El jueves 18 de junio el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero hacía entrega, mediante su representación jurídica, de un número de teléfono móvil y una dirección de mail a la sección de instrucción del tribunal central de Instancia Plaza 2 de la Audiencia Nacional. Zapatero respondía así a la solicitud de la Audiencia Nacional al finalizar su declaración del pasado 17 de junio.
El escrito recogía que «en el día de ayer, 17 de junio de 2026, se notificó un auto de la misma fecha dictado por ese digno Tribunal en el que se resolvía sobre la solicitud de medidas cautelares pedidas por el Ministerio Fiscal y por las acusaciones populares, en cuya parte dispositiva se requería a mi representado para que en el plazo de una audiencia ofreciese al Tribunal un número de teléfono móvil y una cuenta de correo electrónico “que permitan su inmediata localización por parte de este órgano judicial”.
El problema ahora puede ser que Rodríguez Zapatero dijo durante su declaración que él no manejaba los mails ni tenía posesión sobre ellos, que eso era algo que hacía su secretaria Gertrudis Alcázar. Al menos, eso sí, el ex presidente ha puesto a disposición del juez instructor un número de teléfono móvil, que por cierto no es el mismo que el usado en los chats aportados a la causa Plus Ultra.
El texto presentado es sencillo, «por medio del presente escrito se pone en conocimiento del Tribunal la siguiente información, con el fin de permitir la inmediata localización de mi representado: Teléfono móvil: (…). Correo electrónico: (…)@(….)».
Por cierto, que el dominio de este correo electrónico fue registrado por Gertrudis Alcázar, la mujer de confianza del ex presidente, que creó el dominio el 27 de marzo de 2015, cuatro años después de que Zapatero dejase el Gobierno.
Declaración judicial de Zapatero
La entrega de estos datos llega el mismo día que se conoció toda la declaración judicial efectuada por el ex presidente en la que dijo considerarse «inútil» para la tecnología o mandar siquiera un mail.
Los momentos más duros de ese interrogatorio fueron cuando el juez Calama dijo: «Creemos que Análisis Relevante era una tapadera para cobrar una comisión», a lo que Zapatero respondió rápidamente que «no hablé con nadie del sector público sobre el rescate de Plus Ultra, eso es una verdad incuestionable, nadie me pidió hacerlo. Los clientes de Análisis Relevante son los clientes de Análisis Relevante».
Luego el juez tuvo que llamarle al orden porque no le dejaba terminar de formular sus preguntas y las contestaba antes de que acabasen. En la segunda parte de la comparecencia el juez Calama tuvo que recordarle al ex presidente que «yo no soy una madre abadesa sino un juez instructor».
Luego negó que Julio Martínez fuera su testaferro y que cuando lo conoció era empresario inmobiliario. En total, fueron casi tres horas de declaración donde Zapatero habló de casi todo de lo que le preguntaron, excepto de un contrato en 2024 con una empresa peruana por el que habría cobrado 200.000 euros, porque «está en el contrato». Zapatero tampoco quiso responder a la Fiscalía ni a la acusación popular, presentes en el interrogatorio

