Junts insta a Illa a negociar el concierto económico: ‘Es una oportunidad histórica’

El portavoz Josep Rius rechaza el modelo de 'café para todos' y cifra el déficit fiscal catalán en hasta 28.000 millones anuales. PSC y ERC se enfrentan a un pulso decisivo que determinará la estabilidad de la legislatura.

El portavoz de Junts, Josep Rius, ha replicado con dureza al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, exigiéndole negociar un concierto económico para Catalunya y rechazando de plano el actual modelo de ‘café para todos’. Rius cifra el déficit fiscal catalán en entre 22.000 y 28.000 millones de euros anuales y avisa: sin un acuerdo ambicioso, Junts no dará su apoyo en el Congreso.

La respuesta llega después de que Illa, en una entrevista en RAC1, pidiera a los neoconvergentes que ‘estén a la altura’ y respalden la propuesta de financiación singular para Catalunya, asegurando que su voto es determinante. El president defendió que la propuesta es viable a pesar de que pueda mejorarse durante la tramitación, pero Rius ha dejado claro que es ‘muy difícil apoyar algo que todavía no existe’.

Según el portavoz juntaire, la reforma que plantea el Govern se limita a ‘perpetuar el café para todos’ y no afronta el problema de fondo. Frente a ello, ha insistido en que ‘el único modelo que podría revertir esta situación es el concierto económico’ y ha instado al PSC y a ERC a negociarlo con una mayoría parlamentaria suficiente. ‘Es una oportunidad histórica‘, ha subrayado, al tiempo que ha negado contactos entre Carles Puigdemont y Salvador Illa sobre la cuestión.

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Rius no ha ahorrado críticas al PSC, al que ha recordado su trayectoria junto a PP y Vox ‘con el 155 o en votaciones que afectan la cuestión nacional’. La desconfianza entre ambas formaciones se mantiene intacta, pese a la necesidad mutua: Illa necesita los votos de Junts para sacar adelante la financiación, y Junts, demostrar músculo negociador ante sus bases.

El choque no se limita a la fiscalidad. En el terreno de las infraestructuras, el portavoz ha calificado de ‘solución fácil’ la sugerencia de Illa de recuperar peajes en la AP-7 para aliviar el colapso de la autopista. A su juicio, el problema radica en la falta de inversiones estructurales, especialmente el retraso del corredor mediterráneo de mercancías, que obliga a los camiones a circular por carretera. ‘El porcentaje de transporte ferroviario de mercancías en España es del 4 %, y en Catalunya baja al 3 %‘, ha denunciado, muy lejos de la media europea.

Junts rechazará cualquier sistema de pago que considere discriminatorio mientras las autopistas del resto del Estado sigan siendo gratuitas. ‘Poner peajes sería hacernos pagar dos veces’, ha sostenido Rius, que propone el traspaso de la AP-7 a la Generalitat su mantenimiento y la aceleración de las inversiones ferroviarias.

El déficit fiscal catalán, estimado entre 22.000 y 28.000 millones anuales, no se va a resolver con retoques en el sistema actual.

En el plano de la emergencia climática, el portavoz ha anunciado que Junts pedirá explicaciones a la consellera Sílvia Paneque por el incendio de Les Gavarres, originado al parecer por una radial de una empresa subcontratada por el Departament de Territori. El grupo quiere aclarar si se extremaron las precauciones en un contexto de alto riesgo de incendios.

Las palabras de Rius elevan la presión sobre Illa y evidencian que la financiación se ha convertido en el eje vertebrador de la legislatura. Sin Junts, el Govern no puede aspirar a una mayoría estable; y sin una propuesta atractiva para los posconvergentes, el acuerdo se aleja. La única carta factible, según Junts, pasa por un modelo asimétrico inspirado en el concierto económico vasco y navarro, una línea que tanto el PSC como ERC han eludido abrazar con claridad.

El precedente no es nuevo: en la negociación del Estatut de 2006 ya se exploró una cesión fiscal que al final descafeinó el Constitucional. Ahora, con una aritmética parlamentaria tan frágil y la rivalidad independentista a flor de piel, el Govern se juega mucho más que un modelo de reparto. La pregunta es si Illa está dispuesto a ceder lo suficiente como para que Junts pueda vender el concierto como una victoria histórica sin romper al mismo tiempo los delicados equilibrios con ERC.

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