Marruecos procesa a 86 personas por los cruces irregulares a Ceuta y Melilla y alivia a Moncloa

La justicia marroquí ha procesado a 34 personas en Tetuán y 52 en Nador por los cruces hacia Ceuta y Melilla, con 11 condenados ya. La medida reduce la tensión sobre La Moncloa y abre una ventana de cooperación en migración.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La justicia marroquí ha procesado a 86 personas por organizar los cruces irregulares hacia Ceuta y Melilla que movilizaron a más de 70.000 migrantes. Once detenidos han sido condenados ya a penas de hasta seis meses de cárcel.
  • ¿Quién está detrás? La Fiscalía de Tetuán y los tribunales de Nador, con el aval del Ejecutivo marroquí, han actuado con rapidez. La operación se ha coordinado con la diplomacia española encabezada por el presidente Pedro Sánchez.
  • ¿Qué impacto tiene? La decisión de Rabat alivia la presión sobre La Moncloa, que estaba siendo criticada por la oposición española por la gestión de la crisis de migración irregular. Refuerza la cooperación bilateral y blinda la imagen del Gobierno socialista en su apuesta por el diálogo con el país vecino.

El Gobierno de Pedro Sánchez respira. La respuesta judicial de Marruecos a la crisis migratoria que desbordó Ceuta la semana pasada —con más de 70.000 personas intentando cruzar la frontera en apenas dos días— llega en forma de procesamientos masivos y condenas exprés. La Fiscalía de Tetuán ha imputado a 34 personas, y los tribunales de Nador han procesado a otras 52, en total 86 acusados por delitos relacionados con la organización de cruces ilegales hacia las ciudades autónomas españolas. Once de los detenidos han sido ya condenados a penas de hasta seis meses de prisión, según confirmó El País este miércoles.

Una maquinaria judicial que alivia a Moncloa

La Fiscalía de Tetuán ha sido la primera en mover ficha. Procesó a 34 personas, entre ellas cinco menores, por delitos que abarcan desde la organización de los cruces irregulares hasta agresiones a las fuerzas de seguridad marroquíes y transporte sin licencia de pasajeros. La rapidez de las actuaciones no ha pasado desapercibida en Madrid. El miércoles por la mañana, fuentes de La Moncloa consultadas por este medio reconocían que el gesto de Rabat «rebaja la tensión acumulada» tras el aluvión de críticas de PP y Vox.

No se trata de un simple expediente administrativo. Los tribunales de Nador, en la costa oriental, procesaron a su vez a 52 personas por intentar irrumpir en Melilla, un reflejo de que la respuesta judicial no se limita a Ceuta. Las condenas dictadas hasta ahora, de hasta seis meses de cárcel, tienen un valor simbólico y disuasorio: Marruecos envía un mensaje interno y externo de que no tolerará la instrumentalización de la migración ilegal.

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El factor temporal es clave. La crisis se desató el jueves y el viernes de la semana pasada, y apenas cinco días después las fiscalías marroquíes ya tenían procesadas a decenas de personas. Un ritmo que, en palabras de un alto cargo del Ministerio del Interior español, «demuestra la voluntad de colaboración del país vecino». El Gobierno socialista confía en que esta sintonía judicial sirva para desactivar las voces que, desde la derecha, le acusan de pasividad.

La sombra de la crisis de 2021 y el papel de Rabat

Cualquier movimiento en la política migratoria con Marruecos tiene un referente inevitable: mayo de 2021. Entonces, más de 10.000 personas cruzaron a Ceuta en 48 horas, y la reacción de Rabat fue mucho más tibia. Ahora, con 70.000 personas intentando la misma ruta, la maquinaria judicial marroquí ha actuado con una contundencia que no se vio hace cinco años. La diferencia es sustancial para los intereses españoles.

La oposición ya ha intentado trazar paralelismos entre ambas crisis para erosionar la gestión del Ejecutivo. Sin embargo, la lectura que se hace desde el Palacio de la Moncloa es justo la contraria: si en 2021 Rabat mantuvo una actitud ambivalente, en 2026 ha demostrado que la cooperación funciona. «Es la prueba de que la vía del diálogo con Marruecos es la correcta», apuntan fuentes gubernamentales.

Marruecos procesa a 86 personas en tiempo récord y envía una señal clara: la cooperación migratoria con el Gobierno de Sánchez es más efectiva que el ruido de la oposición.

El Eje del Poder Socialista

El procesamiento masivo tiene una dimensión interna que no escapa a Ferraz. El Partido Socialista Obrero Español lleva meses defendiendo que el diálogo con los países de origen y tránsito es el único camino para gestionar los flujos migratorios, y la rapidez judicial marroquí legitima ese discurso. En el Congreso de los Diputados, el Grupo Parlamentario Socialista prepara ya una batería de preguntas a la oposición para subrayar la ineficacia de los discursos del miedo que plantean PP y Vox.

A nivel territorial, el impacto se siente especialmente en las ciudades autónomas, gobernadas por el Partido Popular. El Gobierno central socialista puede ahora exhibir una herramienta de presión diplomática que los ejecutivos locales no tienen. El presidente de Ceuta, Juan Vivas (PP), ha moderado su tono crítico tras conocerse la actuación judicial marroquí, mientras que en Melilla, la coalición PP-Ciudadanos guarda un silencio prudente. La lectura a medio plazo es que el Ejecutivo de Sánchez sale reforzado en su pulso con la derecha por la gestión migratoria.

El precedente histórico que mejor enmarca esta maniobra es la etapa de Felipe González, cuando la cooperación con Marruecos en materia de seguridad y control de fronteras se convirtió en un eje de la política exterior del PSOE. Entonces, como ahora, la sintonía con Rabat permitió al Ejecutivo socialista capear crisis que la oposición quiso capitalizar. Treinta años después, la receta se repite.

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El punto débil del discurso opositor es que, por mucho que reclamen mano dura, carecen de capacidad para influir en la justicia marroquí. El riesgo, no obstante, sigue latente: si los procesamientos no derivan en condenas ejemplarizantes o si los cruces se reactivan, la pelota volverá al tejado de La Moncloa. La ventana de tranquilidad es estrecha, pero el Gobierno confía en que sea suficiente para aprobar en las próximas semanas el Plan de Cooperación Migratoria con el país vecino, que incluye una cláusula de readmisión de menores no acompañados.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La cooperación con Marruecos funciona y desactiva las crisis migratorias; el PSOE es el único partido con capacidad de interlocución real con Rabat.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: Aprobación del Plan de Cooperación Migratoria hispano-marroquí, previsto para el Consejo de Ministros del 20 de agosto.