Felipe VI aterrizará en Ciudad de México el próximo 25 de junio para una reunión bilateral con la presidenta Claudia Sheinbaum en el Palacio Nacional, antes de asistir al partido España-Uruguay del Mundial de fútbol. El encuentro, confirmado por la Casa del Rey este jueves, busca pasar página a los desencuentros diplomáticos de los últimos años y relanzar una relación que une a dos naciones con profundos lazos históricos.
Acompañarán al monarca el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Educación y Deportes, Milagros Tolón. La escala en la capital mexicana se produce en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebra del 11 de junio al 19 de julio en México, Estados Unidos y Canadá. La Casa del Rey destacó que el viaje se enmarca «en un contexto de intensificación de las relaciones bilaterales».
Una escala diplomática camino del Mundial
Felipe VI recibió en febrero una carta personal de Sheinbaum en la que le invitaba al evento deportivo. La presidenta subrayaba que la cita mundialista era «coyuntura propicia para evocar la profundidad y el carácter singular de los vínculos entre México y España». Zarzuela aceptó con agrado la invitación, activando una visita que va mucho más allá del fútbol.
El Rey no viaja solo: la presencia de los ministros Albares y Tolón subraya la dimensión de Estado del desplazamiento. La agenda de la reunión en Palacio Nacional no se ha detallado, pero la expectativa es que aborde cooperación económica, cultural y el espinoso legado colonial que en los últimos años había enturbiado la relación.
El gesto que desheló la relación
Las relaciones diplomáticas se tensaron en 2019 cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador exigió a España y al Papa Francisco que pidieran perdón por los abusos de la conquista. Su sucesora, Sheinbaum, mantuvo la línea: no invitó al Rey a su toma de posesión, lo que Pedro Sánchez calificó de «inaceptable».
El punto de inflexión llegó el pasado marzo, durante una conversación que mantuvieron el jefe del Estado y el embajador mexicano en Madrid, Quirino Ordan Coppel, en una exposición en el Museo Arqueológico Nacional. Allí, Felipe VI reconoció que durante la conquista hubo «mucho abuso» y afirmó que «hay cosas que en nuestro criterio de hoy en día no pueden hacernos sentirnos orgullosos». La presidenta Sheinbaum calificó esas palabras de «gesto» y abrió la puerta a una visita real.
La oferta de diálogo se concretó en mayo. La invitación formal cursada en febrero, aceptada con agrado por el Rey, marcó el inicio del deshielo. Ahora, la reunión en Palacio Nacional materializa ese acercamiento.
Nueva etapa bilateral: la Corona como bisagra
El encuentro del 25 de junio tiene una lectura institucional de largo alcance. La decisión de de Sheinbaum de invitar al Rey después de aquel gesto no fue casual: la presidenta, que gobierna con una agenda de izquierda y un legado ligado a López Obrador, ha optado por la vía diplomática para recomponer los puentes con España. La Corona, una vez más, se convierte en la herramienta más dúctil de la política exterior española.
No es la primera vez que la Casa del Rey ejerce de bisagra en momentos de fricción. La visita de Felipe VI a La Habana en 2019 o su papel en la Cumbre Iberoamericana son ejemplos de cómo la institución sortea las aristas políticas con un perfil que un gobierno no siempre puede imitar. Ahora, en México, la imagen de un monarca que tiende la mano a una presidenta que hace tres años le cerró la puerta tiene una carga simbólica evidente: el pragmatismo se impone al agravio.
Con este encuentro en Palacio Nacional, España y México entierran más de seis años de distancia diplomática. La Corona, una vez más, actúa como bisagra.
Cabe recordar, sin embargo, que el camino no está exento de riesgos. El eco del viaje de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, que abandonó México antes de lo previsto tras un choque verbal con Sheinbaum, recordó que la política española sigue proyectando sus divisiones en el exterior. La visita del Rey, en cambio, se presenta como un ejercicio de diplomacia de Estado que trasciende la coyuntura partidista.
El foco se pondrá ahora en los resultados concretos de la reunión. La Casa del Rey no ha adelantado si se firmarán acuerdos o se emitirá una declaración conjunta. Sea como fuere, el simple hecho de que Felipe VI pise Palacio Nacional ya comunica una voluntad de entendimiento que hace apenas un año parecía impensable.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: La reunión se produce en el marco del Mundial de fútbol 2026, pero trasciende lo deportivo: supone el primer encuentro bilateral al máximo nivel desde el desencuentro diplomático de 2019.
- El detalle de protocolo: El Rey acude acompañado de dos ministros, Albares y Tolón, lo que eleva la cita a desplazamiento oficial y subraya la coordinación entre Zarzuela y el Gobierno.
- Próximos pasos: La Casa del Rey no ha confirmado más actos con la presidenta Sheinbaum; la agenda se centrará en el partido del Mundial en Guadalajara el 26 de junio.
