Puigdemont estudia su regreso a Cataluña tras la amnistía y Junts responde a Comuns y CUP

El expresidente explicó al 'The Sunday Times' que recorrerá Catalunya para 'reencontrarse con su gente' antes de decidir su futuro político. Comuns y CUP le exigen concreción mientras el Constitucional mantiene pendiente la amnistía.

Carles Puigdemont ha concretado cómo será su regreso a Catalunya una vez le alcance la amnistía: recorrer el país y después decidir.

Lo explicó este fin de semana en una entrevista al diario británico The Sunday Times: la primera etapa de su vuelta será una ruta por todo el territorio para ‘reencontrarse con su gente’, y solo después tomará una decisión sobre su futuro político. Sobre la mesa tiene dos o tres escenarios que, según su partido, anunciará él mismo cuando lo considere oportuno.

El calendario elegido no es casual. La aplicación de la ley de amnistía al expresidente continúa bloqueada en los tribunales españoles y su entorno lleva meses repitiendo la misma frase: debería estar amnistiado desde hace tiempo. Nueve años después de dejar Catalunya, la fecha de la vuelta sigue sin aparecer en ningún documento.

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Nueve años de exilio y una vuelta que Puigdemont quiere dosificar

Rius, portavoz y vicepresidente de Junts, fue el encargado de responder por el partido. Subrayó que Puigdemont ‘ya debería estar amnistiado desde hace meses’ y recordó la ‘rebelión’ de la cúpula judicial, que ‘lo ha impedido hasta ahora’.

El dirigente aseguró que existe una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que ‘insta claramente’ a amnistiar al expresidente, y que ahora la pelota está en el tejado del Tribunal Constitucional y del Supremo. También explicó que Puigdemont quiere, una vez esté en en Catalunya, hacer ‘una inmersión’ para conocer la situación del país antes de moverse. ‘Continuamos siendo muy prudentes, porque la justicia española ha puesto muchos obstáculos’, zanjó.

En Junts nadie pone fecha a la vuelta porque la fecha no la decide el partido: la deciden dos tribunales.

El fuego cruzado de Comuns y CUP: vivienda, migración y ‘otro Junts’

amnistía Catalunya

Las palabras de Puigdemont activaron de inmediato la maquinaria de reacciones. Desde los Comuns, el portavoz de la formación, Gerardo Pisarello, le instó a ayudar a su partido a ‘no seguir el camino’ de Aliança Catalana en materia migratoria. Le reclamó además que Junts no abandone ‘una mirada humanista’ en vivienda, recordó que el expresidente impulsó políticas de alquiler desde el Govern y acusó a los suyos de no apoyarlas en el Congreso.

Más dura fue la CUP. La diputada Laure Vega le pidió ‘poner orden en su partido’ y recordó que su formación sostuvo la presidencia de Puigdemont en un momento en el que Junts estaba ‘dispuesto a poner las urnas’ y defendía regular el alquiler. Ahora, dijo en una entrevista en TVE, ‘no es el mismo momento’. ‘Puigdemont se marchó por culpa de la represión. Ahora vuelve y es otro Junts’, remachó.

Junts zanjó el fuego cruzado pidiendo que ‘cada uno se fije en su casa’ y evitó entrar a valorar los reproches. Sobre los escenarios que maneja el expresidente, Rius fue explícito: ‘Lo que propuso el president Puigdemont es excelente, y sobre sus escenarios no añadiré nada más’.

En el PP, indiferencia. Su portavoz, Juan Fernández, aseguró tener ‘mejores cosas que hacer que leer una entrevista de un señor que está fuera de Catalunya por cometer delitos de los que todavía no ha respondido’. ‘Lo que haga o diga Puigdemont me da igual’, sentenció.

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La pelota sigue en el Constitucional: el calendario que nadie controla

Conviene recordar el precedente. Cuando la ley de amnistía entró en vigor, en junio de 2024, la expectativa general era que la vuelta de los procesados se resolvería en cuestión de semanas. Más de dos años después, la norma sigue sin alcanzar a Puigdemont y el Tribunal Constitucional mantiene pendientes los recursos contra el texto. El Supremo, mientras tanto, no ha despejado su situación procesal.

Lo que observamos es que el problema del expresidente ya no es solo judicial, sino de encaje político. Un regreso sin cargo definido obligaría a Junts a responder preguntas que lleva tiempo esquivando: qué papel ocupa su fundador en una formación que él dejó en manos de otros y cómo se convive con un electorado al que Aliança Catalana le disputa el discurso migratorio.

La acusación de la CUP —ese ‘otro Junts’ que ha cambiado en vivienda y derechos— apunta a un desplazamiento que ERC y los Comuns llevan meses explotando. Y toca de lleno la legislatura en Madrid: los siete diputados de Junts en el Congreso son decisivos en una Cámara sin mayorías holgadas, y la vuelta del expresidente reordenaría esa relación con el Gobierno central.

El horizonte electoral tampoco ayuda a la calma. Con las municipales de mayo de 2027 en el retrovisor de todos los partidos, cada gesto cuenta el doble: para Junts, exhibir el regreso del expresidente es una forma de recuperar centralidad frente a ERC y a Aliança Catalana; para Comuns y CUP, marcar perfil en vivienda y migración es la manera de no quedarse fuera del relato.

La mayoría de los dirigentes de Junts mantiene la misma prudencia pública. Y el próximo hito no está en el BOE ni en el calendario del Parlament: está en la resolución del Constitucional sobre la ley y en lo que después decida el Supremo. Solo entonces Puigdemont podrá ejecutar una ruta que, hoy, pesa más como guion que como agenda.