Vox resultados electorales: Abascal convierte Ceuta y Murcia en sus grandes bastiones

La capitalización de la crisis migratoria en los enclaves del sur refuerza la presencia de Vox como primera fuerza en las generales de 2019. Los últimos comicios muestran una caída, pero el partido aspira a revertir la tendencia.

Santiago Abascal, presidente de Vox, reivindicó el pasado domingo la fortaleza electoral del partido en Ceuta durante una rueda de prensa en la ciudad autónoma. La formación ha convertido este enclave y la vecina Murcia en sus dos grandes bastiones, los únicos territorios donde logró ser primera fuerza en las generales de noviembre de 2019.

“Aquí gané las elecciones”, recordó Abascal, en referencia a aquellos comicios en los que Vox alcanzó el 35,2 % de los votos, por delante del PSOE (31,3 %) y del PP (22,3 %). No fue un hecho aislado: en las tres últimas convocatorias al Congreso —abril de 2019, noviembre de 2019 y julio de 2023— Ceuta registró el porcentaje de sufragios más alto para la formación en toda España, según los datos oficiales del Ministerio del Interior.

El argumentario de Vox: la inmigración como palanca en el Levante y el Estrecho

La dirección de Vox ha identificado un eje geográfico que atraviesa Ceuta, Murcia y la comarca almeriense donde la presión migratoria es más intensa. En esos territorios, la combinación de un elevado impacto de la inmigración irregular y una arraigada tradición militar crea un caldo de cultivo favorable al discurso de mano firme que caracteriza a la formación.

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Abascal ha vinculado en numerosas ocasiones la crisis migratoria con el aumento de la inseguridad y la pérdida de identidad nacional. En Ceuta, donde la llegada de personas en situación irregular es una realidad diaria, el partido encuentra un altavoz para denunciar la “inacción” del Gobierno de Pedro Sánchez y para exigir el cierre de fronteras y la deportación de quienes entran ilegalmente.

La estrategia no es nueva, pero adquiere una relevancia renovada en el contexto actual. La crisis migratoria que azota el sur de Europa y las costas españolas ha devuelto a la agenda política un asunto que Vox considera propio, y que le permite tensar el pulso tanto con el Ejecutivo como con el Partido Popular.

Unos feudos que retrocedieron en 2023 y la oportunidad de la crisis

Pese a la fortaleza histórica, los últimos resultados electorales mostraron un desgaste. En las generales de julio de 2023, Vox cayó al tercer puesto en Ceuta, a 15 puntos del PP, y en las autonómicas del mismo año también perdió fuelle. Murcia, aunque se mantuvo como territorio amigo, no fue ajena a esa tendencia a la baja.

Las europeas de 2024 confirmaron que Ceuta seguía siendo la circunscripción más rentable para Vox, pero con un margen más estrecho. La dirección del partido leyó esa señal como un aviso: sin un discurso movilizador, los feudos pueden enfriarse.

Ahora, la coyuntura migratoria ofrece una ventana de oportunidad. La presión en las fronteras de la ciudad autónoma, las imágenes de avalanchas y los datos de llegadas masivas alimentan el argumentario de quien promete orden y firmeza. Vox ha redoblado su presencia en Ceuta y Murcia con actos y declaraciones que buscan recuperar el terreno perdido frente a un PP que, a su juicio, se ha vuelto tibio en esta materia.

Qué busca Abascal con esta ofensiva: consolidar bastiones para presionar al PP

La puesta en valor de Ceuta y Murcia no es un gesto nostálgico. Obedece a una estrategia de largo alcance. Abascal necesita demostrar que Vox sigue siendo el partido de referencia para el votante desencantado con la gestión migratoria y con el bipartidismo. Mantener esos feudos le otorga una posición de fuerza en cualquier negociación futura, ya sea para investiduras autonómicas o para condicionar al PP en el Congreso.

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La lectura de la cúpula es nítida: si Vox recupera los niveles de apoyo de 2019 en las plazas donde la inmigración es más visible, el mensaje se proyectará al resto del país. La formación confía en que el hartazgo ciudadano actúe como un amplificador natural de su discurso, especialmente en un momento en que el Gobierno de coalición enfrenta divisiones internas y una creciente contestación social.

El reto no es menor. Tendrá que disputar el espacio con un PP que ha endurecido algunas de sus posiciones y que también aspira a capitalizar el malestar. Pero Vox cuenta con la ventaja de haber llegado antes y de ofrecer un discurso sin matices, algo que en Ceuta y Murcia ha demostrado ser electoralmente rentable. La crisis migratoria, lejos de ser un problema para el partido, se ha convertido en su principal activo estratégico.