Gaëlle Rougier: «Ningún niño debería salir de la escuela sin un proyecto de participación ciudadana»

La concejala de Educación de Rennes explica en una entrevista cómo el presupuesto participativo infantil y la apropiación del espacio público forman parte del aprendizaje ciudadano. Su enfoque evita los consejos de infancia tradicionales y apuesta por una participación real desde

Gaëlle Rougier, concejala delegada de Educación del Ayuntamiento de Rennes, ha planteado una propuesta contundente: «Ningún niño debería salir de la escuela sin haber vivido un proyecto de participación ciudadana». Así lo expuso en el Congreso Internacional de Ciudades Educadoras de Granollers y lo desarrolla en una entrevista publicada este 29 de junio por El Diario de la Educación. El modelo de Rennes, con un presupuesto participativo infantil consolidado y una ciudad diseñada a la altura de los niños, ofrece lecciones extrapolables al debate español sobre el papel de la infancia en la construcción de las ciudades.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha propuesto Rougier? Un itinerario de participación ciudadana real desde la escuela, con presupuestos participativos infantiles y apropiación del espacio público.
  • ¿Cómo funciona en Rennes? Clases y asociaciones elaboran proyectos para el barrio, los votan los propios niños y se ejecutan con los servicios municipales.
  • ¿A quién puede interesar? A concejalías de educación, equipos municipales, escuelas y familias que buscan experiencias de participación infantil más allá de un consejo simbólico.

El presupuesto participativo infantil de Rennes

Rougier describe un proceso que arranca reuniendo a varias clases de diferentes escuelas, así como a niños y niñas que acuden a centros de ocio y a asociaciones del barrio. Los participantes se convierten en embajadores: visitan otros colegios para recoger ideas y las propuestas deben estar orientadas exclusivamente a la infancia. A continuación, recorren el barrio, aprenden a identificar necesidades y a formular iniciativas que después se negocian con los servicios municipales. Finalmente, los proyectos se presentan a las familias y se someten a votación infantil, seleccionando los dos preferidos.

La concejala subraya que esta dinámica no es un ejercicio aislado. «A lo largo de todo el proceso, no dejamos de establecer el vínculo entre lo que los más pequeños viven cada día en los aprendizajes clásicos y todo lo que puede aprenderse fuera de la escuela: las competencias psicosociales, la apropiación del espacio público, la solidaridad, la escucha activa de los demás y la capacidad de expresarse», explica en la entrevista con El Diario de la Educación.

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Rennes evita dotarse de un consejo de la infancia tradicional porque, según Rougier, tiende a reproducir los sesgos sociales y culturales de los órganos municipales. En lugar de eso, apuesta por un recorrido de participacción activa desde los primeros años, de modo que cada escolar pueda experimentar al menos una vez un proyecto de ciudadanía real antes de terminar la etapa obligatoria.

Ciudad a la altura de los niños: más allá del presupuesto

La participación no se limita al presupuesto. En los centros de ocio y las actividades extraescolares, los chavales co-diseñan la programación mensual y semestral. Además, cada remodelación de un patio escolar se decide tras año y medio de conversaciones con la comunidad educativa. «Las obras, las remodelaciones y la incorporación de vegetación a los patios se llevan a cabo siempre después de un año o un año y medio de conversaciones», detalla Rougier.

En barrios con problemas de ocupación del espacio por el narcotráfico o la violencia, el consistorio activa proyectos como Place à Facettes, que combina música, fiestas y conferencias para recuperar simbólica y físicamente esas zonas. Paralelamente, se está elaborando una guía de espacios públicos para que los futuros proyectos urbanísticos integren la perspectiva de niños, niñas y adolescentes. «Los espacios físicos deben pertenecer a la infancia», insiste la edil.

«Ningún niño debería salir de la escuela sin haber vivido, de forma concreta, un proyecto de participación ciudadana», resume Gaëlle Rougier en su entrevista.

El Marco Educativo

La experiencia de Rennes se enmarca en el movimiento internacional de las Ciudades Educadoras, una red que cuenta con más de 200 miembros en España, según la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras. El congreso de Granollers, donde Rougier intervino, ha puesto de relieve cómo los municipios pueden ir más allá del aula para educar en la ciudadanía. A diferencia de los consejos de infancia meramente consultivos que han proliferado en muchas localidades españolas, el modelo de Rennes incrusta la participación en el día a día escolar y urbano.

En España, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y numerosos ayuntamientos trabajan desde hace años en proyectos de presupuestos participativos y ciudades amigas de la infancia. El enfoque que relata Rougier —presupuesto infantil vinculante, diseño conjunto del espacio público y rechazo del sesgo elitista— puede servir de referencia para concejalías de educación que busquen pasar de la representación simbólica a una participación transformadora. El reto de fondo, tal como plantea la concejala francesa, es que todos los niños se sientan parte de la ciudad y que su voz no se limite a un trámite anual.

Claves de la Noticia

  • Qué importa: Rennes ha integrado la participación infantil en todas las políticas municipales, desde el presupuesto hasta el urbanismo.
  • Por qué importa: Demuestra que la educación ciudadana no se limita a la escuela y ofrece un modelo real para las ciudades españolas comprometidas con la infancia.
  • A quién le importa: A responsables municipales de educación, directivos de centros, entidades de tiempo libre y a las familias que desean que la voz de los niños cuente en la construcción de su entorno.