Esta tarde, poco después de las dos, el Zoo Aquarium de Madrid ha celebrado un nacimiento largamente esperado: una cría de elefante de Sumatra, una de las subespecies más amenazadas del planeta. En apenas veinte minutos, la hembra Cynthia trajo al mundo a un macho que, con sus primeros pasos vacilantes, ya ha reforzado los programas europeos de conservación. Un parto fugaz para un acontecimiento que llevaba 21 meses de gestación gestándose en las entrañas de la Casa de Campo. El último censo global cifra en menos de 2.800 los elefantes de Sumatra que sobreviven en libertad.
Cynthia, una hembra experimentada y atenta, rompió aguas pasadas las 14:00 horas de este miércoles. Las otras tres hembras de la manada no se separaron de ella: la rodearon con sus trompas mientras emitían sonoras vocalizaciones,comportamiento social que los cuidadores inmortalizaron en vídeo y que revela la profunda cohesión del grupo. «Es un momento muy emotivo; llevamos semanas monitorizando las hormonas de Cynthia y todo ha salido según lo previsto», explica Eva Martínez, veterinaria responsable de mamíferos del zoo.
Media hora después, el pequeño ya intentaba levantarse. Pesa entre 80 y 90 kilos y ha mostrado una vitalidad sorprendente. «Se le ve fuerte y activo», añade Martínez. La madre no se ha separado de él ni un instante, y las otras hembras han mantenido una actitud protectora, un comportamiento típico de esta especie matriarcal que tanto fascina a los etólogos. El recinto interior de la manada, especialmente acondicionado para este parto, ha sido escenario de una coreografía natural que los cuidadores no dudan en calificar de milagrosa.
El padre, Valentino, también residente en el Zoo de Madrid, no intervino directamente en el alumbramiento —los machos de elefante suelen mantenerse al margen—, pero su participación es crucial para el programa de cría. La pareja, junto con otras dos hembras adultas, forma parte del Programa Europeo de Reproducción y Conservación de Especies Amenazadas (EEP) de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), que coordina los esfuerzos para mantener una población genéticamente viable de elefantes de Sumatra en los zoológicos del continente.
La visibilidad del recién nacido para el público dependerá de su evolución y de las necesidades de descanso de la madre. Fuentes del zoo insisten en que, por ahora, la prioridad es garantizar la adaptación del grupo. «Las próximas semanas serán clave para ver cómo responde la cría y si la lactancia se afianza», puntualiza la veterinaria.
En solo tres décadas, el elefante de Sumatra ha perdido el 69% de su hábitat. Cada cría nacida en cautividad es un clavo ardiendo al que se agarra la especie.
El elefante de Sumatra, una especie al borde del abismo
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) cataloga al elefante de Sumatra (Elephas maximus sumatranus) como En Peligro Crítico. La población mundial de elefante asiático ronda los 52.000 ejemplares, pero la subespecie de Sumatra es la más amenazada. En los últimos 30 años ha perdido casi el 70% de su hábitat debido a la deforestación para el cultivo de aceite de palma y la fragmentación de los bosques tropicales de Indonesia. La misma presión que ha colocado al borde del abismo al orangután, el tigre y el rinoceronte de Sumatra. La última evaluación de la Lista Roja, publicada en 2023, ya advertía de un declive poblacional continuado.
Cada uno de estos animales comparte un mismo enemigo: un modelo de desarrollo que arrasa las selvas para plantar palma aceitera. La demanda global de este producto, presente en alimentos, cosméticos y biocombustibles, ha convertido a la isla en un campo de batalla ecológico. Según datos de la UICN, el 85% de la población de elefante de Sumatra vive fuera de áreas protegidas, lo que eleva el riesgo de conflictos con los humanos.
El programa EAZA-EEP mantiene unos 40 elefantes de Sumatra en instituciones europeas, y cada nacimiento es un hito. En el Zoo de Madrid, la llegada de esta cría supone el primer éxito reproductivo de la especie en varios años, según ha podido saber esta redacción. Un logro que se suma a otros recientes: en 2026 ya habían nacido un orangután de Borneo, un panda rojo y varias crías de sitatunga, todas ellas especies amenazadas. El EEP de elefante de Sumatra es uno de los más complejos, ya que requiere un manejo genético muy cuidadoso para evitar la consanguinidad.
El Zoo de Madrid, actor clave en la conservación de especies amenazadas
Cynthia, que forma parte de la familia del zoo desde hace años, ha participado en varios ciclos reproductivos. Este es su segundo parto en el parque, lo que la consolida como una hembra fundamental para el programa. Su experiencia ha sido clave para que el grupo haya vivido el alumbramiento sin sobresaltos.
Con esta nueva cría, el parque madrileño refuerza su posición como uno de los centros de referencia de la EAZA en el sur de Europa. No obstante, los expertos recuerdan que la conservación ex situ es solo una herramienta complementaria. «La verdadera lucha está en Indonesia, protegiendo los bosques que quedan», señala un responsable de conservación del zoo citado por la UICN en informes anteriores. Sin la preservación de los ecosistemas, estos nacimientos, por valiosos que sean, serán un parche.
Aun así, momentos como el de esta tarde sirven para conectar a los visitantes con la fragilidad de la naturaleza. Ver a una cría de elefante tambaleándose bajo la atenta trompa de su madre emociona, educa y, a veces, mueve conciencias. Algo que en Madrid, este agosto, ha vuelto a suceder.
