La mortalidad entre los mayores de 65 años en Galicia ha registrado un incremento del 85% durante los episodios de calor extremo al comparar los periodos 2000-2004 y 2017-2021, según un informe de Help Age International España. El dato convierte lo que antes eran meras anécdotas meteorológicas en un problema estructural de salud pública. El estudio, financiado por el Imserso, alerta de que la combinación de temperaturas cada vez más altas y un tejido demográfico envejecido está disparando la vulnerabilidad en la comunidad.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un informe de Help Age International revela que las muertes relacionadas con el calor entre los mayores de 65 años subieron un 85% al comparar los quinquenios 2000-2004 y 2017-2021.
- ¿Quién está detrás? La Fundación HelpAge International España, con datos de Aemet y la OMS, y el respaldo del Imserso.
- ¿Qué impacto tiene? La Xunta de Galicia mantiene activas las alertas por altas temperaturas en Ourense, mientras se reclaman protocolos obligatorios de protección a los mayores.
Las cifras de un problema estructural
Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) recogidos en el informe muestran que la temperatura media en España ha subido aproximadamente 1,7 grados desde principios del siglo XX, con una aceleración especialmente intensa a partir de 1975. Esta tendencia climática encaja con una transición demográfica en la que las personas de 65 años o más ya representan el 20% de la población nacional, y las proyecciones apuntan a un 30% en las próximas décadas. En Galicia, el peso de los mayores es aún mayor: supera el 25% en muchas comarcas, lo que amplifica el riesgo.
El estudio de Help Age subraya que el impacto no es uniforme. El perfil de máxima vulnerabilidad corresponde a mujeres mayores de 75 años que viven solas, en viviendas sin climatización adecuada y con patologías crónicas o polimedicación. La gran mayoría de estas muertes no se inscriben como un golpe de calor, sino como descompensaciones agudas de enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales durante los días de temperaturas extremas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 2000 y 2019 se produjeron 489.000 muertes anuales ligadas al calor en el mundo, un 36% de ellas en Europa.
En el verano de 2022, la revista Nature Medicine cifró en 11.324 los fallecimientos atribuibles al calor en España. Galicia no escapa de esa dinámica. Los datos autonómicos, aunque más modestos, confirman un incremento constante de urgencias hospitalarias durante las olas de calor. El informe de Help Age insiste en que el registro oficial subestima la magnitud del problema porque muchas muertes se clasifican bajo otras causas.
Recomendaciones para proteger a los más vulnerables
El manual elaborado por la fundación ofrece una guía práctica para administraciones y residencias. Entre las medidas propuestas figuran la creación de registros municipales centralizados de personas en riesgo, el establecimiento de llamadas de seguimiento y visitas domiciliarias obligatorias durante las alertas, y la adaptación de los centros residenciales con salas frescas aclimatadas y pautas de hidratación activa. También se recomienda habilitar refugios climáticos urbanos accesibles y diversificar los canales de comunicación para que la información llegue a las personas mayores sin depender exclusivamente de medios digitales.
La Xunta de Galicia mantiene activos los avisos por altas temperaturas en Ourense, la provincia con mayor exposición a los termómetros extremos. Según fuentes de la Consellería de Sanidade, se han reforzado los protocolos de seguimiento telefónico a través de los servicios sociales municipales y se ha pedido a los centros de salud que extremen la vigilancia sobre los pacientes crónicos. Aun así, el informe de Help Age reclama un salto cualitativo: que los planes de prevención pasen de ser recomendaciones estacionales a protocolos estructurales con obligación de cumplimiento.
El calor ya no es un episodio aislado, sino una amenaza constante para una población gallega que envejece a un ritmo más rápido que la media española.
El Laboratorio Gallego
El envejecimiento de Galicia convierte a la comunidad en un laboratorio demográfico para el resto de España. Con una de las tasas más altas de personas mayores de 65 años, cualquier política de adaptación al calor se convierte aquí en un test anticipado de lo que necesitarán otras regiones en una década. La Xunta —gobernada por el PPdeG con mayoría absoluta— tiene margen para actuar sin necesidad de pactos parlamentarios, pero también arrastra carencias históricas en servicios sociales, como ha denunciado reiteradamente el BNG desde la oposición. La dirigente nacionalista, Ana Pontón, ha vinculado en varias ocasiones la falta de inversión en residencias con la precariedad de los cuidados durante los episodios de calor.
El PSdeG también ha reclamado un plan integral de climatización de centros de día y ha pedido explicaciones a la Consellería de Política Social. A nivel nacional, el PP de Alberto Núñez Feijóo aún no ha hecho bandera de este tipo de medidas, pero la experiencia gallega —donde la demografía es más extrema— podría inspirar propuestas de adaptación climática en el programa popular, sobre todo si la siniestralidad por calor sigue creciendo. De hecho, el modelo de alerta temprana de la Xunta, basado en la colaboración entre Sanidade y los concellos, es uno de los pocos que ha funcionado sin grandes sobresaltos en Ourense, donde los avisos se activan con mayor frecuencia.
La proyección es clara: el próximo verano será más caluroso y la población aún más vieja. El Consello de Goberno de la Xunta tiene sobre la mesa la posibilidad de asumir algunas de las recomendaciones de Help Age en el plan de salud pública de 2027, pero deberá decidir si invierte en refugios climáticos o mantiene las alertas como única respuesta. Cualquier decisión que tome será observada desde Madrid.
Ficha del Caso
- El caso: Un informe de Help Age International, financiado por el Imserso, constata que la mortalidad de los mayores de 65 años por calor extremo se ha disparado un 85% en Galicia en dos décadas.
- Datos importantes: Se comparan los periodos 2000-2004 y 2017-2021. En 2022, España registró 11.324 muertes relacionadas con el calor según Nature Medicine. La Xunta mantiene alertas en Ourense.
- Resumen: El cambio climático y el envejecimiento convierten la protección de los mayores en un reto sanitario de primer orden, que obliga a revisar los protocolos autonómicos y a prever inversiones en infraestructuras de cuidado continuo.

