Trump firma un acuerdo comercial recíproco con Jordania que incluye compras de Boeing por 1.400 millones

El pacto elimina barreras no arancelarias para los productos estadounidenses y compromete a Amán a invertir 1.000 millones en la industria farmacéutica, en un movimiento que podría redefinir la competencia comercial en la región y afectar los intereses europeos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente Trump ha firmado el Acuerdo de Comercio Recíproco con Jordania, eliminando barreras para exportadores estadounidenses.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, con el apoyo del rey Abdalá II de Jordania, y las empresas Boeing, Hikma Pharmaceuticals y Royal Jordanian.
  • ¿Qué impacto tiene? Para España, el modelo de acuerdos bilaterales de Trump podría acelerar renegociaciones que afecten a las exportaciones europeas, aunque el impacto directo con Jordania es limitado.

Donald Trump ha firmado este martes un acuerdo comercial recíproco con Jordania que despeja barreras históricas para los exportadores estadounidenses y ata 2.400 millones de dólares en inversiones jordanas, incluyendo la compra de seis Boeing 787 por parte de la aerolínea Royal Jordanian.

Un pacto con cifras milmillonarias y calendario inmediato

El acuerdo detalla la eliminación de barreras no arancelarias para productos agrícolas y automóviles estadounidenses, y Jordania se compromete a comprar materias primas por más de 300 millones de dólares al año. La Casa Blanca lo presenta como un paso más en la liberación de los trabajadores estadounidenses de “prácticas comerciales injustas”.

La parte más visible del trato es el pedido de seis Boeing 787-9 por 1.400 millones de dólares que realizará Royal Jordanian. Además, la farmacéutica Hikma Pharmaceuticals, uno de los mayores fabricantes de genéricos, invertirá 1.000 millones de dólares en Estados Unidos. A eso se suma un contrato paralelo de alquiler a largo plazo de otros aviones valorado en 500 millones.

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Jordania también se ha comprometido a reforzar la protección de la propiedad intelectual, a prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso y a alinear sus estándares ambientales y laborales con las exigencias de Washington. El texto menciona, sin citar a nadie, la necesidad de “abordar conjuntamente las políticas de no mercado de terceros países”, en clara referencia a China.

Qué implica para España y la competencia europea en Oriente Próximo

Las exportaciones españolas a Jordania no son masivas pero el acuerdo envía una señal clara. En 2025, las ventas de bienes españoles al reino hachemita rondaron los 400 millones de euros, concentradas en maquinaria, aparatos eléctricos y alimentos. El verdadero riesgo para Europa no es el mercado jordano, sino que la administración Trump convierta este modelo bilateral en el estándar para futuras negociaciones con todos los socios.

El verdadero riesgo para Europa no es Jordania, es que la Casa Blanca convierta este modelo en el estándar para sus relaciones comerciales con todos los socios.

Hikma ya tiene plantas en Estados Unidos, pero la inyección de 1.000 millones refuerza la capacidad productiva local de genéricos, lo que puede erosionar el espacio de empresas españolas como Laboratorios Rovi o Almirall, que exportan fármacos al mercado norteamericano. Al mismo tiempo, la exigencia de reciprocidad en barreras no arancelarias anticipa el tono de las conversaciones comerciales entre la UE y Washington, y presiona a sectores como el aceite de oliva, el vino o el automóvil, que dependen de un acceso estable y sin aranceles.

La Lógica de Washington

La firma con Jordania no es un hecho aislado. Trump ya había cerrado acuerdos similares con Argentina, Bangladesh, Camboya, Indonesia, Malasia y Taiwán. En todos ellos repite un patrón: acceso recíproco real –sin las asimetrías que, según Washington, arrastraban los viejos tratados–, acompañado de inversiones concretas que generan empleo en Estados Unidos. El pacto actualiza el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Jordania de 2001, que ya eliminaba la mayoría de los aranceles, pero añade ahora un mecanismo de alineamiento en seguridad económica y cadenas de suministro que sirve de coartada geopolítica frente a China.

La elección de Jordania responde a una lógica geoestratégica clara. Amán es un aliado estable en una región volátil, sede de bases estadounidenses y un contrapeso fiable a la influencia iraní. Para Trump, un acuerdo que amarra inversiones milmillonarias y refuerza a un socio militar es una victoria perfecta: protege los intereses de los trabajadores americanos sin sacrificar la red de alianzas tradicionales. No es casualidad que el pedido multimillonario de aviones coincida con la necesidad de renovar la flota de una aerolínea que depende de la asistencia militar y económica de Estados Unidos; Washington asegura la producción de su industria aeronáutica mientras mantiene la estabilidad de un aliado imprescindible. Para las empresas españolas, la lección es nítida: el acceso al mercado americano ya no se negocia en Bruselas, sino que se juega en los despachos bilaterales donde la reciprocidad es la moneda de cambio.

Ficha del Caso

  • El caso: Trump firma un acuerdo de comercio recíproco con Jordania, el primero con un país de Oriente Próximo desde la llegada del republicano a la Casa Blanca. El pacto elimina barreras no arancelarias y vincula la relación comercial a inversiones concretas.
  • Datos clave: 1.400 millones de dólares en seis Boeing 787 para Royal Jordanian, 1.000 millones de inversión de Hikma Pharmaceuticals en Estados Unidos, compras anuales de materias primas por 300 millones y contratos de alquiler de aviones por 500 millones adicionales.
  • Para España: Aunque el impacto directo es limitado (400 millones en exportaciones a Jordania), el modelo de negociación bilateral de Washington anticipa un endurecimiento de las condiciones para las exportaciones españolas a Estados Unidos, especialmente en farmacéutico, agroalimentario y automoción.