La eliminación del desvío provisional de Batán, una de las últimas cicatrices de las obras de soterramiento de la A-5, arranca con cortes nocturnos la próxima semana. A partir del 22 de julio, el tráfico en ambos sentidos sufrirá restricciones alternas entre las 23.00 y las 6.00, preludio del adiós definitivo al bypass el 28 de julio.
El tramo, de 350 metros, recuperará su trazado recto original. Según el Ayuntamiento, los cortes se concentran entre los kilómetros 4,450 y 4,750, y en todo momento quedará habilitado un carril por sentido. La medida busca minimizar las molestias mientras se desmonta la estructura provisional que durante meses ha obligado a los conductores a sortear curvas.
Un adiós a las curvas con fecha fija
El 28 de julio, el desvío de Batán pasará a la historia. Desde ese día, los vehículos circularán en línea recta por la superficie, exactamente sobre el lugar donde ya se excava el futuro túnel. La decisión se enmarca en la fase actual del proyecto del Paseo Verde del Suroeste, que ya tiene los túneles principales excavados.
El Ayuntamiento explica que, con los pasos inferiores demolidos y las nuevas estructuras listas, ha llegado el momento de ir sellando los baipases construidos en en septiembre de 2025. El primero en caer es Batán; el siguiente, previsto para este mismo verano, será el de los Yébenes. Mientras, en el interior del subterráneo, se trabaja en la losa inferior, los cuartos técnicos y la instalación de sistemas.
Durante las seis noches de cortes, los operarios retirarán las barreras y reconfigurarán la circulación. “Siempre dejaremos habilitado un carril por sentido”, insisten fuentes municipales. La operación, aunque molesta, es necesaria para evitar cortes diurnos y permitir que el tránsito fluya lo antes posible.
La desaparición del bypass no es solo una cuestión de tráfico: es el primer paso visible del futuro bulevar.
Lo que no se ve: las entrañas del soterramiento
Mientras en superficie se elimina el desvío, bajo tierra el proyecto avanza a buen ritmo. Los túneles, ya excavados, se revisten y se rellenan los laterales con 170.000 metros cúbicos de tierra extraída del soterramiento, apilada en colinas de hasta 18 metros. Esa misma tierra servirá después para crear las tres colinas recreativas del Paseo Verde.
El delegado de Urbanismo, Borja Carabante, confirmó esta semana que en septiembre comenzarán las obras en superficie: renaturalización, reordenación y urbanización de los 3,2 kilómetros entre el Paseo de Extremadura y la Avenida de Portugal. La UTE Sarrión-Cyopsa-Becsa ejecutará el contrato por 46 millones de euros, por debajo de los 61 millones del presupuesto base.
La intención del consistorio es que los primeros coches estrenen el túnel entre diciembre y enero. Sin embargo, Carabante advirtió que antes será necesario demoler la rampa actual y cortar el tráfico, por lo que “tenemos que elegir muy bien la fecha”.
De autovía a bulevar: lo que cambia para el barrio
El soterramiento de la A-5 no es solo una obra de ingeniería. Responde a una vieja reivindicación vecinal: coser la brecha que la autovía abrió durante décadas entre los barrios de Lucero, Aluche, Las Águilas, Campamento y Casa de Campo. Cuando el túnel entre en servicio, el tráfico de superficie se reducirá un 90%, y con él, la contaminación.
Esa transformación empieza a tomar forma ahora. La eliminación del bypass de Batán es el preludio de un paseo verde con carril bici, miradores y merenderos. Pero hasta que eso sea una realidad, a los conductores les toca armarse de paciencia: desde el 22 de julio, seis noches de cortes les recordarán que la obra aún no ha terminado.
El próximo hito será el cierre del desvío de Yébenes, también este verano, que acercará un poco más el día en que los 80.000 vehículos diarios que cruzan la zona desaparezcan bajo tierra. La cuenta atrás ya ha comenzado.

