La portavoz del Gobierno Vasco, María Ubarretxena, ha confirmado este martes que el próximo viernes el Gobierno central remitirá sus propuestas sobre la transferencia de la Seguridad Social y los puertos de interés general. El anuncio supone un paso clave en el cumplimiento del acuerdo de investidura entre el PNV y Pedro Sánchez, aunque en medios nacionalistas se mantiene un tono de exigencia: sin “contenido”, el lehendakari no se reunirá con el presidente.
Ubarretxena, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, señaló que las propuestas previstas para este viernes servirán de «termómetro» para medir si hay voluntad real de cerrar los traspasos. La portavoz insistió en que tanto el PNV como el PSE-EE, socio en el Ejecutivo vasco, comparten la estrategia de condicionar cualquier encuentro al avance sustancial de los expedientes.
Qué transferencias se negocian y por qué se han retrasado
Los traspasos pendientes afectan a dos ámbitos de gran calado. Por un lado, la gestión del régimen económico de la Seguridad Social, donde Euskadi ha renunciado temporalmente a asumir las pensiones —un volumen próximo a los 13.000 millones de euros anuales— para facilitar el acuerdo en el resto de competencias. Por otro, los puertos de Bilbao y Pasaia, clasificados como de interés general, aunque llevan más de cuarenta años transferidos en lo esencial y cuentan con notable capacidad de decisión autonómica.
El calendario original fijaba el cierre de estas transferencias durante 2025, pero la negociación se ha dilatado. Según el acuerdo entre Sánchez y el lehendakari Imanol Pradales, el compromiso renovado es cerrarlas «antes de agosto», una fecha que ahora queda a apenas 17 días hábiles. La portavoz reiteró que trabajarán «todos los días» y que «a trabajo no nos gana nadie».
Posición política y presión nacionalista
El PNV ha endurecido su discurso hacia el Gobierno estatal en las últimas semanas. Desde finales de junio, dirigentes nacionalistas han calificado de «remolón» al Ejecutivo en la tramitación de los expedientes. A esa presión se suma la advertencia del propio Pradales: no regalará una fotografía en Moncloa si no hay avances concretos. La portavoz aseguró que el PSE-EE vasco comparte plenamente esa postura, algo que el líder socialista Eneko Andueza previsiblemente ratificará ante su comité nacional.
A escala estatal, la legislatura depende en buena medida del sostén parlamentario del PNV. En privado, fuentes del partido admiten que la investidura de Sánchez solo tiene sentido si se traduce en medidas concretas. De hecho, Aitor Esteban, portavoz en el Congreso, ha llegado a pedir elecciones anticipadas, y el lehendakari ha calificado de «pinta horrorosa» algunas investigaciones de presunta corrupción que afectan al PSOE.
El envío de las propuestas este viernes medirá la capacidad de ambas administraciones para cerrar los traspasos antes de agosto, un plazo que el PNV considera inaplazable.
Un acuerdo de investidura bajo la lupa
Los traspasos pendientes forman parte del documento que permitió la investidura de Pedro Sánchez en 2023 y que incluía una hoja de ruta para completar el Estatuto de Autonomía de 1979. El texto estipula que la asunción de competencias debe realizarse sin alterar la «caja única» de la Seguridad Social ni la solidaridad interterritorial, condiciones que el Gobierno Vasco asegura respetar.
La negociación actual se circunscribe al régimen económico de la Seguridad Social —sin incluir las pensiones— y a la plena integración de los puertos de Bilbao y Pasaia en la red autonómica. Ambas materias revisten una singular trascendencia fiscal y económica para Euskadi, dado que su gestión afecta directamente al funcionamiento del concierto económico y a los ingresos de las diputaciones forales.
El Consejo de Gobierno vasco sigue con atención la respuesta del Estado. Si las propuestas llegan con «contenido», fuentes del Ejecutivo autonómico no descartan retomar las reuniones al más alto nivel. En caso contrario, el distancia entre ambas administraciones podría agravar la inestabilidad de la legislatura española.
El viernes, en todo caso, será la primera prueba de fuego. Ubarretxena lo resumió con una frase: «No tiramos la toalla». Pero el calendario aprieta y las posiciones, por ahora, se miden en milímetros.
