La fotografía que deja el CIS de julio es la de un espacio confederal que no termina de despegar. Sumar se queda en un 6,1 % de estimación de voto, un dato que lo sitúa muy por detrás del PSOE (33 %), del PP (25,1 %) y de Vox (15,3 %), y que apenas le saca 3,6 puntos a Podemos, que marca un 2,5 %. El barómetro, realizado en los primeros días del mes tras la condena del exministro Ábalos, confirma que la formación liderada por Yolanda Díaz no logra capitalizar el desgaste del bipartidismo ni polarizar a su favor el voto de izquierda.
Un 6,1 % que consolida la tercera posición… pero a una distancia sideral
La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas arroja una estimación de voto que mantiene a Sumar como cuarta fuerza, por detrás de Vox. La diferencia con los de Abascal es de 9,2 puntos, un abismo que en escaños se traduciría en una presencia parlamentaria muy limitada. Mientras el PP cae dos puntos respecto al mes anterior, el PSOE se mantiene estable y Vox crece ligeramente, el espacio confederal apenas se mueve. La lectura interna es clara: la marca Sumar no consigue ensanchar su base más allá del núcleo duro de las confluentes.
Los 4.020 entrevistados sitúan a la vivienda como el principal problema (43 %), seguido de la inmigración (23,4 %) y los problemas políticos (18,7 %). Sin embargo, ninguna de esas preocupaciones está siendo capitalizada por Sumar en términos electorales, pese a que el Gobierno de coalición ha impulsado medidas en vivienda y regularización. La percepción de que la acción del Ejecutivo se atribuye casi en exclusiva al PSOE lastra la identificación del votante con el socio minoritario.
El factor Podemos y la fragmentación del voto confederal
El 2,5 % de Podemos, que concurrió por separado en las últimas generales, mantiene viva la pregunta sobre el coste de la división. La suma de ambos partidos apenas alcanzaría un 8,6 %, aún por debajo del 15,3 % de Vox y muy lejos del 33 % socialista. Dentro de Sumar, este dato aviva el debate soterrado entre quienes apuestan por una reconciliación táctica con el partido morado y quienes defienden que el futuro pasa por consolidar una identidad propia, sin hipotecas.
Ese debate no es nuevo, pero el barómetro le da munición a los sectores que reclaman una mayor autonomía discursiva frente al PSOE. Si ni siquiera sumando todos los votos del espacio a la izquierda del PSOE se supera a Vox, la conclusión es que el problema no es solo de fragmentación: es de falta de relato propio que conecte con las capas populares que hoy miran hacia la abstención o hacia otras opciones.
La Dinámica de Coalición
El CIS de julio se publica en un momento en que la coalición de Gobierno resiste, pero con tensiones evidentes. La ventaja de 7,9 puntos del PSOE sobre el PP y la valoración de Pedro Sánchez (4,25) como líder mejor puntuado refuerzan la posición negociadora socialista frente a un Sumar que, con un 6,1 %, carece de fuerza parlamentaria real para condicionar medidas clave. Yolanda Díaz obtiene un 4, la segunda nota más alta, pero eso no se traduce en votos.
El 6,1 % del CIS no es solo un dato electoral: es el termómetro de una coalición en la que Sumar necesita encontrar su propia voz sin romper la del Gobierno.
Esta asimetría tiene consecuencias directas en la dinámica del Ejecutivo. Cada negociación en el seno de la coalición —como la reducción de jornada laboral o la inversión en vivienda— se convierte en un pulso en el que Sumar intenta visibilizar sus banderas, mientras el PSOE gestiona los tiempos y los umbrales. El respaldo ciudadano, medido ahora en un 6,1 %, no otorga a la vicepresidenta segunda la musculatura suficiente para forzar cesiones significativas. El equilibrio interno de Sumar se resiente porque las confluentes reclaman resultados tangibles y la percepción de irrelevancia electoral puede alimentar voces críticas en Izquierda Unida, Más Madrid o Compromís.
Además, el dato de que Sánchez es el favorito para el 40 % de quienes se pronuncian —19,2 puntos más que Feijóo— consolida la narrativa de un liderazgo socialista que eclipsa al resto de la coalición. Para Sumar, la proyección es compleja: si la legislatura se alarga, necesitará hitos legislativos que puedan presentar como conquistas propias; si se acorta, afrontar unas elecciones con un 6,1 % sería un riesgo existencial. Mientras, el calendario interno marca el próximo congreso de la formación, donde se revisarán las alianzas y la estrategia de cara al ciclo electoral de 2027, una cita que ya está en el horizonte.
Ficha del Caso
- El caso: El barómetro del CIS de julio de 2026 sitúa a Sumar en el 6,1 % de estimación de voto, confirmando su cuarta posición y la brecha respecto al PSOE, el PP y Vox en plena legislatura de coalición.
- Datos importantes: PSOE 33 %, PP 25,1 %, Vox 15,3 %, Sumar 6,1 %, Podemos 2,5 %. La encuesta se realizó entre el 1 y el 6 de julio, con 4.020 entrevistas, tras la condena del exministro Ábalos.
- Resumen: La debilidad electoral de Sumar limita su capacidad de influencia en el Gobierno de coalición y aviva el debate interno sobre la fragmentación del voto y la necesidad de un relato propio para evitar la irrelevancia en el próximo ciclo electoral.
