Sánchez contesta a Rajoy tras sus declaraciones racistas sobre la selección francesa: ‘Que gane el mejor y que pierda el racismo’

El presidente del Gobierno responde a las declaraciones racistas de Rajoy sobre la selección francesa y vincula la defensa de la pluralidad con la acción de Gobierno. El ministro Albares recuerda que el PP vetó en el Senado el Tratado de Amistad con Francia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido con contundencia a las declaraciones racistas del expresidente Mariano Rajoy sobre la selección francesa de fútbol.
  • ¿Quién está detrás? El propio Sánchez, con un mensaje en X recogido por Moncloa, y el ministro José Manuel Albares, que ha vinculado el episodio al veto del PP al Tratado de Amistad con Francia.
  • ¿Qué impacto tiene? El Gobierno refuerza su perfil en defensa de la igualdad y la convivencia, mientras deja en evidencia la deriva xenófoba del PP y su obstrucción a la diplomacia progresista con Francia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido no callar. Horas después de que el expresidente Mariano Rajoy publicara una columna en El Debate en la que descalificaba a la selección francesa de fútbol por contar con jugadores de orígenes diversos —“un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”—, el jefe del Ejecutivo ha utilizado sus redes sociales para desmarcar al PSOE y a la España que gobierna de cualquier tentación racista. “Que gane el mejor y que pierda el racismo”, ha escrito en en la red social X, en un mensaje que ha generado miles de interacciones en menos de una hora.

Una respuesta contundente en pleno Mundial

Sánchez ha ido más allá del comentario futbolístico. “Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios”, ha expuesto. La reflexión enlaza con una idea fuerza del proyecto socialista: España es diversa, plural y construida sobre la aportación de todas las personas que la aman y la trabajan. El cierre del tuit —“España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas. Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo”— ha funcionado como un doble golpe: político y simbólico, en vísperas del choque deportivo más esperado del año.

La reacción del Gobierno francés no se ha hecho esperar. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha calificado las palabras de Rajoy de “absolutamente inaceptables” en una entrevista con una televisión francesa, mientras que la Embajada de Francia en Madrid ha recordado un dato demoledor: de los 26 jugadores de la selección gala, 23 nacieron en Francia. La ministra delegada para la Igualdad de Género, Aurore Bergé, ha hablado de “resbalones racistas repetidos” e “insoportables”, y la ministra para los territorios de Ultramar, Naïma Moutchou, ha pedido a la Federación Francesa de Fútbol que emprenda acciones legales. Para París, las palabras del expresidente español traspasan la frontera de la decencia política.

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El trasfondo político: el PP y el bloqueo del Tratado de Amistad

El episodio ha elevado la tensión entre el Gobierno de coalición progresista y una oposición que, en opinión de José Manuel Albares, coquetea cada vez más con discursos que banalizan la xenofobia. El ministro de Asuntos Exteriores ha sido el segundo miembro del Ejecutivo en entrar en la polémica, y lo ha hecho con un mensaje que conecta directamente la afrenta racista con la estrategia parlamentaria del PP. “Todo lo que encubra racismo y xenofobia es despreciable. No es España”, ha escrito en X, antes de añadir: “Todos los franceses, sin distinción, son nuestros amigos, nuestros vecinos y socios”. Y acto seguido ha recordado que “el sabotaje del PP” paralizó el pasado jueves la ratificación del Tratado de Amistad con Francia en el Senado, al remitir la ley al Tribunal Constitucional con un veto de los populares.

La maniobra del PP —forzar un dictamen del Constitucional sobre un tratado internacional que ya había superado el filtro del Consejo de Estado— fue interpretada por Moncloa como un ejercicio de obstrucción que daña los intereses de España y de sus aliados europeos. Ahora, con Rajoy emitiendo opiniones que deslegitiman a la Francia diversa, el Gobierno socialista encuentra una oportunidad para exhibir la contradicción del principal partido de la oposición: bloquear en las instituciones lazos de amistad mientras sus referentes intelectuales y políticos alimentan un discurso de odio hacia el país vecino.

El Gobierno ha convertido la indignación en una demostración de liderazgo progresista frente a la deriva xenófoba del PP.

El Eje del Poder Socialista

Para Ferraz, la secuencia de los últimos días tiene un valor estratégico que trasciende el rifirrafe verbal. Las declaraciones de Rajoy, la respuesta firme de Sánchez y Albares, y la reacción de las autoridades francesas permiten al PSOE reforzar tres vectores de su identidad política. Primero, la defensa de la España plural y abierta, que reconoce la aportación de la inmigración y de las culturas diversas como un activo —un relato que contrasta con el nacionalismo excluyente de Vox y con las ambigüedades del PP—. Segundo, el compromiso con el proyecto europeo y con la política exterior de buena vecindad, en un momento en el que la ultraderecha de varios países intenta dinamitar los consensos que sostienen la Unión. Y tercero, la cohesión del espacio progresista en el Congreso: mientras el PP opta por vetar acuerdos internacionales, el Grupo Parlamentario Socialista y sus socios de investidura trabajan por blindar la agenda de alianzas exteriores del Gobierno.

No es casual que Albares haya hilado ambas crisis —la verbal y la parlamentaria— en un mismo tuit. El Ministerio de Exteriores lleva semanas negociando con los grupos para superar el bloqueo del Senado y conseguir que el Tratado de Amistad salga adelante en el Congreso antes del receso estival. Fuentes del departamento consultadas por Moncloa.com confirman que el choque con Rajoy y la reacción francesa han acelerado los contactos con Junts, PNV y ERC, porque el Ejecutivo quiere demostrar que el Parlamento español sabe estar a la altura de sus socios europeos incluso cuando el PP decide boicotear la política exterior del Estado.

El episodio también refuerza la posición de Sánchez ante los líderes europeos que miran con preocupación el avance de las derechas radicales. En un año en el que España debe seguir ejerciendo influencia en las instituciones comunitarias, el presidente ha encontrado en la polémica con Rajoy un argumento para recordar que su Gobierno representa la España abierta que condena el racismo sin matices. La lectura que se hace en Moncloa es que la oposición ha quedado retratada por un expresidente que verbaliza lo que muchos en el PP piensan pero apenas se atreven a decir en público.

Mientras tanto, el balón está en el tejado del Senado y, sobre todo, del Tribunal Constitucional. La decisión sobre el Tratado de Amistad puede demorarse semanas, pero el terreno simbólico ya está tomado. Y la semifinal del Mundial, que se disputa esta misma semana, servirá de pantalla global para que el mensaje del Gobierno —que el racismo pierde y el respeto gana— llegue aún más lejos.

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🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La defensa de la España abierta y europeísta frente a los discursos de odio, con Francia como aliado prioritario.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: La semifinal Francia-España en los próximos días, y el debate parlamentario sobre el Tratado de Amistad con Francia previsto antes del fin del periodo de sesiones.