Rescatan a más de 200 migrantes en dos barcas frente a Mauritania con destino Canarias; buscan a 120 desaparecidos

Las autoridades mauritanas han rescatado a más de 200 personas en dos operaciones este fin de semana, pero más de 120 siguen desaparecidas en el Atlántico. La ruta hacia las Islas Canarias, la más mortífera según la OIM, suma otra tragedia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Dos barcas con migrantes que se dirigían a Canarias fueron rescatadas frente a las costas de Mauritania. Una pasó 25 días en el mar y quedó a la deriva sin combustible, agua ni comida.
  • ¿Quién está detrás? El Ministerio de Pesca de Mauritania coordinó las labores de búsqueda y salvamento.
  • ¿Qué impacto tiene? Más de 200 personas fueron rescatadas, al menos un fallecido y 120 siguen desaparecidas. La ruta atlántica hacia Canarias se consolida como una de las más letales de la migración irregular.

El Ministerio de Pesca de Mauritania ha confirmado el rescate de más de 200 migrantes en dos operaciones frente a sus costas, con al menos un cadáver recuperado y la búsqueda activa de más de 120 desaparecidos. Las barcas habían partido de Gambia y Senegal con destino a las Islas Canarias, según las autoridades del país africano.

Dos operaciones, un drama en dos actos

La primera embarcación, con unas 160 personas a bordo, partió de Banjul, la capital gambiana. Según el ministerio mauritano, sufrió un problema técnico y se quedó sin combustible, quedando a la deriva en aguas internacionales antes de entrar en aguas territoriales mauritanas. Los equipos de rescate localizaron a 37 supervivientes —22 senegaleses, siete gambianos y ocho guineanos— y recuperaron un cadáver. La barca pasó «unos 25 días en el mar», y los rescatados relataron que estuvieron «unos diez días a la deriva», agotando el agua y la comida, viéndose forzados a beber agua de mar. «Soportaron condiciones extremadamente duras», lamentó el ministerio.

En la segunda operación, realizada el sábado, las autoridades rescataron a 179 personas: 168 senegaleses, cinco ghaneses, cuatro gambianos y dos malienses. Algunos fueron trasladados a un hospital para recibir atención médica, sin que se hayan precisado detalles sobre la gravedad de su estado. Todos los supervivientes han sido llevados al puerto de Nuadibú, donde permanecen bajo custodia de las autoridades locales mientras se completan los trámites de identificación y se buscan soluciones para su repatriación o protección internacional.

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Supervivientes, desaparecidos y una ruta que no deja de cobrarse vidas

Las cifras de este naufragio múltiple son ya un espejo de la tragedia migratoria en el Atlántico. Con más de 120 personas aún desaparecidas, el balance final podría superar con creces al del peor naufragio registrado en la zona. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) contabiliza al menos 6.600 fallecidos o desaparecidos en la ruta atlántica desde 2014, solo por detrás de la del desierto del Sáhara, donde se han documentado más de 7.100 muertes. Mauritania se ha convertido en uno de los principales puntos de partida de las travesías irregulares hacia Canarias.

Para el archipiélago canario, esta nueva oleada de rescates y desapariciones supone un recordatorio constante de la presión migratoria. El año pasado, más de 40.000 personas llegaron a las costas de las islas de forma irregular, según los datos del Ministerio del Interior, y en lo que va de 2026 las llegadas no han cesado. El sistema de acogida canario, saturado desde hace años, vuelve a estar en el centro del debate entre las administraciones locales, autonómicas y el Gobierno central.

La ruta atlántica hacia Canarias es hoy la más mortífera del mundo, con 6.600 vidas perdidas desde 2014, una cifra que no deja de crecer.

El Pulso Territorial

Fernando Clavijo, presidente autonómico de Coalición Canaria, gobierna en coalición con PP y Agrupación Socialista Gomera (ASG). La crisis migratoria ha sido uno de los ejes de su mandato, con constantes llamamientos al Gobierno de España y a la Unión Europea para que refuercen la financiación y el reparto de menores migrantes no acompañados. Desde el ejecutivo autonómico se insiste en que la solidaridad entre comunidades autónomas —ahora en manos de la distribución acordada en la reforma del Reglamento de Extranjería— es insuficiente mientras las cifras de llegadas no disminuyan.

Canarias no es la única comunidad autónoma que soporta la presión migratoria marítima. En Ceuta y Melilla, la valla y los saltos masivos dibujan una realidad distinta, pero igual de tensa. Sin embargo, la ruta canaria es, con diferencia, la más letal: más de 6.600 muertes documentadas desde 2014 la convierten en la más peligrosa de todo el perímetro migratorio europeo. La posición geográfica de las islas, a poco más de 100 kilómetros de la costa africana, las convierte en un destino inevitable para quienes huyen de la pobreza, los conflictos y la falta de oportunidades en países como Senegal, Gambia o Mali.

La próxima cumbre bilateral Mauritania-España, prevista para septiembre, podría acercar avances en cooperación marítima y control migratorio. Mientras, en Canarias, el gobierno autonómico prepara una nueva petición de fondos al Estado para ampliar los centros de acogida y garantizar atención psicológica a los supervivientes de estas tragedias. Los ayuntamientos de las islas orientales, como Lanzarote y Fuerteventura, donde llegan la mayoría de las barcas, llevan meses reclamando que se declare la emergencia habitacional. Sin una respuesta firme, el drama humanitario seguirá repitiéndose en el Atlántico.

Ficha Autonómica

  • El caso: Dos barcas con más de 200 migrantes fueron rescatadas frente a Mauritania cuando intentaban alcanzar Canarias. La primera llevaba 25 días a la deriva y sufrió escasez de agua y comida; la segunda fue interceptada el sábado.
  • Datos importantes: 37 rescatados en la primera barca y 179 en la segunda. Al menos un fallecido y más de 120 desaparecidos. La ruta atlántica acumula 6.600 muertes desde 2014, según la OIM.
  • Resumen: Las autoridades mauritanas continúan la búsqueda mientras los supervivientes permanecen en Nuadibú. La tragedia reaviva el debate sobre la saturación del sistema de acogida canario y la necesidad de mayor cooperación internacional.