Tener una freidora de aire en casa ha sido un antes y un después, pero seguro que más de una vez te has preguntado si podías sacarle más partido. Cuando la cesta se queda pequeña o los alimentos quedan pegados, la solución no es echarle más aceite ni resignarse: son los accesorios adecuados.
El secreto del éxito
- Multiplica el espacio: las rejillas apilables convierten una cesta en dos niveles, duplicando la capacidad sin perder eficiencia.
- Protege la cesta y gana tiempo: el papel de horno sujeto con imanes evita que los residuos se incrusten, ahorrando minutos de limpieza.
- Texturas de barbacoa sin fuego: el pulverizador de aceite reparte una fina capa que dora y cruje, justo lo que necesitas para carnes y verduras.
Accesorios que no pueden faltar
Estos son los elegidos para el Prime Day, con descuentos que merece la pena aprovechar:
- Set de utensilios de silicona: incluye dos moldes con separadores, esterilla, pinzas, manoplas, pincel y espátula, más un pulverizador de aceite. Rebajado de 22,79 € a 21,65 €.
- Rejillas para freír: pack de dos unidades de acero que permiten cocinar en dos alturas y funcionan como parrilla. De 15,99 € a 15,19 €.
- Imanes para sujetar el papel protector: evitan que el papel se doble con el aire caliente. Pack de cuatro por 8,95 € antes 10,99 €.
- Aceitera en spray con doble dispensador: pulveriza o vierte el aceite según el plato. La más vendida, ahora a 9,92 € (antes 10,99 €).
- Alfombrilla de silicona antideslizante: se coloca sobre la carcasa de la freidora para apoyar condimentos o el mando, ganando espacio de encimera. De 12,99 € a 11,04 €.
Así se usan en el día a día
Monta una rejilla dentro de la cesta. Coloca muslos de pollo sazonados en la base y, encima, unos pimientos y cebolla en la bandeja superior. Rocía todo ligeramente con el pulverizador —sin pasarte, solo un velo— y programa 18 minutos a 200 ºC.
El truco está en el papel protector: recorta una lámina y colócala bajo los alimentos que suelten grasa. Sujétala con dos imanes en los bordes. Así, el aire caliente circula sin levantar el papel y la cesta queda casi impecable.
Cuando saques el pollo, verás la piel crujiente como de horno de leña. La rejilla de acero ha conducido el calor por todas partes, emulando una barbacoa. Y limpiar te llevará menos de un minuto: retiras el papel, pasas un paño y listo.
Con los imanes y el papel, la limpieza de la freidora pasa de ser una batalla diaria a un gesto de diez segundos.
Variaciones y consejos extra
Si tu freidora es pequeña, la alfombrilla superior te regala un estante donde apoyar la aceitera y las especias. Así liberas encimera sin renunciar a nada.
Para una opción aún más saludable, prescinde del aceite y usa solo los moldes de silicona: las pechugas de pollo se hacen en su propio jugo y no se pegan.
¿Maridaje? Con el pollo asado de la receta, una cerveza tostada o un vino blanco con cuerpo (un godello, por ejemplo) potencian los aromas ahumados. Y si preparas verduras, un rosado joven les da un contraste fresco.
Guarda los accesorios de silicona en un cajón y las rejillas, enrolladas, en el propio cestillo. Así lo tienes todo a mano sin ocupar espacio extra.
