Histórico acuerdo copyright Anthropic 1500 millones: el mayor pago a autores

Un juez federal da luz verde al mayor acuerdo por infracción de derechos de autor en la historia de la inteligencia artificial, valorado en 1.500 millones de dólares. Solo 350 escritores optaron por no adherirse al pacto colectivo.

Un juez federal de Estados Unidos ha aprobado este mismo lunes el acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Anthropic y los autores, el mayor pago por infracción de derechos de autor en la historia de la inteligencia artificial. La decisión cierra la primera demanda colectiva certificada contra una empresa de IA por el uso indebido de obras literarias y sienta un precedente que los editores y escritores europeos observan con cautela.

Claves de la operación

  • 1.500 millones de dólares, el mayor pacto por derechos de autor vinculado a la IA. La indemnización supera cualquier acuerdo previo en el sector tecnológico y se paga a un colectivo de miles de escritores.
  • Un tribunal dictamina que entrenar modelos con libros es ‘fair use’, pero no la piratería de obras. El juez consideró legal el entrenamiento con datos, pero no el acceso no autorizado a las obras, lo que desencadenó el acuerdo.
  • Solo 350 autores optaron por no sumarse; el resto recibirá una media de 3.000 dólares por obra. Los opositores criticaron los honorarios de los abogados y la cuantía individual, considerada insuficiente.

El acuerdo, alcanzado tras meses de litigio y aprobado el lunes, pone fin a la primera class action sobre derechos de autor dirigida contra una empresa desarrolladora de modelos fundacionales. Anthropic, creadora del asistente Claude, había sido demandada por un grupo de autores que denunciaron el uso de sus libros sin permiso para entrenar sus sistemas. El tribunal, en una fase previa, estableció que el entrenamiento de la IA sobre obras protegidas podía considerarse ‘uso legítimo’, un punto clave que ha permitido a la compañía negociar una salida pactada.

Sin embargo, la sala consideró que el acceso y reproducción de las obras sin licencia sí constituía una infracción, lo que allanó el camino para el multimillonario pago. La oposición de un grupo de autores que intentó bloquear el acuerdo en mayo alegó que los honorarios de los abogados representaban una parte desproporcionada del fondo y que los 3.000 dólares por obra resultaban ridículos en comparación con el perjuicio real.

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La corte dictaminó que el acuerdo era razonable y permitió a una minoría de escritores optar por no adherirse, medida que solo 350 autores solicitaron. El pacto fija una cifra récord que supera los 1.200 millones abonados por Google en 2024 en otro caso de propiedad intelectual, y establece una referencia para los litigios que se multiplican en Europa y Asia.

Para Anthropic, el desembolso compromete recursos pero evita una condena judicial más severa y la incertidumbre de un juicio. La compañía, que compite con OpenAI y Google en la carrera por la IA generativa, blinda su posición de cara a inversores y reguladores. No obstante, el pago de 1.500 millones podría ralentizar sus planes de expansión, sobre todo si llegan nuevas demandas.

El acuerdo no resuelve el debate de fondo, pero pone un precio concreto a los derechos de autor en la era de la inteligencia artificial.

El espejo europeo: ¿cuánto tardarán en llegar acuerdos similares a este lado del Atlántico?

La industria editorial europea no ha tardado en reaccionar. Las asociaciones de escritores y editores del continente ven en esta resolución un argumento de peso para exigir compensaciones similares en los tribunales comunitarios. El reglamento europeo de IA, que entra en vigor plenamente en agosto de 2026, obliga a los desarrolladores a documentar el material protegido utilizado en el entrenamiento, lo que podría facilitar futuras demandas colectivas en España, Francia o Alemania. La mayoría de los escritores europeos piensa que este acuerdo marcará un antes y un después.

En nuestro país, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y otros organismos de gestión ya han mostrado interés por trasladar la estrategia judicial estadounidense al ámbito español. ‘El precedente de Anthropic demuestra que las tecnológicas no son intocables’, señalan fuentes del sector, que esperan un aluvión de reclamaciones en los próximos meses.

La sentencia estadounidense no vincula a los tribunales europeos, pero su peso simbólico es enorme. El mercado editorial europeo factura anualmente más de 22.000 millones de euros y emplea a cientos de miles de autores, muchos de los cuales ya observan con preocupación el uso de sus obras por parte de grandes modelos de lenguaje. En España, la reciente creación de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) en A Coruña anticipa un endurecimiento de la vigilancia sobre los datos de entrenamiento.

Históricamente, Europa ha liderado la protección de datos con el RGPD, pero en derechos de autor digitales la armonización es más compleja. El artículo 53 del AI Act exige a los proveedores de modelos fundacionales publicar un resumen suficientemente detallado de los datos de entrenamiento, pero no define indemnizaciones. Por eso, los litigios individuales o colectivos serán la vía para que los creadores obtengan compensación, copiando el modelo estadounidense.

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Los grandes grupos editoriales españoles, como Planeta o Penguin Random House, están siguiendo el caso con especial atención. Fuentes del sector apuntan a que ya se están preparando estrategias legales para exigir regalías a Microsoft, Google y Meta por el uso de libros en sus modelos. La factura total para la industria de la IA podría ascender a varios miles de millones en los próximos años, lo que encarecería el desarrollo de cualquier asistente conversacional o buscador inteligente.