Si hay un plato que promete y casi siempre defrauda, ese es el solomillo de cerdo. Se vende como un corte tierno, pero en la sartén se seca en segundos. Queda correoso, sin gracia, y acabas añadiéndole litros de salsa para disimular. A mí me pasó más veces de las que quiero recordar, hasta que descubrí la clave: rellenarlo con compota de manzana fría y cocinarlo al vapor. Así nació este solomillo de cerdo con manzana que hoy quiero compartir.
El secreto del éxito
- Compota fría, no caliente: la manzana cocida y enfriada se convierte en una barrera de humedad que protege la fibra del cerdo durante la cocción.
- Envoltorio doble a presión: el film transparente y el papel de aluminio sellan el solomillo como un embutido, impidiendo que los jugos escapen y se pierdan en el agua.
- Vapor en lugar de plancha: el calor húmedo cocina sin resecar, y la salsa que se forma abajo —vino blanco, soja y cebolla— recupera cada goteo de sabor.
Ingredientes
- 2 solomillos de cerdo (unos 450 g en total)
- 450 g de manzana Golden (2‑3 piezas)
- Zumo de ½ limón
- 50 g de uvas pasas sultanas
- Sal y pimienta al gusto
- 450 g de cebolla
- 2 dientes de ajo
- 50 g de aceite de oliva virgen extra
- 250 g de vino blanco
- 250 g de agua
- 70 g de salsa de soja
Paso a paso
Lo primero es la compota. Pela y descorazona las manzanas, trocéalas y ponlas en el vaso de la Thermomix con el zumo de limón. Programa 3 minutos, 100 °C y velocidad 4. Baja los restos de las paredes, añade pimienta negra y cocina otros 8 minutos a la misma temperatura, pero a velocidad 1. Retira y deja enfriar por completo. Si no tienes robot, cuece la manzana en el microondas 10 minutos a 800 W, removiendo cada 3, y luego tritúrala con la batidora.
Coloca un rectángulo grande de film transparente sobre la encimera. Abre los solomillos como un libro —sin llegar a separarlos— y salpimiéntalos por dentro. Extiende la compota fría de manera uniforme y reparte las pasas. Ahora viene el gesto que marca la diferencia: enrolla la carne con ayuda del film, aprieta bien los extremos como un caramelo y luego envuélvelo todo en papel de aluminio. Ese doble sello es el que retiene la humedad.
Para la salsa, trocea la cebolla y los ajos en el vaso limpio 3 segundos a velocidad 5. Añade el aceite y sofríe 12 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1, sin cubilete. Vierte el vino, el agua y la salsa de soja. Coloca el recipiente Varoma con los solomillos envueltos y programa 30 minutos, Varoma, velocidad 1. Mientras se cocina, el vapor perfumará la cocina con un aroma dulce y salado que te avisa de que vas por buen camino.
Retira el Varoma, quita con cuidado el aluminio y el film —cuidado con el vapor— y corta los solomillos en rodajas de un dedo de grosor. Tritura la salsa 30 segundos a velocidad 5 y sírvela como base en una fuente. Coloca las rodajas encima y remata con un golpe de pimienta recién molida. Si lo haces sin Thermomix, monta el mismo sofrito 15 minutos a fuego bajo en una cazuela con vaporera, agrega los líquidos y cuece los solomillos sellados sobre la rejilla durante 30 minutos a fuego medio‑fuerte.
La cocción al vapor no es solo un recurso de cocina sana; es el mejor seguro de vida para un corte magro.
Variaciones y maridaje
Esta receta pide un blanco seco con cuerpo. Un godello de Valdeorras o un albariño de Rías Baixas acompañan la dulzura natural de la manzana sin empalagar. Si prefieres tinto, elige uno joven y con poca madera, como un mencía de la Ribeira Sacra.
Con la técnica tradicional sale igual de bien: el sofrito se hace en una cazuela y el vapor se genera con la propia salsa. Solo necesitas una vaporera que ajuste bien para no perder presión.
En la nevera, las rodajas aguantan hasta tres días cubiertas con la salsa para que no se sequen al recalentar. También puedes congelarlas en porciones con un poco de salsa; así tendrás una comida especial lista en diez minutos cualquier día de la semana.
