Purga fulminante en Aliança Catalana: la expulsión de su candidato en Figueres sacude la estrategia territorial del partido

- Aliança Catalana ha cortado de raíz una crisis interna en la provincia de Girona con una contundente medida disciplinaria.
- La formación ultra e independentista liderada por Sílvia Orriols ha anunciado la expulsión fulminante de Arnau Liesa, quien fuera su cabeza de lista y alcaldable por Figueres en las pasadas elecciones municipales.

La decisión, adoptada de forma unánime por la ejecutiva nacional del partido a finales de junio de 2026, responde a una acusación directa de vulneración del régimen interno y deslealtad institucional. Este movimiento no solo descabeza la delegación del partido en la capital del Alt Empordà, sino que evidencia la mano de hierro de la dirección para blindar el control ideológico y organizativo de sus cuadros locales ante cualquier conato de disidencia o autonomía operativa.

Una decisión unánime contra la indisciplina interna

La trayectoria de Arnau Liesa dentro de Aliança Catalana en Figueres ha llegado a su fin de manera abrupta. La dirección nacional del partido no ha temblado a la hora de aplicar los estatutos de la organización para decretar su expulsión inmediata del censo de afiliados. Según han confirmado fuentes de la formación, el dictamen de la ejecutiva no ha dejado margen a la negociación y se ha ejecutado con el objetivo de cortar de raíz un comportamiento que consideraban intolerable para la estabilidad de las siglas.

El motivo esgrimido por el partido para justificar una sanción tan severa ha sido la vulneración reiterada del reglamento de régimen interno. Aunque desde el partido se ha evitado profundizar en los detalles contractuales o en los episodios concretos que desencadenaron la crisis, el comunicado oficial alude a una pérdida total de confianza hacia el que fuera su máximo representante en Figueres. La dirección considera acreditado que Liesa actuó al margen de las directrices fijadas desde la cúpula, comprometiendo la coherencia discursiva y organizativa de la formación en el territorio.

Publicidad

La destitución ha causado un hondo impacto en la política local gerundense. Liesa fue la apuesta personal del partido para implantar la marca en un municipio de la relevancia socioeconómica de Figueres, una plaza considerada prioritaria para la expansión de la formación más allá de su feudo original en Ripoll. Su salida forzosa deja al grupo local en una situación de interinidad y descabezamiento a mitad de la legislatura municipal.

Mano de hierro en la estructura de Sílvia Orriols

Este episodio de purga interna refleja el funcionamiento de los mecanismos de control que imperan en la formación comandada por Sílvia Orriols. A medida que Aliança Catalana ha ganado peso institucional en Cataluña, la necesidad de mantener un bloque homogéneo y disciplinado se ha convertido en una obsesión para su ejecutiva. La expulsión de Liesa lanza un mensaje nítido a todos los cargos locales y comarcales: la autonomía política está supeditada de manera absoluta a las órdenes emanadas de la dirección nacional.

Fuentes del entorno político de Figueres señalan que las discrepancias entre Liesa y la dirección central venían larvándose desde hacía semanas, principalmente en torno a la estrategia de oposición en el ayuntamiento y la autonomía en la comunicación digital. La insistencia del ya excandidato en marcar un perfil propio chocó frontalmente con el modelo de gestión hipercentralizado del partido, donde cualquier declaración pública o iniciativa de calado debe contar con el visto bueno de la cúpula.

La respuesta de Aliança Catalana ante lo que interpretaron como un desafío a su autoridad ha sido fulminante. Lejos de abrir un periodo de mediación o un expediente informativo prolongado, el partido optó por la vía de la expulsión directa para evitar el desgaste público, asumiendo el coste político de prescindir de su referente en la comarca con tal de garantizar la sumisión orgánica del resto de las agrupaciones de la provincia.

El futuro de la marca en Figueres bajo la sombra de la crisis

La expulsión de Arnau Liesa abre un periodo de profunda incertidumbre para los simpatizantes del partido en Figueres. La formación se ve obligada ahora a reestructurar su junta local desde los cimientos y a buscar una nueva figura que asuma el liderazgo de la oposición en el municipio. No es una tarea sencilla, dado que el tejido militante de la formación en la localidad es todavía joven y la figura de Liesa estaba fuertemente asociada a la implantación de la marca durante la última campaña electoral.

Por su parte, el concejal destituido no ha detallado de forma pública si entregará su acta o si optará por continuar en el consistorio como concejal no adscrito, una decisión que podría fragmentar aún más el pleno municipal de Figueres. La ley ampara la permanencia de los cargos electos a título individual, lo que abre la puerta a que Aliança Catalana pierda formalmente su representación institucional en el municipio si Liesa decide retener el escaño por su cuenta.

Publicidad

El desenlace de esta crisis interna marcará un punto de inflexión para el partido en el verano de 2026. La expulsión en Figueres demuestra que la formación prefiere empeñar su representación institucional antes que tolerar la indisciplina, fijando un precedente de intransigencia organizativa que medirá la capacidad de resistencia y crecimiento de la marca de Orriols en el complejo mapa de la política local catalana.