Los 20 senegaleses del cayuco de El Hierro piden asilo tras la primera expulsión masiva

La solicitud de protección internacional se produce después de que un juez autorizara el internamiento y expulsión de 82 compatriotas bajo el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo. Los abogados confirman que la medida frena temporalmente la deportación.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Veinte migrantes senegaleses que llegaron en cayuco a El Hierro el 27 de junio han solicitado protección internacional para evitar ser repatriados.
  • ¿Quién está detrás? La decisión la tomaron los propios migrantes, asesorados por sus abogados, tras ver cómo el primer cayuco (23 de junio) fue sometido a un expediente de expulsión masiva avalado por un juez.
  • ¿Qué impacto tiene? La petición paraliza temporalmente su deportación, pero el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo prevé un procedimiento acelerado de resolución en solo doce semanas, por lo que su futuro sigue siendo incierto.

El miedo a la repatriación inmediata ha llevado a los 20 senegaleses del cayuco que arribó a El Hierro el 27 de junio a pedir formalmente asilo. La solicitud, confirmada por sus abogados y recogida por EFE, activa un mecanismo que detiene cualquier expulsión hasta que la administración resuelva. La decisión no es impulsiva: es la respuesta a lo que acaban de vivir sus compatriotas.

Menos de una semana antes, el Juzgado de El Hierro autorizó el internamiento de 82 senegaleses en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) a la espera de su repatriación forzosa a Dakar. Aquel cayuco, que llegó a la isla el 23 de junio con 119 ocupantes, fue el primero en sufrir el nuevo procedimiento de expulsión masiva amparado por el Pacto Europeo de Migración y Asilo. La medida sorprendió a las ONG que asisten a los migrantes en Canarias, acostumbradas a que los países de origen pongan trabas a los retornos forzosos. En esta ocasión, la cooperación con Senegal allanó el camino.

Asilo exprés: doce semanas para decidir un futuro

Los 20 ocupantes del segundo cayuco sabían que, de no actuar, correrían la misma suerte. Asesorados por las ONG y sus abogados, interpusieron la solicitud de protección internacional, un paso que frena la deportación mientras se tramita el caso. Sin embargo, el nuevo reglamento europeo introduce un filtro que puede ser letal para sus aspiraciones: un procedimiento acelerado para solicitantes procedentes de países con bajas tasas de aceptación de asilo. Senegal está en esa lista, con un porcentaje de concesión inferior al 5 % en la Unión Europea, según estadísticas comunitarias.

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El Pacto Europeo estipula que estos casos deben resolverse en un máximo de doce semanas. Si la solicitud es denegada, la orden de expulsión se activará de forma automática. En la práctica, la petición de asilo les da un respiro de apenas tres meses, no una garantía de permanencia. La paradoja es evidente: el mismo pacto que permite las expulsiones masivas ofrece a la vez un mecanismo para que los migrantes intenten evitarlas, aunque sea por poco tiempo.

La sombra de la expulsión masiva

La reacción de este grupo solo se entiende mirando al cayuco del 23 de junio. Aquella embarcación con 119 personas a bordo desembarcó en El Hierro cuando la nueva normativa europea acababa de entrar en vigor. La Policía solicitó al juez la reclusión de todos los senegaleses mayores de edad en un CIE, alegando que el gobierno de Senegal aceptaba la devolución. El juzgado autorizó la medida para 82 de ellos, que quedaron internados un máximo de 60 días a la espera del vuelo de regreso. “Hacía tiempo que no se veía un expediente así”, comentaron fuentes de las ONG consultadas por EFE.

Al ver a sus compatriotas camino del CIE, los 20 senegaleses del segundo cayuco actuaron. Su solicitud de asilo, formalizada apenas horas después de pisar tierra, es la única vía legal que tenían para frenar la maquinaria de repatriación. “Sin esa petición, ya estarían en un vuelo de vuelta a Dakar”, resume uno de los abogados que los asisten.

Sin la petición de asilo, estos 20 senegaleses ya estarían en un vuelo de vuelta a Dakar.

El Pulso Territorial

Canarias vive desde hace años una presión migratoria sin precedentes. El archipiélago, situado en la ruta atlántica hacia Europa, ha recibido más de 60.000 llegadas en los últimos tres años. La respuesta política ha oscilado entre la improvisación y los choques entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central, con críticas constantes por la saturación de los recursos de acogida. Ahora, la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo añade una nueva capa de complejidad: extiende a las islas procedimientos de repatriación acelerada que, hasta hace poco, solo se aplicaban de forma sistemática en las fronteras de Ceuta y Melilla.

A diferencia de las ciudades autónomas, donde las devoluciones exprés llevan años normalizadas, en Canarias la cooperación con los países de origen solía ser escasa. El acuerdo con Senegal para el cayuco del 23 de junio marca un punto de inflexión. Si esta vía se consolida, las llegadas masivas por mar podrían tener una respuesta mucho más rápida y contundente de la que se había visto en el archipiélago. Fuentes del sector humanitario advierten de que la estrategia puede disuadir a algunos, pero también empujará a otros a solicitar asilo nada más tocar tierra, como acaban de hacer estos 20 senegaleses.

Lo que viene ahora es una cuenta atrás de doce semanas. Si el procedimiento acelerado se aplica con todo su rigor, estos hombres podrían ser repatriados antes de que acabe el verano. Mientras tanto, el goteo de cayucos no cesa. El Pacto Europeo promete orden y control, pero por ahora solamente ha logrado acelerar la burocracia. El miedo, en cambio, sigue empujando las pateras hacia el mar.

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Ficha Autonómica

  • El caso: Dos cayucos llegaron a El Hierro en junio de 2026 bajo el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo. Del primero, 82 senegaleses fueron internados para su expulsión masiva. Del segundo, 20 solicitaron protección internacional para evitar el mismo destino.
  • Datos importantes: 119 ocupantes en el primer cayuco, 40 en el segundo. Los 20 solicitantes de asilo proceden de Senegal, país con baja tasa de concesión de protección internacional (menos del 5 %). El reglamento europeo establece un plazo máximo de 12 semanas para resolver estos casos.
  • Resumen: La petición de asilo paraliza temporalmente la deportación, pero el procedimiento acelerado podría concluir en una denegación y repatriación exprés en menos de tres meses. Las ONG temen que se convierta en un patrón para futuras llegadas.