Apple se ve forzada a abrir el iPhone en Brasil. El regulador de competencia del país ha impuesto cambios que replican los aplicados en la Unión Europea, obligando a la compañía a permitir tiendas de aplicaciones alternativas y sistemas de pago de terceros en iOS a partir del 6 de julio, con una nueva estructura de comisiones que reduce los costes para los desarrolladores pero mantiene una tarifa mínima del 5% incluso fuera de la App Store.
Claves de la operación
- Todas las apps brasileñas podrán esquivar la App Store. Los desarrolladores podrán distribuir sus aplicaciones a través de mercados alternativos autorizados por Apple o mediante enlaces a webs externas, siempre que acepten los nuevos términos antes del 6 de julio.
- Apple reduce las comisiones pero no renuncia a cobrar. La tarifa máxima para ventas digitales dentro de la App Store baja del 30% al 21%, y para las transacciones externas se aplicará un 15% (que puede caer al 10% en algunos casos). Las apps distribuidas fuera de la tienda tributarán un 5% sobre sus ingresos.
- Brasil se suma a la UE y Japón en la presión regulatoria global. Tras las exigencias de la DMA europea y las decisiones en Corea del Sur y Japón, el gigante sudamericano se convierte en el cuarto mercado que fuerza la apertura de iOS, allanando el camino para que Reino Unido y Australia adopten medidas similares.
El avance regulatorio que estrecha el jardín amurallado
La notificación oficial de Apple, publicada en su portal para desarrolladores, detalla que todos los miembros del programa en Brasil deberán aceptar la actualización de los términos antes de la fecha límite. La compañía justifica los cambios como resultado directo de la acción del organismo de competencia brasileño, aunque no lo nombra explícitamente. A partir del 6 de julio, los desarrolladores podrán distribuir sus aplicaciones a través de mercados alternativos autorizados, un modelo similar al que ya opera en la Unión Europea desde la entrada en vigor de la Digital Markets Act (DMA). También se permitirá incluir enlaces en las apps que dirijan a webs externas para completar pagos, evitando el sistema de compras integrado de Apple y, con ello, la comisión asociada del 30% que ha sido el eje de las críticas durante años.
Los desarrolladores brasileños tendrán que asumir los nuevos terminos antes del 6 de julio, fecha en la que las condiciones de distribución se endurecerán si no están actualizados. Apple insiste en que estos cambios conllevan riesgos para la privacidad y la seguridad, por lo que ha establecido salvaguardas como un proceso de notarización de las aplicaciones y restricciones en los enlaces externos para los usuarios menores de 18 años. Estas medidas, similares a las implementadas en la UE, buscan mitigar los problemas que la propia compañía anticipa en un ecosistema más abierto. Sin embargo, los reguladores consideran que el control excesivo de la plataforma era un lastre para la competencia.
Las nuevas comisiones: un alivio para los desarrolladores, pero no un adiós a los ingresos de Apple

El nuevo esquema de tarifas es un intento de equilibrar la presión regulatoria con la protección de los ingresos. Las aplicaciones distribuidas a través de la App Store pagarán una comisión máxima del 21% sobre los bienes y servicios digitales, frente al 30% anterior. Muchos desarrolladores ya disfrutaban de tarifas reducidas del 10% o 15% a través de programas como el Small Business Program, y esas condiciones se mantienen. Si la app utiliza el sistema de compras integrado de Apple, se añadirá un 5% adicional. Para las transacciones completadas en sitios web externos vinculados desde la app, la comisión será del 15% (reducible al 10% en ciertos supuestos).
La estructura de comisiones ha sido uno de los puntos más polémicos de la relación entre Apple y los desarrolladores.
Aunque Brasil obliga a Apple a ceder en la distribución, la multinacional mantiene el control sobre las comisiones y la notarización de las apps, asegurándose un ingreso mínimo por cada transacción.
Las aplicaciones que opten por no estar en la App Store pagarán únicamente una comisión del 5% sobre las ventas de bienes y servicios digitales, incluida la descarga de apps de pago. Apple justifica esta “Comisión Tecnológica Básica” como compensación por las herramientas, tecnologías y servicios que ofrece a los desarrolladores, desde las APIs del sistema hasta la infraestructura de distribución. En la práctica, esto significa que ni siquiera fuera de la tienda oficial se podrá esquivar por completo la factura de Cupertino.
Un precedente global que deja al descubierto la fragilidad del modelo cerrado
El caso brasileño confirma que la ola regulatoria contra los jardines amurallados de las grandes tecnológicas no se limitará a las economías más avanzadas. Desde la histórica sanción europea a través de la DMA, Apple ha tenido que abrir iOS en la UE, Japón y Corea del Sur. Ahora Brasil, el mayor mercado de telefonía móvil de América Latina con más de 100 millones de líneas activas, se suma a la lista y presiona al resto de reguladores emergentes. La decisión del regulador de competencia brasileño, que no ha impuesto una multa pero sí un plazo concreto, demuestra que la vía de la negociación forzada puede ser tan efectiva como las sanciones económicas.
Desde el punto de vista de los desarrolladores locales, el cambio es positivo: menores costes de distribución y mayor libertad para monetizar. Sin embargo, la Comisión Tecnológica Básica del 5% ha sido criticada por algunos analistas como un peaje que desincentiva la salida completa del ecosistema de Apple. En el fondo, la compañía de Tim Cook mantiene un control significativo: todos los mercados alternativos deben ser autorizados y las apps seguirán pasando un proceso de notarización. Además, las restricciones para menores añaden una capa de complejidad.
La expansión de este modelo regulatorio puede tener consecuencias de largo alcance. Si Reino Unido y Australia confirman sus propios marcos, como sugieren las fuentes del sector, la App Store perdería su carácter de única puerta de entrada en la mayoría de los grandes mercados desarrollados. Para Apple, el desafío es mantener la rentabilidad de su división de servicios —que facturó más de 80.000 millones de dólares en 2025— sin la comisión del 30% que ha sido su principal motor. La respuesta, de momento, pasa por una tarifa por acceso tecnológico, una fórmula que podría replicarse en otros países. La partida regulatoria está lejos de terminar.
