La Xunta presenta su plan para el gallego con 700 medidas pero evita tocar el decreto de plurilingüismo de Feijóo

El nuevo plan de normalización lingüística de la Xunta incluye 700 medidas pero evita modificar el decreto de plurilingüismo de Feijóo. El BNG denuncia que el documento perpetúa la política que ha duplicado el porcentaje de niños que no hablan gallego.

La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego) ha presentado su nuevo Plan Xeral de Normalización Lingüística con 700 medidas, pero ha evitado modificar el decreto de plurilingüismo impulsado por Alberto Núñez Feijóo en 2010. El documento llega con ocho meses de retraso y plantea una hoja de ruta para la próxima década sin entrar en la norma que redujo la presencia del gallego en las aulas.

El conselleiro de Cultura, José López Campos, presentó el documento en la Cidade da Cultura de Santiago, ocho meses después de la fecha prevista y sin la presencia del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ni del conselleiro de Educación, Román Rodríguez. El trabajo, coordinado por el catedrático y académico Manuel González, involucró a 130 expertos organizados en 11 comisiones sectoriales, más de 400 contactos y la recogida de 1.300 aportaciones. La Xunta busca así un lugar para el gallego «en la Galicia de 2026».

Un plan sin tocar el polémico decreto de Feijóo

El documento esquiva la reforma del decreto de plurilingüismo, la norma que por primera vez en la historia democrática limitó el uso del gallego en la enseñanza pública. López Campos remitió cualquier modificación a un «debate con consenso político». «El plan no entra en el tema del decreto pero sí pide ajustes que permitan actualizarlo», explicó. La Xunta renuncia a rectificar la principal medida lingüística de la era Feijóo mientras los datos muestran un desplome del idioma entre los más jóvenes.

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Según la última encuesta del Instituto Galego de Estatística (IGE), el 32,44% de los niños de entre 5 y 14 años no sabe hablar gallego, una cifra que se ha duplicado en los quince años de gobierno del PPdeG. El BNG (Bloque Nacionalista Galego) vinculó ese retroceso directamente con el decreto de 2010 y denunció que la Xunta «va a mantener el infame decreto contra el gallego que convirtió nuestra lengua en una lengua de segunda».

El coordinador Manuel González defendió el documento y aseguró que «no comparte» la postura del nacionalismo aunque la «comprende». El plan establece seis grandes objetivos: la capacitación lingüística de la población, la garantía legal de poder vivir en gallego, el incremento de su uso social, una mayor estima, el reconocimiento exterior y la dotación de recursos técnicos. González celebró las medidas de apoyo al pluralismo lingüístico del Estado, aunque recordó que el PP gallego se opuso a esas mismas iniciativas en Madrid.

El plan de la Xunta lanza 700 propuestas pero mantiene el silencio sobre la norma que redujo la presencia del gallego en las aulas, la misma que Feijóo defendió hasta en Bruselas.

El decreto de 2010 rompió el consenso político que en 2005 habían alcanzado PP, PSdeG y BNG para aprobar el primer Plan Xeral de Normalización. Feijóo, con Rueda como número dos, asumió el discurso de las asociaciones contrarias al idioma propio y convirtió la disputa lingüística en un eje de su primera mayoría absoluta. El nuevo plan, pese a presentarse como un pacto social, evita cualquier autocrítica y mantiene intacto el legado de aquella legislatura.

Un acto sin consenso y con ausencias notables

La presentación en la Cidade da Cultura reunió a miembros de la Real Academia Galega y del Consello da Cultura, a dos conselleiras —Política Social y Vivienda—, al presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, y a numerosos cargos del Partido Popular, pero ningún representante del nacionalismo político ni del socialismo gallego. La ausencia del conselleiro de Educación, cuyo departamento aplica el polémico decreto, y del propio presidente Rueda evidenció las tensiones internas del gobierno autonómico.

El acto, conducido por los comunicadores Esther Estévez e Xosé Antón Touriñán, incluyó intervenciones de la productora audiovisual Zaza Ceballos y neofalantes de distinto origen, así como actuaciones musicales que apenas disimularon la fría recepción política de la propuesta.

El Laboratorio Gallego

El plan de normalización lingüística no es solo un debate gallego; es un espejo de cómo el PP maneja la política lingüística en el conjunto de España. El «modelo gallego» que Feijóo construyó en 2010 —reducir el peso del idioma cooficial en la educación sin eliminarlo, y hacerlo desde una posición de mayoría absoluta— es el mismo patrón que el PP nacional ha repetido en comunidades como las Islas Baleares o en sus posturas sobre el catalán en la legislación educativa estatal. El PPdeG gobierna con mayoría absoluta desde 2009 y la lengua ha sido siempre un instrumento de cohesión electoral, movilizando al electorado castellanohablante sin romper del todo con el galleguismo cultural.

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La decisión de no tocar el decreto de plurilingüismo envía un mensaje claro a la dirección nacional del PP: cualquier avance en el reconocimiento efectivo de las lenguas cooficiales debe someterse a un amplio consenso que, en la práctica, perpetúa el statu quo. Feijóo, ahora líder del PP en Madrid, ha mantenido un perfil ambiguo sobre el multilingüismo, oponiéndose a la oficialidad del catalán en la UE al tiempo que evita un enfrentamiento abierto con las sensibilidades territoriales de su partido. Lo que la Xunta presenta como un «pacto social» puede leerse como un ensayo para contener las demandas lingüísticas sin ceder en lo sustancial: el marco educativo que heredó Feijóo y que ahora protege su sucesor.

La negociación en el Parlamento de Galicia será la siguiente prueba. La Xunta ha pedido «altura de miras» a las fuerzas políticas, pero el BNG ya ha denunciado que se trata de «una reclamación unilateral» y el PSdeG, aunque no se ha pronunciado formalmente, ha mostrado en el pasado su rechazo al decreto. La proyección nacional es clara: si el PPdeG logra un acuerdo sin modificar la ley de 2010, el PP nacional podrá presentarlo como un modelo de «consenso sin imposiciones» para otras comunidades con conflicto lingüístico. La legislatura gallega, que culmina en 2028, tiene en esta política una de sus líneas de tensión más duraderas.

Ficha del Caso

  • El caso: La Xunta presenta un plan de normalización lingüística de 700 medidas sin modificar el decreto de plurilingüismo de Feijóo, en medio de una caída histórica del uso del gallego.
  • Datos importantes: El plan fue elaborado por 130 expertos y 11 comisiones, con 1.300 aportaciones. El 32,44% de los niños gallegos de 5 a 14 años no saben hablar gallego, el doble que hace 15 años. La presentación se retrasó ocho meses.
  • Resumen: La Xunta blinda la herencia lingüística de Feijóo mientras intenta construir un pacto social que evite el enfrentamiento directo con el BNG y las demandas de la comunidad educativa. La política gallega vuelve a ser un laboratorio para la gestión nacional de las lenguas cooficiales.