a una identificación forense definitiva antes de certificarlo.

El obstáculo bajo los nichos y la necesidad de una segunda fase

El mayor contratiempo apareció cuando las palas quisieron seguir profundizando: los restos se prolongan bajo la actual línea de nichos del cementerio. Eso obliga a detener la excavación y a diseñar un proyecto específico que requiere autorización administrativa. El presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, se ha comprometido a mantener la financiación necesaria y ha pedido al Ayuntamiento de Villamesías que agilice los trámites. “No vamos a dejar esto a medias”, prometió durante la visita al yacimiento.

Mientras tanto, los 50.000 euros restantes del programa estatal esperan a que Villamesías termine para saltar a Almoharín, otro municipio cacereño con heridas similares. La empresa Fotex, adjudicataria de los trabajos, ya prepara la documentación técnica para la segunda fase, aunque el calendario dependerá del enredo burocrático. El pulso entre la voluntad política y la realidad administrativa es, una vez más, la asignatura pendiente de la memoria histórica en Extremadura.

La tierra de Extremadura sigue guardando los secretos de agosto de 1936, pero la excavación en Villamesías ha abierto una grieta en el olvido.

El Pulso Territorial

El hallazgo de Villamesías no se entiende sin el contexto político que atraviesa Extremadura. La comunidad está gobernada por una coalición de PP y Vox que ha impulsado una ley autonómica de concordia calificada por el Gobierno central como un desmantelamiento de la memoria histórica. De hecho, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha recurrido la norma ante el Tribunal Constitucional por considerar que “vulnera los derechos de las víctimas”. La excavación de Villamesías, financiada con fondos estatales, se convierte así en un contrapunto a esa dinámica regional: mientras la Junta de Extremadura rebaja las políticas de memoria, los pueblos y la administración central tratan de seguir excavando.

No es un caso único. Comunidades como Aragón o Navarra mantienen leyes de memoria avanzadas y programas de exhumaciones sostenidos, mientras que otras avanzan a trompicones en función del color del gobierno. En Extremadura, el 80 % de probabilidades de haber dado con la fosa de agosto del 36 es también un recordatorio de que todavía quedan más de 600 fosas documentadas sin abrir en toda España. La próxima decisión está en manos del ayuntamiento y de la autorización autonómica, que pueden allanar o bloquear el camino. Si todo sale bien, la segunda fase podría empezar antes de que acabe 2026. Si no, los vecinos seguirán dejando flores junto a una placa sin huesos que la respalden.

Ficha Autonómica

  • El caso: Excavación en el cementerio de Villamesías (Cáceres) que ha encontrado restos de seis personas compatibles con víctimas de la Guerra Civil, ocultas bajo la línea de nichos.
  • Datos importantes: Proyecto financiado con 100.000 € de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática (50.000 € para Villamesías). 80 % de probabilidad de que sea la fosa común. Se necesita autorización para actuar bajo los nichos.
  • Resumen: La primera fase ha confirmado la localización aproximada de la fosa, pero la investigación no puede continuar sin un nuevo proyecto y el visto bueno administrativo. La Diputación de Cáceres ha prometido fondos, mientras el Gobierno central y el autonómico mantienen posturas opuestas sobre la memoria histórica.