El número de hipotecas constituídas en Andalucía ha registrado en abril su primera caída interanual de 2026, un 4,3% menos que en el mismo mes del año anterior, según los datos publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La desaceleración ya se venía atisbando: tras arrancar enero con un incremento del 19,2% y acelerar en febrero hasta casi el 25%, marzo apenas creció un 4,5%. Pero el dato de abril quiebra la tendencia y coloca a la comunidad en números rojos, un frenazo que no se veía desde el inicio del año.
Respecto a marzo, la caída es aún más pronunciada: un 13,3% menos hipotecas firmadas en un solo mes. Un desplome que, sin embargo, debe tomarse con cautela porque la referencia más fiable sigue siendo la evolución interanual. Aun así, los expertos consultados por ABC advierten de que el mercado podría estar rozando su techo.
La tormenta perfecta que describen combina una oferta escasa con una demanda todavía fuerte, lo que ha disparado los precios hasta hacerlos inalcanzables para buena parte de la población andaluza. Los datos de los notarios, pendientes de actualización en próximos días, ya indicaban que en marzo se pedía de media a los bancos cerca de 150.000 euros para comprar vivienda en la región, un 4,6% más que un año antes. Hace tres años ese importe rondaba los 125.000 euros, lo que ilustra un encarecimiento constante.
A nivel nacional, la tendencia sigue siendo de crecimiento. En abril se firmaron 40.010 préstamos hipotecarios, la cifra más alta en ese mes desde 2010, con un alza interanual del 2,32%. España encadena ya 22 meses consecutivos de incrementos, aunque también aquí se aprecia un claro enfriamiento respecto al 9% registrado en marzo.
Los tipos de interés tampoco ayudan a aliviar la presión. El tipo medio se situó en abril en el 2,90%, el valor más elevado desde noviembre pasado (2,97%). Aunque se acumulan 15 meses con tasas por debajo del 3%, el repunte reciente añade incertidumbre. La mayoría de las nuevas hipotecas, el 62,9%, se firmaron a tipo fijo, reflejo de la preferencia por la estabilidad en un entorno todavía volátil.
Con una hipoteca media que ha pasado de 125.000 a casi 150.000 euros en tres años, el sueño de comprar casa en Andalucía empieza a alejarse para muchos.
El contexto económico andaluz, con una tasa de paro todavía elevada y salarios que no crecen al mismo ritmo, añade una capa de vulnerabilidad. Las políticas de vivienda de la Junta de Andalucía, centradas en avales para jóvenes y programas de alquiler asequible, se enfrentan ahora al reto de responder a un mercado que empieza a dar señales de agotamiento.
El giro del mercado hipotecario andaluz
Los datos de abril marcan un antes y un después. El crecimiento de las hipotecas en Andalucía había sido constante durante todo 2025, y los dos primeros meses de 2026 prolongaron esa inercia. La caída del 4,3% rompe la racha y sitúa a la comunidad en la posición más débil desde que comenzó la recuperación postpandemia. No es la primera vez que la región experimenta un enfriamiento brusco: en 2022, tras la subida de tipos, el número de hipotecas también se contrajo durante varios meses, aunque en aquel momento la pandemia aún distorsionaba las comparativas.
La lectura es clara: el factor precio ha empezado a expulsar a compradores. Con un importe medio que supera ya los 146.000 euros según los notarios —y que apunta a los 150.000—, muchas familias andaluzas se ven incapaces de asumir cuotas que, incluso con tipos relativamente bajos, suponen un esfuerzo financiero considerable.
Andalucía, a contracorriente de la media nacional
Mientras la comunidad andaluza retrocede, España sigue al alza. Los 40.010 préstamos de abril suponen el mejor abril desde la crisis financiera, y el acumulado del año arroja un crecimiento del 7,9% en número de hipotecas, un 19,6% en capital prestado y un 10,8% en el importe medio. El contraste es aún más llamativo si se tiene en cuenta que, en la serie histórica, Andalucía suele seguir con cierto retardo la tendencia nacional; esta vez, se ha adelantado, lo que refuerza la hipótesis de un agotamiento por precio.
Esta divergencia podría explicarse por la mayor sensibilidad de la demanda andaluza a los precios, dada la estructura de rentas de la región. El INE apunta a que el mercado nacional aún no ha tocado techo, pero la experiencia andaluza podría ser un anticipo de lo que está por venir si los tipos no ceden y la inflación inmobiliaria persiste.
La Lectura Andaluza
Andalucía ha sido tradicionalmente una de las comunidades donde el acceso a la vivienda ha gozado de mayor asequibilidad relativa, gracias a precios más contenidos que en la media española. Sin embargo, la escalada de los últimos tres años ha erosionado esa ventaja, y los datos de abril sugieren que la demanda está cediendo ante la presión de los precios y los tipos.
Para el ciudadano andaluz de a pie, la situación se traduce en decisiones cada vez más difíciles: el alquiler sube a la par que las hipotecas, y el esfuerzo para comprar una vivienda tipo puede superar el 35% de los ingresos familiares en ciudades como Málaga o Cádiz, según cálculos del sector. En las zonas rurales, el acceso es más holgado, pero falta oferta de obra nueva adaptada a las necesidades reales.
La Junta de Andalucía mantiene activas sus líneas de avales para jóvenes y programas de rehabilitación, pero el próximo dato de mayo —cuya publicación está prevista para finales de julio— será determinante para calibrar si la caída de abril es un episodio aislado o el inicio de una corrección más profunda. Los analistas esperan que, de confirmarse la tendencia, el Gobierno autonómico pueda reforzar las medidas de estímulo al primer acceso, posiblemente en el marco de los presupuestos de 2027.
Lo que está en juego no es solo un indicador económico: la posibilidad de comprar una casa es uno de los pilares sobre los que se construye el proyecto de vida de miles de familias andaluzas. Que esa posibilidad empiece a cerrarse es una señal que, más allá de las estadísticas, toca directamente la realidad de la calle.

