Generalitat autoriza el suministro eléctrico para la gigafactoría de IA en Móra la Nova

El Govern desbloquea uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de la provincia de Tarragona. La instalación, que podría multiplicar la demanda energética de la zona, está llamada a competir con los grandes centros de datos de Aragón.

La Generalitat ha dado este martes luz verde al suministro eléctrico que necesita la gigafactoría de inteligencia artificial proyectada en Móra la Nova, en el corazón de las Terres de l’Ebre. La resolución, que firma la Direcció General d’Energia, pone fin a meses de estudios de viabilidad y desbloquea uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de la última década en la Catalunya interior.

El visto bueno supone un espaldarazo para una infraestructura que, según los planes que maneja el Departament d’Empresa i Treball, movilizará varios centenares de millones de euros de inversión privada y generará cientos de empleos directos en una comarca castigada por la despoblación. La autorización incluye la construcción de una subestación específica y el refuerzo del tendido de alta tensión que conecta la zona con el nudo de Ascó.

Un suministro a la altura del proyecto

La gigafactoría —promovida por un consorcio internacional del que aún no han trascendido todos los integrantes— demandará una potencia inicial de 75 megavatios, ampliables a 150 en su fase definitiva. Una cifra similar al consumo eléctrico de una ciudad como Figueres. Para hacerse una idea, el mayor centro de datos operativo hoy en Catalunya apenas llega a los 15 MW.

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El Govern ha subrayado que el suministro se garantizará con certificados de origen renovable, en línea con la estrategia de descarbonización aprobada en el Consell Executiu del pasado marzo. Eso sí, los plazos concretos para la conexión definitiva dependerán de la empresa adjudicataria del tendido, que deberá coordinarse con Red Eléctrica de España.

La noticia ha sido recibida con un optimismo contenido en los municipios del entorno. Móra la Nova, con apenas 3.000 habitantes, lleva años reclamando inversiones que diversifiquen una economía muy dependiente del sector servicios y de la agricultura. El alcalde, tras conocer la autorización, ha calificado el paso de “histórico”, aunque fuentes municipales consultadas por esta redacción prefieren esperar a que las primeras máquinas empiecen a moverse.

La energía ya no es solo un coste de producción: es el principal factor estratégico para decidir dónde se instala la inteligencia artificial del futuro.

La apuesta por las Terres de l’Ebre

La elección de Móra la Nova no es casual. El emplazamiento se encuentra a medio camino entre el corredor energético de Ascó y los nudos de fibra óptica que discurren paralelos al Ebro, lo que garantiza tanto la electricidad como la conectividad ultrarrápida que exige un centro de computación a gran escala. Además, el suelo industrial ya disponible acorta los trámites urbanísticos.

Para la Generalitat, el proyecto encaja en la voluntad de repartir el crecimiento tecnológico más allá del área metropolitana de Barcelona. Tras años de concentrar los centros de datos en el Baix Llobregat y el Vallès, el ejecutivo de Salvador Illa intenta que las Terres de l’Ebre se conviertan en un polo alternativo que aproveche los excedentes energéticos nucleares —mientras dure la central de Ascó— y la futura llegada masiva de renovables.

El cuello de botella energético de la IA

Más allá de la noticia concreta, el paso dado por el Govern ilustra la creciente competencia entre territorios por alojar infraestructuras de inteligencia artificial. Aragón, con sus macrocentros de datos en Cariñena y El Burgo de Ebro, se ha convertido en el referente ibérico de la última década, mientras Catalunya intenta recuperar terreno con proyectos como este o el que prepara la multinacional Oracle en L’Hospitalet de Llobregat.

El verdadero cuello de botella ya no es la falta de inversores, sino la disponibilidad de potencia eléctrica con garantías de continuidad. Expertos consultados por Moncloa.com coinciden en que la gigafactoría de Móra la Nova será un banco de pruebas para comprobar si la administración catalana es capaz de agilizar trámites que, en el pasado, han retrasado años proyectos similares. De aquellos polvos, estos lodos: el recuerdo del frustrado centro de datos en Vandellòs, bloqueado por disputas técnicas sobre el acceso al nudo, aún colea en los despachos de Empresa.

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La resolución publicada hoy en el DOGC incluye la cláusula de que el suministro no será firme hasta que el promotor aporte un aval de 4,2 millones de euros y la auditoría ambiental favorable, prevista para septiembre de 2026. Si todo marcha según lo previsto, las obras de la primera fase podrían iniciarse antes de que acabe el año y la gigafactoría empezar a operar en el primer trimestre de 2028.

Mientras tanto, la comarca contiene la respiración. La promesa de un horizonte industrial diferente choca con el escepticismo de quien ha visto pasar muchas maquetas. Pero por primera vez en mucho tiempo, los cables que van a traer la electricidad ya no son un sueño: tienen autorización sobre el papel.