Trump desclasifica archivos del FBI que revelan la relación del ex-congresista Swalwell con la espía china Fang Fang

Los documentos confirman que el FBI conocía desde 2014 el vínculo entre el entonces congresista demócrata y la ciudadana china, a la que intentó reclutar antes de investigarla. El caso reabre el debate sobre la infiltración de Pekín en el Capitolio y deja lecciones para las democ

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha desclasificado y publicado documentos del FBI sobre la presunta espía china Fang Fang y su relación con el excongresista demócrata Eric Swalwell.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca y su Grupo de Trabajo de Transparencia Gubernamental, sobre una investigación del FBI abierta en 2014 bajo el nombre ‘Freshman Fifteen’.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza el escrutinio sobre la infiltración de Pekín en instituciones parlamentarias occidentales; en España, sin vínculo judicial, pero con lección preventiva.

Eric Swalwell ha admitido ante el FBI lo que los archivos desclasificados este lunes no maquillan: mantuvo relaciones sexuales con la espía china Fang Fang. Los documentos, publicados en la página de Integridad Electoral de la Casa Blanca y recogidos por The Federalist, sitúan el vínculo en el centro de una investigación federal que comenzó hace más de una década.

Según los documentos publicados, el FBI abrió una investigación completa sobre Swalwell en 2014, bajo el nombre ‘Freshman Fifteen’. El expediente apuntaba a que Fang Fang, sospechosa de operar para el Ministerio de Seguridad del Estado de China, facilitaba donaciones de campaña a cambio de colocar becarios en la oficina del congresista. El FBI conocía el vínculo desde al menos 2014, años antes de que la prensa destapara el caso.

Uno de los memorandos lo resume con contundencia: ‘La investigación ha revelado que Fang Fang, ciudadana extranjera china residente en Estados Unidos, es la facilitadora de un esquema para intercambiar prácticas en la oficina del congresista Swalwell a cambio de contribuciones de campaña’. Entre los posibles delitos figuraban soborno, conspiración y aportaciones ilegales de ciudadanos extranjeros mediante testaferros.

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En una entrevista con el FBI en mayo de 2015, Eric Swalwell reconoció que conoció a Fang Fang en 2012 y que el vínculo se volvió sexual. Swalwell admitió ante el FBI haber mantenido relaciones físicas con Fang en un puñado de ocasiones. El último encuentro sexual fue en marzo de 2015, dos meses antes de aquella entrevista. En 2016, ya con abogado, reiteró la relación sin llegar a considerarla noviazgo.

El expediente contiene un giro relevante: antes de investigarla, el FBI intentó reclutar a Fang Fang como activo de inteligencia en 2013. Le dio el nombre en clave ‘Rusty Thumbs’, y descubrió que sus padres eran ‘oficiales conocidos del MSS’, en referencia al Ministerio de Seguridad del Estado chino. Testigos contaron que Fang desaparecía sin explicación y que su madre ocupaba un rango superior al de su padre.

El FBI registró la residencia de Fang Fang en California en abril de 2015 e incautó tarjetas, documentos y una acreditación del U.S.-Asia Institute con el texto ‘Ms. Fang Fang, Congressman Eric Swalwell’. En 2017, el buró concluyó que no halló delitos federales de corrupción en Swalwell, aunque sí encontró evidencia contra Fang; el Departamento de Estado le prohibió regresar a Estados Unidos. La mujer, al saberse vigilada, pidió ayuda a un propietario de bodega para cubrir el alquiler y traspasar su coche antes de volar a China. Nunca regresó.

La desclasificación no solo juzga a Swalwell: convierte los archivos del FBI en munición política sobre la influencia de Pekín en el Partido Demócrata.

Qué cambia para Europa y España

El caso Fang Fang no genera una consecuencia judicial para España, pero sí una lectura estratégica. La influencia china no solo se juega en el Capitolio: también se observa en los parlamentos europeos. En Madrid y Bruselas, los equipos de seguridad siguen de cerca los métodos de acceso parlamentario mediante donaciones, becarios y asociaciones comunitarias.

La publicación coincide además con el escrutinio europeo sobre donaciones extranjeras y programas de prácticas en instituciones. El FBI no encontró un intercambio explícito de favores entre Swalwell y Fang, pero sí evidencia de que la china violó varias leyes federales y, al mismo tiempo, se movió durante años en círculos de poder estadounidenses.

La Lógica de Washington

La desclasificación se enmarca en la doctrina de transparencia de la Casa Blanca sobre amenazas extranjeras. El problema que Washington pretende resolver no es solo el pasado de un excongresista: es la percepción de que ciertas instituciones federales protegieron información embarazosa. Si el FBI sabía desde 2014 que una presunta espía china circulaba por el Capitolio, la pregunta electoral no es solo qué se hizo mal, sino quién debe contarlo.

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La coalición que respalda esta desclasificación es la misma que ha empujado al Partido Republicano hacia el escrutinio de la financiación extranjera y de la gestión del FBI. No es un movimiento aislado: recuerda a la desclasificación de los documentos sobre los orígenes del Russiagate en 2020, también impulsada por Donald Trump en pleno ciclo electoral.

Para España, la lección es preventiva. Pekín ha perfeccionado un manual de influencia basado en la paciencia y en el acceso social, no en la confrontación. La proyección más clara es que este tipo de expedientes reforzará los controles sobre donaciones y becarios extranjeros en instituciones occidentales. No hay, por ahora, una fecha confirmada para audiencias en el Congreso, pero la Casa Blanca ya ha dejado abierta la puerta a más desclasificaciones.

Ficha del Caso

  • El caso: Archivos desclasificados del FBI exponen la relación entre el excongresista demócrata Eric Swalwell y Fang Fang, investigada como espía del Ministerio de Seguridad del Estado chino.
  • Datos clave: Investigación abierta en 2014; admisión de relaciones sexuales en entrevistas de 2015 y 2016; huida de Fang Fang a China en 2015; cierre en 2017 sin cargos para Swalwell y prohibición de entrada a Estados Unidos para Fang.
  • Para España: Sin vínculo judicial directo, pero el caso confirma la sofisticación de la influencia china en instituciones parlamentarias occidentales y refuerza el escrutinio de donaciones y becarios extranjeros.