El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha confirmado este lunes que se presentará a la reelección en las municipales de 2027, buscando su séptimo mandato a los 84 años. El regidor popular, el más longevo de las grandes ciudades españolas, accede así a la petición de su partido para continuar al frente de la capital de la Costa del Sol.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Francisco de la Torre ha anunciado que volverá a presentarse como candidato a la alcaldía de Málaga en las elecciones de 2027.
- ¿Dónde y quién? En Málaga, el actual alcalde y presidente del PP municipal, que gobierna desde el año 2000.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? La continuidad de un liderazgo que ha impulsado la transformación tecnológica y cultural de la ciudad, con nuevos proyectos de vivienda, cultura e infraestructuras en el horizonte.
El anuncio y los proyectos de su séptimo mandato
En declaraciones a los medios, De la Torre ha asegurado que se siente «útil» y que su compromiso es «para los cuatro años» de legislatura, siempre que la salud lo permita. El edil ha recordado que su decisión la ha madurado en los últimos días, tras incrementar la práctica de deporte, y que ha percibido el cariño de los malagueños.
El programa con el que concurrirá a las urnas situará la vivienda como eje prioritario, acompañado de grandes proyectos culturales y de infraestructura. Destacan el nuevo auditorio, la recuperación del convento de la Trinidad, la intervención en el Guadalmedina para unir sus dos márgenes y la construcción de un estadio de fútbol financiado con capital privado. No obstante, el regidor ha admitido que quedan dezafíos como la movilidad sostenible, una tarea que considera abordable si logra una mayoría suficiente.
En el plano personal, De la Torre ha confesado que ha logrado cambiar su rutina para hacer más deporte, una condición que él mismo había comentado días atrás como necesaria para seguir. «He notado el afecto, reconocimiento y agradecimiento de los malagueños», ha declarado, reconociendo también que en su familia le piden que piense más en sí mismo y no tanto en el servicio a los demás.
Pero el alcalde insiste en que posee una «vocación de servicio fuerte» y agradece la comprensión de sus allegados ante una entrega «de muchas horas y casi sin vacaciones». Con esa determinación, ha afirmado que, probablemente, la cita electoral de 2027 será la última en la que concurra como candidato.
Málaga ha pasado en veintisiete años de ser una ciudad en declive a convertirse en un polo tecnológico y cultural de referencia europea bajo el liderazgo indiscutible de Francisco de la Torre.
Una trayectoria histórica y los apoyos recibidos
De la Torre (Málaga, 1942) gobierna la ciudad desde el año 2000, cuando relevó a Celia Villalobos. Desde entonces ha ganado seis elecciones municipales, cuatro de ellas con mayoría absoluta (2003, 2007, 2011 y 2023) y dos con mayoría simple (2015 y 2019), en las que pactó con Ciudadanos para gobernar. Su permanencia al frente del Ayuntamiento le convierte en el alcalde más veterano de las capitales españolas.
El PP nacional y el presidente provincial del partido han respaldado la decisión, según ha explicado el propio edil, quien negó haber sentido presión para anunciarlo antes del acto del partido en Galicia este fin de semana. «Otras veces he dado a conocer mi respuesta más adelante en el tiempo», ha aclarado, subrayando que la elección responde exclusivamente a su voluntad y a la petición popular.
La lectura andaluza
La continuidad de Francisco de la Torre al frente de Málaga se produce en un momento en que la capital de la Costa del Sol se ha consolidado como uno de los motores económicos de Andalucía. La ciudad concentra el 15% del PIB regional y encabeza la creación de empleo en sectores tecnológicos, con el Málaga TechPark como principal exponente. Su estabilidad institucional es un factor determinante para la llegada de inversiones y la captación de talento.
El valor de proximidad para los malagueños es claro: los grandes proyectos anunciados por el alcalde —vivienda, cultura, movilidad y deporte— marcarán la agenda de los próximos años y afectarán directamente a la calidad de vida de los barrios. La intervención en el Guadalmedina, por ejemplo, busca coser urbanísticamente dos mitades de la ciudad que llevan décadas separadas, mientras que el acceso a una vivienda asequible es una de las principales demandas ciudadanas en una urbe donde los precios se han disparado un 18% en el último año.
