El BCE estrena Pontes para liquidar activos tokenizados con dinero del banco central

Trece entidades, entre ellas el Santander, ya pueden liquidar operaciones tokenizadas en dinero del banco central. El BCE comprará además deuda pública de la eurozona en formato digital, aunque el sistema no rendirá al máximo hasta 2028.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Eurosistema ha puesto en marcha Pontes, un sistema que permite a los bancos liquidar operaciones con activos tokenizados usando dinero del banco central, y el BCE invertirá parte de sus fondos propios en valores tokenizados a través de esa misma plataforma.
  • ¿Quién está detrás? El Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales, con trece entidades ya incorporadas —Deutsche Bank, Santander, Société Générale, KfW y el Banco Europeo de Inversiones, entre otras— y cuatro operadores de registros, incluido Clearstream.
  • ¿Qué impacto tiene? La deuda pública española entra en el radar del propio banco emisor como activo tokenizable y liquidable; la capacidad plena del sistema no llegará hasta 2028 y el euro digital minorista sigue pendiente de ley, con calendario hasta 2029.

El BCE ha activado Pontes, el sistema con el que los bancos liquidarán activos tokenizados en dinero del banco central. La decisión llega con una segunda pieza: el propio banco emisor invertirá parte de sus fondos en valores tokenizados a través de esa misma infraestructura.

Qué es Pontes y por qué la banca llevaba años esperándolo

La puesta en marcha es efectiva desde este lunes 21 de septiembre. Pontes permite que las operaciones mayoristas con activos tokenizados —acciones, bonos y otros instrumentos registrados como fichas digitales en registros distribuidos— se liquiden en reservas del banco central, la forma de dinero más segura disponible en el área del euro.

El problema que resuelve no es cosmético. La ausencia de un activo de liquidación libre de riesgo ha sido el principal obstáculo que ha frenado la tecnología de registros distribuidos. Sin ese activo, las operaciones se liquidaban en dinero bancario comercial o en las llamadas stablecoins, lo que introduce un riesgo de crédito que las grandes instituciones son reacias a asumir.

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‘El Eurosistema trabaja para hacer posible un mercado financiero europeo más integrado, innovador y resiliente en la era digital’, ha señalado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la presentación del sistema.

Trece instituciones han completado ya el proceso de incorporación y están listas para operar de inmediato. Entre ellas Deutsche Bank, Santander, Société Générale KfW y el Banco Europeo de Inversiones, además de cuatro operadores de registros, entre los que figura Clearstream. El detalle importa. No estamos ante un piloto cerrado de laboratorio, sino ante una infraestructura con contrapartes reales desde el primer día.

Pontes no es una revolución de mercado: es la decisión de que el dinero público del banco central siga siendo el activo de liquidación, también en la blockchain.

Y hay un usuario más. El BCE también prevé operar dentro del sistema. En un comunicado aparte, la institución ha informado de que ha iniciado los trabajos preparatorios para invertir una pequeña parte de sus fondos propios en valores tokenizados, cuyas compras se liquidarán precisamente a través de Pontes.

El foco inicial serán las emisiones de deuda en euros de gobiernos de la zona euro, autoridades regionales, agencias y entidades supranacionales europeas. La cartera de fondos propios queda al margen de la política monetaria y sirve para generar ingresos con los que cubrir los costes de funcionamiento del banco. No se ha especificado ningún importe: el Comité Ejecutivo decidirá el calendario una vez concluyan los preparativos.

Richard Baker, fundador y consejero delegado de Tokenovate, firma que desarrolla tecnología para automatizar los procesos posteriores a la negociación y la gestión de garantías, resume el alcance: ‘Pontes acerca un paso más los mercados tokenizados al núcleo de la infraestructura financiera del área del euro’. Añade que el servicio arranca dentro del horario de mercado actual y que ‘la oportunidad a más largo plazo es permitir una liquidación más continua, potencialmente 24 horas al día, siete días a la semana’.

Ese horizonte no es inmediato. Pontes no alcanzará su capacidad plena —horario ampliado y prestaciones mejoradas— hasta 2028. De momento, horario de oficina.

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Trece entidades dentro: lo que se juega la banca española

euro digital

Entre las instituciones que ya han completado la incorporación aparece Santander, el único nombre español que figura en esa primera lista. La lectura para el mercado nacional va más allá del banco cántabro: si el BCE compra deuda pública tokenizada de los gobiernos de la eurozona a través de Pontes, la deuda pública española es candidata directa a circular por ese carril. Bonos y obligaciones del Estado representados como fichas digitales y liquidados en reservas del banco central.

El Banco de España, como parte del Eurosistema, participa en el diseño y la gobernanza del sistema. Las grandes entidades españolas —Santander ya dentro; BBVA, CaixaBank y el resto, en la cola de observación— tienen aquí su ventana para no quedarse fuera del estándar europeo de liquidación. Queda camino. Nadie ha prometido que el volumen se materialice de un día para otro.

El Eje del Poder Europeo

Fráncfort y Washington han elegido caminos opuestos, y ahí está la clave del anuncio. La administración de Donald Trump dejó de lado los planes para una moneda digital de la Reserva Federal y optó por respaldar las stablecoins emitidas por el sector privado. El BCE hace lo contrario: apuesta porque el dinero público del banco central ocupe la posición central de la infraestructura financiera digital. Es una diferencia de modelo, no de calendario.

Dentro de la UE, el pulso es más silencioso. Alemania y Francia empujan la infraestructura mayorista, pero con matices: Berlín y los frugales del norte —Países Bajos, Austria, Dinamarca— mantienen reservas sobre los límites de tenencia, la privacidad y el riesgo de desintermediación bancaria. Los Estados del sur, España entre ellos, son más receptivos. La Eurocámara aprobó su posición en la comisión de Asuntos Económicos el pasado junio y abrió el trílogo con los Estados miembros, la negociación a tres entre Comisión, Consejo y Parlamento que cierra la versión final de cada ley europea.

El precedente útil es 2019. El proyecto Libra de Facebook empujó a los bancos centrales a acelerar sus planes de moneda digital y el BCE convirtió el euro digital en prioridad declarada. Siete años después el balance es agridulce: la pata mayorista avanza, la minorista sigue pendiente de ley. Y hay una contradicción que conviene señalar: el mismo banco que advierte del riesgo de crédito de las stablecoins se dispone a usar fondos propios en una plataforma joven, con capacidad plena todavía a dos años vista. El paralelismo con TARGET2, la red que canalizó los desequilibrios de la crisis de deuda entre 2010 y 2012, sirve de aviso: cuando el banco central controla la infraestructura de liquidación, la discusión técnica se vuelve política en cuestión de meses.

El riesgo real no es tecnológico, sino de liquidez. Si el volumen tokenizado se queda en cifras marginales, Pontes será una infraestructura impecable con muy poco tráfico. Si despega, la eurozona habrá fijado el estándar antes de que Washington lo haga con reglas propias. Ahí está el pulso. El euro digital minorista va por otro carril: legislación definitiva prevista para finales de 2026, un proyecto piloto con 36 proveedores de servicios de pago a partir de septiembre de 2027 y una primera emisión que, si el calendario se mantiene, no llegaría antes de 2029. La cronología completa puede consultarse en la entrada del euro digital.

Los próximos hitos llegan en cascada. Antes de que acabe el año, el trílogo debería cerrar la ley del euro digital. En septiembre de 2027, el piloto minorista con los 36 proveedores de servicios de pago. En 2028, Pontes a plena capacidad. Y en 2029, la primera emisión si nada se tuerce. Los ministros de Economía de la eurozona tienen la pelota en su tejado en el próximo ECOFIN. Nada nuevo bajo el sol: primero el dinero, después las reglas.