Las bombas de calor duplican ventas, un 32% más que los hornos de gas, y el 46% de nuevas viviendas las incluye

El primer trimestre de 2026 marca un hito: los envíos de bombas de calor superan un 32% a los de hornos de gas y el 46% de las viviendas nuevas ya las incorpora. La directiva europea y los planes nacionales de energía apuntalan una transición que deja sin argumentos al modelo fós

Las bombas de calor alcanzan un punto de inflexión en Estados Unidos: en el primer trimestre de 2026, sus ventas superaron en un 32% a las de los hornos de gas y el 46% de las viviendas nuevas ya las incorpora, según el informe de la Building Decarbonization Coalition. Es el dato que confirma que la electrificación de la calefacción no es una promesa lejana sino una realidad de mercado que transforma la descarbonización de los edificios.

Un salto del 32% en solo un trimestre: los datos que lo cambian todo

Las cifras no dejan lugar a dudas. En los últimos 15 años, las ventas de bombas de calor se han duplicado. Durante los tres primeros meses de 2026, los envíos desde fábrica superaron a los de los hornos de gas en un 32%, y se quedaron a muy poca distancia de alcanzar a los equipos de aire acondicionado. El 46% de las viviendas nuevas construidas en 2024 ya incorporaba una bomba de calor, frente al 47% que optó por sistemas de aire forzado. La electricidad está ganando terreno al gas natural en el corazón del hogar.

«Todas las tendencias apuntan a una mayor adopción de la bomba de calor, no solo frente al gas, sino también frente al aire acondicionado unidireccional tradicional», explicó Kevin Carbonnier, director asociado de análisis de la coalición. «No se trata únicamente de que las bombas de calor sean mejores, más cómodas y más eficientes que los hornos de gas. Es que, además, ofrecen dos funciones en un mismo aparato».

Publicidad

Por qué la física juega a favor de la descarbonización

El secreto está en la eficiencia. Una resistencia eléctrica —como la de los radiadores de zócalo o los calefactores de aire— tiene un coeficiente de rendimiento (COP) de 1: por cada unidad de energía que consume, genera una unidad de calor. Las bombas de calor, en cambio, mueven calor en vez de producirlo y alcanzan COP de entre 2 y 4, es decir, multiplican por dos o por cuatro la energía que reciben de la red. Incluso en climas muy fríos, son capaces de extraer calor del aire exterior o del subsuelo. Esta ventaja física supone un ahorro energético radical frente a cualquier horno de gas, cuyo rendimiento máximo apenas roza el 95%.

La industria de la construcción lo está integrando con rapidez. Tres cuartas partes de los nuevos apartamentos en Estados Unidos se calientan ya con electricidad. Una vez que el edificio prescinde del gas, carece de sentido mantener una costosa conexión a la red de distribución. «Se está convirtiendo en una cuestión de sentido común construir solo en eléctrico, sobre todo porque los aparatos son muchísimo más eficientes», añadió Kristin George Bagdanov, directora asociada de investigación de la coalición.

descarbonización edificios

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Eficiencia energética: Coeficiente de rendimiento (COP) de 2 a 4, frente a 1 de las resistencias eléctricas y a menos de 1 en términos equivalentes de los hornos de gas.
  • Capacidad de penetración: El 46% de las viviendas nuevas ya equipadas con bombas de calor en 2024, según la Building Decarbonization Coalition.
  • Ahorro energético: La demanda de energía para calefacción y refrigeración se reduce más de un 50% en comparación con los sistemas de combustibles fósiles.
  • Equivalencia tangible: Una sola bomba de calor sustituye a un horno y a un aire acondicionado, simplificando la transición eléctrica de los hogares.

El efecto en la cadena de suministro y el futuro de las redes

El empuje de la bomba de calor está redefiniendo la planificación de las compañías eléctricas. La vivienda multifamiliar es un vector poderoso de descarbonización, y los promotores empiezan a elegir bombas de calor en lugar de las ineficientes resistencias de zócalo. En el noroeste de Estados Unidos, desde 2010 el 18% de los nuevos apartamentos ya incorporaban bombas de calor, y la tendencia se acelera. Esto reduce la demanda punta y da margen a las redes para absorber el crecimiento de otros consumos eléctricos, como los centros de datos.

Las distribuidoras también exploran sistemas de geotermia en red: tuberías que circulan líquido por el subsuelo a temperatura constante para alimentar las bombas de calor de todo un vecindario. La técnica puede multiplicar la eficiencia del sistema hasta siete u ocho veces frente al uso individual de hornos de gas. «Son las mismas habilidades que ya dominan los trabajadores del gas: gestionar infraestructuras, perforar y tender tuberías», subrayó Carbonnier. El modelo apunta a un futuro en el que, en lugar de gas natural, por las calles fluya un líquido que enfría y calienta sin quemar nada.

«Estamos en un punto de inflexión: hace cuatro años que salen más bombas de calor de las fábricas que hornos de gas».

Una oportunidad para la descarbonización de los edificios en Europa y España

El fenómeno estadounidense encaja como un guante con la agenda regulatoria europea. La Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD) exige que, a partir de 2040, no se instalen calderas de combustibles fósiles en las viviendas nuevas. En España, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) reserva un papel protagonista a la bomba de calor para alcanzar los objetivos de electrificación y reducción de emisiones del sector residencial. Aunque su penetración actual es baja en comparación con los países nórdicos, los programas de ayudas Next Generation y las líneas del IDAE están acelerando el cambio.

Publicidad

El ejemplo americano demuestra que la transición no depende solo de voluntad política, sino también de una ecuación económica cada vez más favorable. La combinación de equipos más baratos, subvenciones a la compra y tarifas eléctricas mejor estructuradas puede convertir la bomba de calor en la opción por defecto para cualquier obra nueva y para buena parte de las rehabilitaciones. Cuando una sola máquina ofrece calefacción, refrigeración y eficiencias inalcanzables para el gas, el modelo fósil se queda sin argumentos.

Las cifras de facturación energética están alimentando el debate público. «Durante mucho tiempo se hizo creer a los consumidores que la culpa de las facturas altas era suya», recordó George Bagdanov. «Ahora entienden mejor cómo las comisiones de servicios públicos fijan las tarifas, cuánto cuesta mantener las infraestructuras fósiles y quién se beneficia de esas inversiones». La bomba de calor, al reducir el consumo de energía, protege al usuario frente a los vaivenes del gas y alivia la presión sobre las redes eléctricas.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: La eficiencia de la bomba de calor (COP 2-4) reduce más de la mitad la energía necesaria para climatizar un hogar, eliminando la combustión directa de gas y las emisiones asociadas.
  • Modelo que cambia: La caldera de gas fósil deja de ser la opción por defecto en la construcción residencial; el sector inmobiliario y las redes de distribución pivotan hacia la electrificación inteligente.
  • Para las próximas generaciones: Cada vivienda equipada con bomba de calor es un paso hacia un parque edificatorio sin emisiones directas, con menor dependencia de los combustibles importados y una factura energética más previsible.