El Gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por Emiliano García-Page, ha valorado este martes de manera positiva que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero se haya puesto a disposición del tribunal que investiga el caso de la aerolínea Plus Ultra. El movimiento refuerza la cohesión del Partido Socialista en un momento de presión judicial sobre uno de sus referentes históricos, y constata que, pese a las diferencias internas, Ferraz y los barones territoriales cierran filas en torno a la presunción de inocencia.
Un respaldo unánime en el partido: Ferraz y Page coinciden en la defensa del Estado de Derecho
El Ejecutivo castellanomanchego ha hecho pública su postura apenas unas horas después de que Zapatero compareciera durante tres horas ante el juez José Luis Calama y de que la dirección federal del PSOE difundiera un comunicado firme. En él, Ferraz “mantiene exactamente la misma posición que ha defendido desde el primer día: defensa de la presunción de inocencia y respeto absoluto a la Justicia”. Una declaración que en en Toledo se ha interpretado como el cierre de un posible flanco de crítica interno.
García-Page —que en otras ocasiones ha marcado distancias con la cúpula de Pedro Sánchez, especialmente en materia de política territorial— ha evitado cualquier gesto de ruptura pública. Fuentes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha consultadas por Moncloa.com confirman que el presidente autonómico “ve con buenos ojos la colaboración del expresidente y su decisión de entregar una autorización universal para comprobar la inexistencia de activos fuera de España”. Esa autorización, detallada por el propio Zapatero, permite a la Audiencia Nacional verificar la ausencia de sociedades, cuentas o productos financieros en el extranjero.
La sintonía entre el palacio de Fuensalida y Ferraz en este asunto no es casual. El partido necesita proyectar una imagen de unidad ante una causa que la oposición ya ha intentado instrumentalizar. El PP ha pedido explicaciones en el Congreso y Vox ha hablado de “corrupción socialista”, pero el PSOE insiste en que no hay más que un procedimiento judicial en fase de instrucción y un expresidente que, lejos de obstruir, ha comparecido voluntariamente y ha facilitado todos los datos.
La estrategia judicial y el legado de Zapatero: ¿qué está en juego para el PSOE?
El comunicado de Ferraz no solo defiende al expresidente; reivindica con fuerza su legado político: “un presidente que amplió derechos, fortaleció el Estado del bienestar y contribuyó decisivamente a modernizar España”. En Castilla-La Mancha, comunidad que Zapatero gobernó simbólicamente desde su investidura en 2004 con apoyos regionales, ese legado tiene un eco particular. La apuesta de Page por blindar la memoria del expresidente es también una forma de proteger la marca socialista en un territorio clave para el partido.
Mientras tanto, la Fiscalía Anticorrupción ha dado un paso que eleva la tensión procesal: solicita al juez Calama que retire el pasaporte a Zapatero y le imponga comparecencias quincenales y prohibición de salir de España sin permiso. Aunque se trata de medidas cautelares habituales cuando se investiga un posible delito de tráfico de influencias, en el entorno del expresidente se leen como una señal de que la instrucción no se cerrará a corto plazo. Zapatero, por su parte, ha negado haber contactado con funcionario alguno para favorecer el rescate de 53 millones a Plus Ultra en plena pandemia.
El PSOE ha respondido con un argumentario que ya es recurrente: “Frente al ruido, los juicios paralelos y las condenas anticipadas, defendemos algo tan sencillo como el Estado de Derecho”. Una frase que los socialistas repiten cada vez que un dirigente propio entra en el foco judicial. La diferencia ahora es que el apoyo no solo llega desde la calle Ferraz 70, sino desde un barón crítico que hasta hace poco no dudaba en señalar al sanchismo.
El Eje del Poder Socialista
Lo que observamos desde esta redacción es un movimiento de encaje interno. Page ha encontrado en la defensa de la presunción de inocencia de Zapatero el argumento perfecto para cerrar temporalmente su distanciamiento con Ferraz. No es la primera vez que un expresidente socialista se ve envuelto en una investigación judicial. El precedente más cercano es el caso de los ERE en Andalucía, donde la dirección federal mantuvo una actitud ambivalente hacia los expresidentes Chaves y Griñán durante años. Ahora Ferraz ha optado por un apoyo explícito y sin matices, consciente de que cualquier ambigüedad sería explotada por la oposición y por los sectores del partido que reclaman más firmeza.
La defensa de Zapatero es la defensa del legado socialista, y sin ese legado el PSOE no puede ganar elecciones.
En el plano territorial, la sintonía entre Toledo y Madrid neutraliza momentáneamente una de las grietas más visibles del socialismo español. García-Page gobierna Castilla-La Mancha con mayoría absoluta y controla un territorio que el PP considera imprescindible si quiere disputar la Moncloa en 2028. Su alineamiento con Ferraz en este caso le devuelve al redil sin ceder un ápice en sus posiciones sobre financiación autonómica o pactos con independentistas. Y, de paso, envía un mensaje: la unidad del partido es posible cuando se trata de defender los pilares del Estado de Derecho.
El principal riesgo para el PSOE no está ya en la fractura interna, sino en el desarrollo judicial de la causa. Si el juez Calama acepta las medidas cautelares solicitadas por la Fiscalía, el expresidente quedará bajo un régimen de control que puede prolongarse durante meses. Cada comparecencia quincenal será un recordatorio mediático para el partido, aunque fuentes del Gobierno insisten en que no afectará a la agenda de la legislatura. “Zapatero es un ciudadano más ante la Justicia”, repiten en privado.
Queda por ver cómo gestionará Ferraz el calendario procesal si se solapa con los próximos hitos políticos: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, la negociación con los socios parlamentarios y la celebración de la Conferencia de Presidentes. La instrucción sobre Plus Ultra, además, coloca a un expresidente del PSOE en una situación similar a la que vivió el PP con Aznar en el caso de la guerra de Irak o con Rajoy en la Gürtel, aunque con diferencias sustanciales. De momento, la dirección federal apuesta por un relato único: presunción de inocencia, transparencia y reivindicación del legado.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La defensa de la presunción de inocencia y el respeto a la Justicia son irrenunciables, y el legado de Zapatero sigue siendo un activo político del PSOE.
- Protagonista: José Luis Rodríguez Zapatero (expresidente del Gobierno y exsecretario general del PSOE).
- Próximo hito: Decisión del juez Calama sobre las medidas cautelares solicitadas por la Fiscalía, que podría conocerse en los próximos días.
