La mayoría del Parlamento de Navarra rechaza la oficialidad del euskera en toda la Comunidad Foral

La ponencia sobre la actualización del Amejoramiento contó con la comparecencia de la expresidenta Uxue Barkos, que defendió suprimir la zonificación. UPN, PSN y PP se oponen por su impacto en el acceso al empleo público y la realidad sociolingüística.

El Parlamento de Navarra rechazó este viernes una propuesta para extender la oficialidad del euskera a toda la Comunidad Foral y eliminar la actual zonificación lingüística, durante la ponencia parlamentaria sobre la actualización del Amejoramiento. La mayoría formada por UPN, PSN y PP se opuso, mientras que EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Navarra defendieron la medida, según la sesión celebrada en el Parlamento de Navarra.

La expresidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, compareció en calidad de experta y defendió suprimir la división territorial en zona vascófona, mixta y no vascófona, establecida por la Ley Foral del Euskera de 1986. Según informó Diario de Navarra, Barkos recordó que el Parlamento ya acordó en 1980 la oficialidad del euskera, un mandato que la comisión negociadora del Amejoramiento incumplió.

Las posiciones de los grupos parlamentarios

La portavoz de UPN, Marta Álvarez, coincidió con Barkos en que está «superado» que el euskera sea «lengua propia» de Navarra, como ya recoge la ley foral. Sin embargo, rechazó eliminar la zonificación. «Las tensiones las crearían las consecuencias» de ese cambio, afirmó, aludiendo al acceso al empleo público y a la necesidad de respetar los derechos de euskaldunes y no euskaldunes.

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Por parte del PSN, Arantza Biurrun calificó de «gesto» incluir en el Amejoramiento la declaración de lengua propia, pero reiteró que no es el momento de modificar la zonificación. Citó, como UPN, los efectos que tendría en la función pública. La presidenta María Chivite comparecerá el próximo viernes 26 ante la misma ponencia.

El portavoz parlamentario del PP, Javier García, defendió el euskera como patrimonio cultural de Navarra, pero argumentó que extender su oficialidad no reflejaría la realidad sociolingüística y generaría desigualdad de oportunidades. Atribuyó el anuncio de Chivite a «un interés partidista de desviar la atención» y habló de «utilización» del euskera.

En el extremo opuesto, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Navarra, que suman 19 de los 50 parlamentarios, apoyaron la oficialidad única. Adolfo Araiz, de EH Bildu, apeló al acuerdo de 1980 y sostuvo que la zonificación vulnera «derechos de las personas, no de los territorios». Pablo Azcona, de Geroa Bai, defendió que las tensiones que dificultaron la normalización en el pasado ya no existen. Miguel Garrido, de Contigo, abogó por superar la zonificación para no «partir» la Comunidad.

La propuesta de oficialidad única contó con el respaldo de 19 parlamentarios, el 38% de la Cámara, mientras que los tres partidos mayoritarios mantuvieron el statu quo lingüístico.

La votación no se produjo en el pleno, sino en el debate de la ponencia, pero dejó clara una mayoría consolidada en contra de la extensión de la oficialidad. De los 50 escaños, 31 corresponden a UPN, PSN y PP; los 19 restantes pertenecen a EH Bildu (7), Geroa Bai (7) y Contigo Navarra (5), una correlación que se ha mantenido estable en esta cuestión durante décadas.

El marco de la zonificación y la actualización del Amejoramiento

La zonificación lingüística actual de Navarra se remonta a la Ley Foral del Euskera de 1986, aprobada con los votos de UPN, PSN y PP, que dividió el territorio en tres áreas: la zona vascófona, donde el euskera es lengua cooficial; la zona mixta, con un régimen de oficialidad limitado; y la zona no vascófona, donde solo el castellano es oficial. El Tribunal Constitucional avaló este modelo en su sentencia 82/1996, al considerar que se ajusta a la Constitución y al Convenio Europeo de Lenguas Minoritarias. Desde entonces, es uno de los aspectos más controvertidos del autogobierno foral.

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El Amejoramiento del Fuero (Ley Orgánica 13/1982), norma institucional básica de Navarra, no contiene una declaración expresa sobre la oficialidad del euskera más allá de la protección de las lenguas propias. La ponencia parlamentaria analiza posibles actualizaciones de su texto. Cualquier reforma futura requerirá no solo el voto favorable del Parlamento de Navarra, sino también la aprobación de las Cortes Generales mediante ley orgánica, lo que otorga al debate una dimensión que trasciende el ámbito foral.

El debate lingüístico en Navarra tiene resonancia nacional. UPN, PSN y PP —los mismos que mantienen la zonificación— han sido aliados del Gobierno central en votaciones clave del Congreso, mientras que EH Bildu y Geroa Bai condicionan sus apoyos a avances en autogobierno y derechos lingüísticos. La sesión de este viernes confirma una correlación de fuerzas que, aunque asentada, podría influir en futuros pactos de investidura o presupuestos. El Ejecutivo foral, presidido por la socialista María Chivite pero en coalición con Geroa Bai, debe conciliar estas posturas, lo que añade complejidad a cualquier reforma. La comparecencia de la presidenta el próximo día 26 y la evolución de la ponencia serán los próximos indicadores sobre si este equilibrio se modifica.