La crisis de Ceuta vuelve a elevar la tensión política entre el Gobierno y la oposición. El Partido Popular ha endurecido sus críticas contra Pedro Sánchez por la gestión de la situación migratoria y diplomática en la ciudad autónoma, y ha situado en el centro del debate la relación entre Madrid y Rabat y la defensa de la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.
La vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP, Alma Ezcurra, ha reclamado directamente la dimisión del presidente del Gobierno al considerar que el Ejecutivo no está ofreciendo una respuesta suficiente ante lo ocurrido en la frontera. Sus declaraciones llegan después de que Sánchez calificara los acontecimientos como un “grave ataque a la integridad territorial del Estado”, una afirmación que, a juicio de Ezcurra, no se ha traducido posteriormente en medidas capaces de impedir que una situación similar vuelva a producirse.
“Ceuta es la gota que colma el vaso de la capacidad de los españoles de soportar el sanchismo. Si Pedro Sánchez no quiere o no puede por razones inconfesables solucionar esta situación, él y su pésimo gobierno tienen que dimitir inmediatamente”, ha afirmado.
La dirigente popular considera que el problema no responde únicamente a una cuestión migratoria, sino que tiene una dimensión política y de seguridad que obliga al Gobierno español a actuar con mayor contundencia. En su opinión, la situación podría resolverse rápidamente si existiera voluntad por parte de Madrid y Rabat.
“Esto es una cuestión de voluntad política, con recursos y con voluntad política del gobierno de España y del gobierno de Marruecos esto se resuelve en un pispás”, ha asegurado.

Ezcurra cuestiona la gestión de los menores y acusa al Gobierno de buscar excusas
Uno de los principales puntos de la crítica de Ezcurra se centra en la situación de los menores extranjeros no acompañados y en la posibilidad de que puedan ser retornados a Marruecos. La dirigente del PP sostiene que existe una contradicción entre las posiciones de ambos gobiernos y reprocha al Ejecutivo español que alegue dificultades jurídicas para ejecutar los retornos.
“Vivimos en una situación tan distópica que el gobierno de Marruecos dice que los quieren recibir y el gobierno de España dice que le falta un vehículo jurídico. El gobierno de España está de vacaciones. Si el gobierno de España quiere, estas personas se pueden marchar”, ha señalado.
Ezcurra acusa al Ejecutivo de utilizar distintos argumentos para evitar asumir directamente la responsabilidad sobre el control de la frontera. En este sentido, considera que la cuestión debe abordarse desde las competencias que corresponden al Estado.
“Dicen que hay un problema con las comunidades del PP, atacan a la Corona, atacan a Europa, se meten con Italia… Todo son excusas para no asumir en primera persona una responsabilidad que es estrictamente suya, proteger las fronteras, contar a la gente que ha entrado, expulsar o retornar a las personas que han entrado”, ha denunciado.
La dirigente popular también ha puesto el foco sobre Marruecos después de las recientes declaraciones del ministro de Justicia marroquí, que han reabierto el debate político sobre la consideración de Ceuta y Melilla. Ezcurra ha querido dejar claro que, para el PP, la cuestión de la soberanía española no admite ningún tipo de negociación.
“La españolidad de Ceuta y Melilla ni está en discusión, ni se debate, ni va a ser objeto de negociación por parte de nadie”, ha sentenciado.
A partir de ahí, ha planteado varias preguntas al Gobierno sobre la estrategia diplomática que piensa seguir con Rabat. “¿Vamos a abrir un conflicto diplomático también con Marruecos? ¿Vamos a llamarles a consultas? Y, sobre todo, ¿vamos a seguir cediendo a un país que no reconoce la soberanía española de Ceuta la garantía de las fronteras y de la seguridad de las fronteras de una ciudad española?”, ha preguntado.
Y ha resumido su posición con una frase especialmente contundente: “España no puede entregarle a Rabat la llave de su frontera”.

“Un gobierno débil no es un país débil”
La interpretación de Ezcurra sobre lo sucedido en Ceuta va más allá de una crisis migratoria puntual. La dirigente popular sostiene que la magnitud y la coordinación de los movimientos registrados en la frontera apuntan a una responsabilidad directa de Marruecos.
“Cuando 70.000 personas entran en una frontera de manera ilegal y violenta a toque de silbato y al día siguiente 60.000 regresan por donde han venido a toque de silbato, hay alguien que está tocando el silbato. Ya sea por acción u omisión, Marruecos es responsable de lo que ha sucedido y está sucediendo en este momento en Ceuta”, ha afirmado.
En este contexto, Ezcurra entiende que Rabat puede percibir al Ejecutivo español como un Gobierno débil, pero ha querido diferenciar la fortaleza de un Ejecutivo de la fortaleza del Estado español.
“Es muy conveniente que ninguno pierda de vista que un gobierno débil no es un país débil, porque los gobiernos se marchan y también se marchará el de Pedro Sánchez, pero los países permanecen”, ha advertido.
La dirigente del PP también ha criticado la actuación de los ministros que han visitado Ceuta durante los últimos días. En especial, ha cuestionado que el titular de Interior afirmara desconocer determinados aspectos de lo ocurrido y que el ministro de Exteriores acudiera a defender la relación con Marruecos en un momento de especial sensibilidad para los ceutíes.
“No tiene ningún sentido que venga el ministro del Interior, el supuesto encargado de solucionar todo lo que está pasando aquí, y diga que no sabía nada. No tiene ningún sentido que el ministro de Exteriores viniera aquí ayer a vender a los ceutíes las bondades de su relación con Marruecos”, ha declarado.
También ha respondido por adelantado a la posible posición del Ministerio de Defensa sobre sus competencias en Ceuta. Frente al argumento de que la gestión de la frontera corresponde principalmente a Interior, Ezcurra ha reivindicado el papel constitucional de las Fuerzas Armadas.
“La Constitución Española le reconoce a las Fuerzas Armadas la facultad y la obligación de garantizar la soberanía nacional y la integridad territorial del Estado. Así que ya está bien”, ha afirmado.
Para Ezcurra, la crisis de Ceuta se ha convertido así en una prueba para la política exterior, la seguridad fronteriza y la capacidad de respuesta del Gobierno. La dirigente popular considera que el Ejecutivo no puede limitarse a gestionar las consecuencias de una crisis cuando, a su juicio, existe el riesgo de que vuelva a repetirse.
Su mensaje final a los ceutíes ha buscado combinar la crítica al Gobierno con una promesa política de cambio: “Que Ceuta no se acostumbre a estar sola porque esta situación va a cambiar muy pronto”.
Las palabras de Alma Ezcurra elevan así la presión sobre Pedro Sánchez en un momento especialmente delicado para las relaciones entre España y Marruecos. La cuestión de Ceuta, la protección de la frontera y la soberanía española vuelve a situarse en el centro del debate político, mientras el Gobierno afronta el desafío de demostrar que la cooperación con Rabat puede mantenerse sin comprometer la defensa de los intereses españoles.
