Telcocat, el protocolo de la Generalitat, ya cubre 746 municipios, el 79% del total, y suma 459 incidencias en nueve meses. A travĂ©s de este canal, los ayuntamientos se han convertido en la primera lĂnea de detecciĂłn de los fallos de conectividad que golpean sobre todo a la Cataluña rural.
Un teléfono único para 746 municipios
La cifra equivale a ocho de cada diez pueblos y confirma el Ă©xito de un mecanismo pensado para acortar los tiempos de respuesta ante caĂdas de mĂłvil, fibra o TDT. El Departament de Presidència que dirige Albert Dalmau lo impulsĂł para dar a los alcaldes una vĂa directa con con las operadoras y con el propio Govern. El objetivo declarado: que la administraciĂłn deje de ser un buzĂłn de quejas y pase a compartir informaciĂłn Ăştil.
En estos primeros nueve meses, el servicio ha recibido 917 llamadas que derivaron en 459 incidencias. De ellas, 294 fueron fallos de cobertura móvil (64,05%), 81 problemas de banda ancha (17,64%), 62 afectaciones combinadas (13,51%), y 22 fallos de TDT (4,79%). Las cifras confirman que la cobertura móvil sigue siendo el principal punto débil del territorio.
El datáfono como termómetro de la Cataluña rural
El caso del Solsonès ayuda a entender por quĂ© el protocolo resulta especialmente Ăştil para los municipios pequeños. En esta comarca, una caĂda de fibra Ăłptica no solo impide consultar el correo. ‘El problema es que las tiendas, los bares y los hoteles no pueden cobrar’, explica Xavier Castellana, concejal de Riner y vicepresidente tercero del Consell Comarcal del Solsonès.
Castellana defiende la utilidad del canal: ‘Para nosotros es muy importante que con un solo telefonazo tengamos al otro lado al Govern y a las operadoras’. Insiste, sin embargo, en que la operativa no puede dormirse: ‘El Ă©xito depende de que las operadoras mantengan la tensiĂłn en la atenciĂłn. Que no se relajen’.
Esa tensiĂłn es clave: en los nueve meses de funcionamiento, 88 incidencias fueron reincidentes, es decir, reaparecieron tras una primera gestiĂłn fallida. El dato no es un fracaso del protocolo; es la materia prima que la Generalitat utiliza para presionar a las operadoras y planificar mejoras.
La Generalitat no arregla el fallo, pero anota dónde y cuántas veces aparece: ese mapa de reincidencias es la mejor palanca frente a las operadoras.
El precedente del apagĂłn y la red pĂşblica
En el proyecto participan más de una decena de operadoras, desde las grandes como Vodafone, Telefónica y Orange hasta pequeñas y medianas empresas agrupadas en Acutelan. La apuesta no es punitiva: se busca que los ayuntamientos obtengan una respuesta directa, no abrir un expediente sancionador.
El Govern enmarca Telcocat en una estrategia más amplia de resiliencia digital. La Generalitat quiere conectar progresivamente sus más de 6.100 sedes administrativas y equipamientos pĂşblicos: de las consejerĂas a comisarĂas, escuelas y hospitales. La justificaciĂłn es práctica: la administraciĂłn debe funcionar aunque falle el suministro privado. El Ăşltimo gran aviso llegĂł con el apagĂłn masivo que sufriĂł España en 2025, que dejĂł a la vista la dependencia de infraestructuras crĂticas.
Albert Tort, secretario de TransformaciĂłn Digital, sostiene que la Generalitat debe participar en la gestiĂłn de las incidencias, no solo para corregir la averĂa sino para identificar quĂ© puntos merecen más inversiĂłn. ‘Cuando hay más informaciĂłn se puede gestionar mejor la incidencia y se puede gestionar mejor el objetivo final’, resume. Su conclusiĂłn apunta a los ayuntamientos: la informaciĂłn recopilada permite decidir dĂłnde la red debe ser más robusta.
La lectura polĂtica de fondo tiene que ver con la capilaridad. Al activar a los alcaldes, el Govern gana interlocuciĂłn directa con el mundo rural sin depender de las estructuras de partido. Eso no elimina un flanco incĂłmodo: el protocolo funciona si las operadoras colaboran, y ninguna norma catalana puede obligarlas a priorizar los municipios menos rentables. Mientras el centro de gravedad siga en las empresas privadas, la resiliencia del territorio será tan sĂłlida como su Ăşltimo acuerdo con las telecos. La prĂłxima prueba será la evoluciĂłn de las reincidencias: si bajan, el sistema habrá servido; si no, los alcaldes seguirán registrando los mismos fallos con más trámites.
De momento, los datos invitan a una lectura prudente. El Telcocat no sustituye a las operadoras, ni puede desplegar antenas, pero ha cambiado el flujo de información: la incidencia de un pueblo deja de ser una llamada sin testigo y pasa a formar parte de un registro con seguimiento. Para el Govern, es también una manera de reivindicar competencias en un ámbito donde Madrid marca la regulación desde hace años.
