EE.UU. instalará 7 GW de energía eólica en 2025, un 36% más que el año anterior

El informe de Wood Mackenzie y ACP destaca el empuje de los centros de datos y un LCOE competitivo. Los aranceles, sin embargo, encarecerán las turbinas y lastrarán el ritmo a partir de 2028.

Estados Unidos instaló 7 gigavatios (GW) de nueva capacidad eólica en 2025, un 36% más que en 2024, según el informe ‘U.S. Wind Energy Monitor’ de Wood Mackenzie y la American Clean Power Association (ACP). El dato consolida a la energía eólica como un pilar de la transición energética del país y llega acompañado de una previsión de 46 GW adicionales hasta 2029.

El tirón de los centros de datos dispara la demanda eléctrica

La demanda de electricidad en EE.UU. crecerá a un ritmo medio del 3% anual hasta 2029, frente al anémico 0,7% de la década anterior, un vuelco que los analistas atribuyen en buena medida a los centros de datos. De los 90 GW de incremento de la demanda punta esperados para ese periodo, alrededor de 59 GW procederán de los centros de datos, según el informe. Este apetito de energía de base, que requiere suministro estable y a gran escala, encaja a la perfección con el perfil de generación eólica.

La cifra de 7 GW instalada en 2025 no es una sorpresa aislada: el tercer trimestre del año sumó 932 MW, por debajo de lo previsto, pero el cuarto trimestre concentró el 52% de la capacidad anual, con 3,8 GW en fila para su conexión. Es un patrón habitual de los grandes proyectos, que suelen entrar en operación en la recta final del año. Para 2026 y 2027, las previsiones apuntan a un salto aún mayor, con 10,7 GW y 12,7 GW respectivamente.

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El coste de la eólica, un argumento imbatible en el mercado

El coste nivelado de la energía (LCOE) terrestre sigue siendo la gran baza de la eólica. “El mercado eléctrico estadounidense se enfrenta a una presión creciente tras una década de demanda plana, con las eléctricas comprometidas con 160 GW de grandes cargas; esto representa una oportunidad significativa para la eólica, que se beneficia de unos fundamentos económicos sólidos”, explica Leila Garcia da Fonseca, directora de investigación de Wood Mackenzie. La competitividad de la eólica es ya un hecho de negocio, no una aspiración ambiental.

Sin embargo, el coste de las turbinas sigue lastrado por los aranceles a componentes y materias primas, que según Wood Mackenzie encarecerán las turbinas en 2026 antes de moderarse. A pesar de esa presión, la cartera de pedidos se ha recuperado: en el tercer trimestre de 2025 se firmaron más de 2 GW de contratos en firme, un repunte del 79% respecto al trimestre anterior, el mayor volumen de adjudicaciones en nueve meses. “Los costes aumentarán, pero la eólica terrestre sigue siendo competitiva”, matiza Garcia da Fonseca.

instalación eólica 2025

Los aranceles complican la ecuación, pero no frenan la expansión

La exposición a los aranceles introduce una dosis de incertidumbre en el mediano plazo. Wood Mackenzie calcula que el gasto de capital (capex) de la eólica terrestre aumentará un 5% hasta 2029, arrastrado por el encarecimiento de los insumos y los subcomponentes importados. “La sobrecapacidad de fabricación nacional respecto a los volúmenes permitidos, especialmente a partir de 2028, normalmente presionaría los precios a la baja, pero los aranceles empujan en la dirección contraria”, añade la analista. Con todo, el músculo de la demanda —empujado por los centros de datos— mantiene el ritmo de instalación.

La eólica terrestre reúne hoy las dos condiciones que más valora un inversor: coste bajo y un cliente con sed de electricidad las 24 horas.

La visibilidad real del mercado, no obstante, es limitada. Los fabricantes de equipos originales (OEM) cada vez retienen más detalles de los proyectos, y buena parte de la actividad que califica como “inicio de construcción” se realiza mediante la fabricación de componentes fuera de la instalación final. A partir de 2028, las cancelaciones de proyectos y las designaciones como inactivos empiezan a debilitar la perspectiva para 2029, que ya muestra una caída trimestral significativa.

Proyectos emblemáticos que marcan el camino

El proyecto SunZia de Pattern Energy, con 3,5 GW en Nuevo México, se perfila como el mayor instalador de 2026, mientras que el Towner Energy Center de Invenergy (998 MW en Colorado) liderará las puestas en marcha de 2027. Mientras, el mapa eólico se expande: Arkansas recibirá su primer parque terrestre a escala comercial gracias al proyecto Crossover Wind de Cordelio. Y la repotenciación mantiene el vigor: 18 proyectos añadirán 2,5 GW de capacidad en los próximos tres años.

En el ámbito marino, Vineyard Wind ha conectado 15 turbinas y generado 200 GWh en nueve meses. Sin embargo, la instalación de nueva capacidad marítima se ralentiza por las duras condiciones invernales y la escasez de buques especializados. “Los proyectos con entrada en operación en 2026 siguen alcanzando hitos, pero los posteriores a 2027 se enfrentan a posibles retrasos”, advierte el informe.

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📊 Impacto en la transición energética

  • Capacidad instalada en 2025: 7 GW, un 36% más que en 2024.
  • Potencia acumulada prevista 2025‑2029: 46 GW.
  • Crecimiento de la demanda eléctrica: 3% anual (frente al 0,7% de la década anterior).
  • Contribución de los centros de datos al pico de demanda: 59 GW de los 90 GW adicionales.

Análisis: viento de cola para la transición energética

El repunte de la instalación eólica en EE.UU. no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una ecuación económica que ha girado: la demanda de electricidad limpia de los centros de datos ha transformado un mercado que llevaba una década plano. Esta dinámica recuerda al boom eólico europeo de mediados de la pasada década, cuando la combinación de costes bajos y apoyo regulatorio disparó las instalaciones. Hoy, el LCOE eólico terrestre en EE.UU. es inferior al de cualquier nueva central de gas, incluso asumiendo los aranceles.

Sin embargo, la transición no está exenta de riesgos. El informe apunta a que la falta de visibilidad regulatoria y los cuellos de botella en los permisos podrían ralentizar el ritmo a partir de 2028. La incertidumbre arancelaria, unida a la sobrecapacidad de fabricación, genera un terreno movedizo para los promotores. Aun así, la señal de mercado es inequívoca: mientras la demanda de las tecnológicas siga creciendo, la eólica seguirá encontrando un comprador dispuesto a financiarla.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: 46 GW de nueva capacidad eólica entre 2025 y 2029, suficientes para abastecer decenas de millones de hogares sin emitir CO₂.
  • Modelo que cambia: Una década de demanda plana da paso a un crecimiento robusto impulsado por los centros de datos, que exigen energía limpia y barata las 24 horas.
  • Para las próximas generaciones: Cada gigavatio eólico instalado ahora significa menos dependencia del gas y una reducción tangible de las emisiones que heredarán.