Bernabé Cano, el alcalde del PP amigo de Pérez Llorca, viajó al Mundial en el charter sin que se sepa quién pagó

El alcalde de La Nucía y diputado provincial, Bernabé Cano, viajó en el vuelo charter de la Federación para ver las semifinales y la final del Mundial de fútbol sin aclarar quién costeó el trayecto. La sombra de la falta de transparencia alcanza al círculo del president Juanfran

Bernabé Cano, alcalde de La Nucía con mayoría absoluta desde 2001 y responsable de Deportes en la Diputación de Alicante, voló el pasado 15 de julio a Dallas en el vuelo charter de la Federación Española de Fútbol. Asistió a las semifinales y a la final del Mundial, pero ni él ni el Consell de Juanfran Pérez Llorca han aclarado quién asumió el coste del viaje.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Bernabé Cano, alcalde de La Nucía y amigo estrecho de Pérez Llorca, viajó en el charter de la Federación al Mundial de fútbol sin que se sepa quién pagó.
  • ¿Quién está detrás? El viaje lo organizó la Federación Española de Fútbol; Cano viajó acompañado de su familia y sin respuesta oficial sobre la financiación.
  • ¿Qué impacto tiene? La revelación, publicada por elDiario.es, pone en evidencia la falta de transparencia en el entorno del president de la Generalitat.

Un viaje en el charter de la Federación sin respuestas

Según el relato de Bernabé Cano en Onda Cero, el vuelo partió hacia Dallas el 15 de julio y, tras las semifinales, la comitiva se desplazó a Nueva York para la final. Las imágenes que el propio alcalde difundió en redes sociales muestran a su familia junto a él, pero ningún documento oficial aclara si el billete corrió a cargo de la Federación, de la Diputación o del propio Cano. El coste de las entradas para la final oscilaba entre los 4.000 y los 8.000 euros; para las semifinales alrededor de los 3.000 euros. “Todo el mundo que me conoce sabe de la relación mía con la Federación de Fútbol”, declaró a la emisora, sin detallar la financiación.

La Federación Española de Fútbol no ha emitido ningún comunicado sobre los criterios de invitación a autoridades políticas en este tipo de vuelos. Tampoco la Diputación de Alicante, de la que Cano es diputado de Deportes, ha aclarado si cubrió algún gasto del viaje. La principal revelación, publicada por elDiario.es, deja sin respuesta la pregunta clave: ¿quién pagó el desplazamiento y las estancias de un alcalde que lleva más de dos décadas en el cargo?

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La trayectoria de Cano está íntimamente unida al fútbol. Médico de profesión, durante años trabajó como facultativo voluntario de la Federación Valenciana de Fútbol, realizando reconocimientos a los futbolistas. Esa relación, según sus propias palabras, se ha ido estrechando hasta convertir a La Nucía en una parada habitual para las selecciones inferiores. El estadio municipal, que lleva el nombre de su padre —Camilo Cano, primer alcalde democrático—, acoge torneos y concentraciones de las sub-15, sub-16 y sub-19. Esa conexión deportiva ofrece una posible explicación para el viaje, pero no disipa las dudas sobre la transparencia.

Mientras tanto, el silencio del entorno del alcalde pesa. “Todo el mundo que me conoce sabe de la relación”, repitió Cano, pero ninguna fuente oficial ha confirmado si el consistorio de La Nucía o la Diputación sufragaron el viaje. La situación contrasta con la obligación de los cargos públicos de declarar los regalos y los viajes pagados por terceros, especialmente cuando involucran a familiares y se producen en un contexto de estrecha vinculación con el poder autonómico.

El viaje de Bernabé Cano no es un hecho aislado. La Generalitat Valenciana, liderada por el PP con el apoyo de Vox, ha visto cómo en las últimas semanas el propio president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, aún no ha publicado en el portal de Transparencia los detalles de su asistencia a la final del Mundial, un regalo cuyo origen sigue sin aclarar. La suma de ambos episodios coloca la transparencia institucional en el punto de mira.

Un viaje sin respuestas en un Consell que prometió transparencia. La pregunta no es solo quién pagó, sino por qué nadie lo aclara.

Un alcalde con dos familiares en la Generalitat

La cercanía de Bernabé Cano con el poder autonómico no se limita a su amistad con el president Pérez Llorca, natural de la vecina Finestrat. Su hermana, Marian Cano, ocupa el cargo de consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, un puesto clave en el Consell. Fue nombrada por el expresident Carlos Mazón tras la crisis de gobierno provocada por la DANA, la devastadora Depresión Aislada en Niveles Altos que asoló la Comunitat Valenciana en otoño de 2024. Y su hija, Ángela Cano, trabaja en Presidencia de la Generalitat como directora general de Análisis, designada por el propio Pérez Llorca. Un entramado familiar que refuerza los lazos entre La Nucía y la cúpula del PP valenciano.

La presencia de dos familiares directos en puestos de responsabilidad autonómica no es ilegal, pero sí añade una capa de escrutinio a cualquier decisión o privilegio que rodee al alcalde. Desde la oposición, PSPV y Compromís ya han pedido explicaciones sobre la opacidad del viaje, aunque por el momento ninguna de las dos formaciones ha registrado una iniciativa parlamentaria concreta. La Diputación de Alicante, feudo del PP, tampoco ha convocado una comisión informativa para abordar el caso.

El Escenario Valenciano

El viaje de Bernabé Cano trasciende la crónica local porque se inserta en un patrón más amplio de escasa transparencia en las instituciones controladas por el PP. La Generalitat Valenciana ha prometido en repetidas ocasiones reforzar los mecanismos de control, pero los hechos la desmienten. El president Pérez Llorca aún no ha detallado en el portal de Transparencia el coste de su propio viaje a la final del Mundial, un regalo que él mismo ha calificado de “atención protocolaria” sin dar más datos. El Gobierno central, mientras tanto, observa desde Madrid cómo la gestión de la ética pública se convierte en un flanco débil del ejecutivo autonómico que preside. A nivel nacional, el PP ha tratado de blindar la imagen de Pérez Llorca como el contrapunto moderado tras la etapa de Mazón, pero episodios como este minan ese relato.

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En la Comunitat Valenciana, el pacto PP-Vox se mantiene sólido en las votaciones, pero las tensiones internas afloran cuando la transparencia queda en entredicho. Vox ha hecho bandera de la regeneración institucional y podría exigir explicaciones en las Corts Valencianes (el parlamento autonómico) si considera que el caso daña la imagen del Consell. De momento, la portavocía del grupo parlamentario popular guarda silencio. La próxima sesión de control en las Corts, prevista para septiembre, podría convertirse en el escenario donde la oposición fuerce al president Pérez Llorca a aclarar tanto su viaje como el de su amigo.

El precedente más incómodo para el alcalde de La Nucía es su historial de polémicas. Fue investigado —y posteriormente archivado— por vacunarse de la Covid en 2021 aprovechando su condición de médico de la federación de fútbol, un episodio que entonces ya generó críticas sobre el uso de privilegios. Ahora, la falta de respuesta sobre el vuelo al Mundial añade otro capítulo a una trayectoria política blindada por mayorías absolutas. La pregunta, ocho meses después de la DANA, es si la Comunitat Valenciana puede permitirse una política de amiguismo cuando la reconstrucción aún no ha terminado.

Ficha del Caso

  • El caso: Bernabé Cano, alcalde de La Nucía y responsable de Deportes en la Diputación de Alicante, viajó en el charter de la Federación Española de Fútbol al Mundial de 2026 sin aclarar quién pagó el viaje. La revelación, publicada por elDiario.es, salpica al círculo del president Pérez Llorca.
  • Datos importantes: El vuelo partió el 15 de julio hacia Dallas; las entradas a la final costaban entre 4.000 y 8.000 euros. Cano viajó con su familia y no ha respondido a las preguntas sobre la financiación. Su hermana es consellera y su hija ocupa un alto cargo en Presidencia.
  • Resumen: La falta de transparencia sobre el viaje de un alcalde estrechamente vinculado al president de la Generalitat evidencia una cultura de opacidad que erosiona la confianza institucional en la Comunitat Valenciana.